
La exalcaldesa de Móstoles, que durante meses pidió a los órganos internos del Partido Popular que respondieran a la situación de acoso a la que presuntamente fue sometida por parte del alcalde Manuel Bautista -cuyo caso fue expuesto por EL PAÍS-, ha decidido finalmente acudir a los tribunales. Su abogado, Antonio Suárez-Valdés, ha presentado este lunes en la sala de lo penal del Juzgado de Instancia de Móstoles (Madrid) un escrito de demanda de 93 páginas por presunto acoso sexual y acoso laboral, delitos contra la integridad moral, lesiones, coacciones y revelación de secretos. Los hechos se atribuyen tanto a Bautista como al propio Partido Popular como persona jurídica, en aplicación de los artículos 184.5 y 31bis del Código Penal.
El caso, según el relato presentado por la mujer al PP, comenzó con sugerencias sexuales explícitas y no deseadas por parte del alcalde y continuó con la difusión de falsos rumores sobre una supuesta relación emocional-sexual entre ambos. Este escenario habría creado un clima de acoso laboral que le habría impedido desempeñar con normalidad sus funciones como concejala. La presión pesó tanto sobre ella que finalmente presentó una denuncia y le exigió abandonar el partido, al que militaba desde 2010. En ese contexto, el documento sostiene que las conductas se darían no sólo dentro del tipo penal de acoso sexual, sino también en el ámbito del acoso laboral y los delitos contra la integridad moral.
El documento pide que declaren como testigos once personas, entre ellas la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso; el secretario general del PP madrileño, Alfonso Serrano; y la dirigente popular Ana Millán. La inclusión de estos nombres, según la defensa, es una respuesta al papel que desempeñaron en el manejo interno del caso luego de que el ayuntamiento informara al partido sobre lo sucedido.
Durante meses, el entonces alcalde llamó al PP de Madrid a investigar los incidentes y activar los protocolos internos destinados a situaciones de acoso. Tras acercarse al gabinete de la presidenta Díaz Ayuso, fue enviada a su número dos, Alfonso Serrano, quien a su vez nombró a Ana Millán como interlocutora del ayuntamiento. En una reunión del 11 de marzo de 2024, a la que luego asistió Serrano, Millán intentó persistentemente disuadir al ayuntamiento de acudir a los tribunales, utilizando expresiones como “protegerse es no hacer nada”, “una denuncia pública no te serviría de nada”, “ayudar significa no hacerla pública, eso te llevará a la ruina”, “a estas alturas que no aguantas más y presentarás una denuncia, ¿realmente vale la pena para tus hijos, para ti, para tu padre?” o “En seis meses lo que te hicieron te destruyó psicológicamente”.
La mujer no hizo pública su denuncia en ese momento y siguió llamando al partido a actuar internamente. Sin embargo, según su relato, el PP madrileño no tomó medidas efectivas. Finalmente, recurrió al Comité Nacional de Derechos y Garantías, organismo responsable del cumplimiento de los estatutos del partido. Según los documentos a los que tuvo acceso EL PAÍS, el expediente fue presentado sin oírlo, sin citar a los testigos propuestos y sin ser informados de la conclusión de las diligencias. Luego el asunto se resolvió internamente.
Cuando el caso se hizo público hace dos semanas, el PP madrileño lanzó una estrategia para desprestigiar al ejecutivo. En particular, se difundió información falsificada de la Comunidad de Madrid y se enviaron a los medios de comunicación correos electrónicos intercambiados con la Comunidad de Madrid. Su identidad apareció en uno de ellos. La oficina presidencial dijo que fue un “error”. Según el abogado Suárez Valdés, estas acciones podrían tipificarse como delitos de revelación de secretos.
«La denuncia se basa en numerosas pruebas que intentan establecer, en primer lugar, la existencia de una supuesta solicitud de favores sexuales a la víctima por parte del acusado», dijo en un comunicado, «y en segundo lugar, a la luz de la negativa, el desarrollo de un supuesto patrón sistemático de acoso y abuso de superioridad jerárquica con el supuesto objetivo de aislar a nuestro cliente y volverlo profesionalmente invisible».
El abogado denuncia también el “silencio institucional”. “La omisión y luego fallo de los mecanismos internos de protección de la víctima y la falta de respuesta institucional del PP han obligado a nuestro cliente a buscar protección directa a través de la vía penal”, subraya en su comunicado. dentro de sus organizaciones”.
Suárez-Valdés se especializa en casos de acoso en el ámbito institucional y jerárquico de la función pública. Estuvo a cargo del caso de la exmilitar Zaida Cantera, quien denunció acoso sexual contra un coronel, superior jerárquico, cuando ambos estaban destinados en el ejército, proceso que terminó con una condena por parte de la justicia militar en 2012. El abogado asegura que su despacho recibe con frecuencia denuncias de este tipo, pero solo atiende casos en los que ve toda la credibilidad del relato, circunstancia que cree que se da en este asunto.
Hasta el momento, las denuncias del ex concejal se han circunscrito a los canales internos del partido, tal y como informó este diario. Sólo denunció el borrado de los mensajes almacenados en su correo electrónico oficial -con dominio @madrid.org- en noviembre de 2024. El Juzgado de Instrucción nº 1 de Móstoles archivó esta causa en febrero de 2025. La ex edil recurrió ante la audiencia provincial, que aún no se ha pronunciado.
