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Sesión de control gubernamental en el Congreso, minuto inicial: “Tercermundistas”, “deplorables”, “inútiles”, “incompetentes”, “irresponsables”, “la cueva de Alí Babá”, “siete muertos después, ninguna responsabilidad…” Miguel Tellado, numero dos del PP en toda su plenitud. Enfrente, el vicepresidente tercero del Gobierno, preguntaba por el apagón del año pasado. Sara Aagesen se agita y recurre a un mensaje de actualidad del líder del PP sobre las amenazas apocalípticas de Donald Trump:
– Creo que el señor Feijóo se refería a usted cuando dijo más razón y menos brutalidad.
Tellado nunca se desanima. Y vuelve con los muertos en incidentes durante las horas de apagón:
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– Él y Beatriz Corredor son los responsables de estas muertes. [presidenta de Red Eléctrica]. Vete antes de que te echen.
La exigencia de Tellado a Aegesen no fue, por supuesto, la única exigencia de su dimisión del Gobierno que se escuchó en el Congreso este miércoles. En cada sesión parlamentaria perdemos el número de ministros que el PP solicita presidir. El ministro de Transportes, Óscar Puente, lo volvió a pedir ante el fuerte cántico de todo el Banco Popular, mientras su adjunto, Eduardo Carazo, lo animaba levantando un cartel desde su asiento.
Las muertes vinculadas al apagón tampoco fueron las únicas muertes que el partido de Feijóo instigó contra el Gobierno en un día en el que la Cámara se suponía suelta por la ausencia de Pedro Sánchez y los dos vicepresidentes que le siguen en el ranking. Los representantes del pueblo culpan una vez más al poder ejecutivo de las 46 muertes en el accidente del tren de Adamuz. Como broche final agregaron las mujeres asesinadas por sus parejas este año.
Los familiares de las víctimas de Adamuz habían acudido al congreso, donde realizaron una protesta frente a la entrada. Coincidieron con otro relato de los afectados por los destrozos en Valencia. Ocuparon la galería de invitados con camisetas contra “el secuestro de Mazón”. El PP tuvo, lógicamente, cuidado en no entrar tan bien. Tampoco el gobierno, que ha sucumbido al contraataque necrófilo más de una vez.
La visita de los familiares revivió el debate sobre el accidente de tren después de varias semanas de arrogancia derechista en el Congreso. Hasta tres diputados populares preguntaron a Puente. El primero de ellos, el malagueño Elías Bendodo, optó por un camino diferente: cortó la línea del AVE hacia su ciudad. Sorprendió el tono inusualmente mesurado de Bendodo al extender su «mano tendida» al ministro para buscar soluciones temporales. Puente no se mostró especialmente entusiasmado con el trabajo e interpretó la invitación de otra manera: «Vamos a la campaña electoral andaluza de la mano de vosotros…»
El momento de calma no duró mucho. Bendodo pasó el testigo a su compañera Mirian Guardiola y el incendio se desató a placer para culpar al Gobierno de la tragedia de Adamuz. Tras ella, Carazo hizo el resto. Allí fue Puente quien ahondó en la disputa electoral en Andalucía y en los días posteriores al accidente ya estaba lejos de las buenas palabras entre los ejecutivos central y regional del PP. La ministra leyó una carta de un colectivo de víctimas denunciando la actuación de los servicios de emergencia dependientes de la Comunidad Autónoma. Lo que le llevó a pedir al presidente del Consejo de Administración, Juan Manuel Moreno Bonilla, que explique estas “gravísimas omisiones”.
Jaime de los Santos es considerado una voz centrista dentro del PP. Normalmente, el diputado madrileño muestra con orgullo su militancia homosexual. Al mismo tiempo, parece haberle cogido gusto a los discursos más ruidosos durante las reuniones de control, con los que intenta abrumar a la ministra de Igualdad de Oportunidades, Ana Redondo. De los Santos hizo su parte para agravar el sombrío historial que coloca a la oposición bajo el control del gobierno. En este caso hablamos de las 16 mujeres que fueron asesinadas en episodios de violencia de género en los últimos cuatro meses. El diputado señaló primero lo último: llamó a Sánchez “machista” y “sátrapa”, al tiempo que lo acusó de “ejercer violencia institucional”. Inmediatamente atendió al ministro:
—¿Qué hacía usted mientras la asesinaban? ¿Estabas callado en tu oficina? ¿O ocultó la vergüenza del presidente distrital?
Redondo consideró las palabras de la diputada una «absoluta vergüenza» y un «insulto a las mujeres asesinadas». Cuando la cosa ya tomaba un cariz personal, le entristecía no devolverle las llamadas para ofrecerle «información privilegiada» y perder el tiempo «de conversación en conversación y de vez en cuando». Recorrido para promocionar su novela”.
En terreno menos complicado, el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, defendió su derecho a criticar las decisiones de los jueces, sin insistir, eso sí, en culpabilizar a quien acaba de acusar a la esposa del presidente. El PP hizo una incursión tímida en un tema que no suele abordar: la vivienda. Al menos eso parecía por la redacción de la pregunta. Porque lo cierto es que el diputado Sergio Sayas se ha dedicado a hablar de Koldo, las prostitutas de Ábalos y la legalización de los inmigrantes. La ministra entrevistada, Isabel Rodríguez, se dirigió a Feijóo con una petición:
– Proporcione a su partido un portavoz que sepa de vivienda.
