La activista Blanca Serra, reconocida víctima de torturas durante la transición en la comisaría de Via Laietana de Barcelona, ha fallecido este sábado a los 82 años, según ha informado Òmnium Cultural. «Lamentamos profundamente su muerte. Su legado contra la represión estatal y la lucha por la memoria configuran nuestro futuro», afirmó la organización en un texto.
Serra fue arrestada durante la transición por sus actividades como activista independentista catalana. Sufrió torturas, malos tratos, vejaciones y humillaciones tanto en la sede histórica de la brigada político-social del franquismo en la vía Laietana de Barcelona como en comisarías de policía de Madrid. Junto con otros antiguos activistas y con la ayuda de un andador, Serra participó casi hasta el final en las concentraciones de 15 días frente a la sede de la policía, durante las cuales se pronunciaron en voz alta los nombres de los torturadores. En una entrevista con este periódico, Serra explicó que quiere que el edificio se convierta en un lugar de recuerdo y reconocimiento de las víctimas.

Hace poco más de un año, Serra dio otro ejemplo de activismo al presentar una denuncia por tortura ante la fiscalía de Barcelona al amparo de la Ley de Memoria Democrática. La norma, adoptada en 2022, permite al Ministerio Público “preservar el derecho de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación” por los abusos cometidos entre el inicio de la Guerra Civil (1936) y la aprobación de la Constitución (1978). Serra pudo testificar y los fiscales abrieron una investigación que duró un año. Sin embargo, hace poco menos de un mes, el departamento pidió a Serra que interpusiera la demanda.
Como resultado de esta investigación, la Fiscalía reconoce por primera vez que Blanca Serra y su hermana Eva, previamente fallecida, fueron torturadas. Sin embargo, se vio obligada a abandonar el caso porque no pudo identificar a los autores de los delitos denunciados. El expediente contiene las declaraciones de Serra sobre la «violencia física y psicológica» que le infligieron en comisaría con el fin de «obtener información y obtener una confesión». Según informes forenses, estos hechos tuvieron “consecuencias traumáticas” para él. Los hechos se produjeron, añade el fiscal, «en el contexto de la persecución y represión política llevada a cabo por el régimen franquista y en el marco de un régimen institucionalizado de represión sistemática y generalizada». Serra tiene, por tanto, la condición de “víctima del franquismo según la Ley de Memoria Democrática”.
Tras conocer la decisión del fiscal, Serra envió una carta reclamando «justicia y reparación» para las víctimas y reiterando el deseo de tantas organizaciones: la Via Laietana nº 43 «dejó de ser una comisaría y pasó a ser un lugar de recuerdo sin presencia policial».
El presidente de Òmnium, Xavier Antich, expresó su agradecimiento por el personaje de Serra: «Triste por su muerte. Una vida llena de lucha y compromiso. Que la tierra te sea luz. Fuiste faro y brújula», explicó en un tuit en
