Que los pagos en efectivo del PSOE acapararían los intereses de la novena sesión del juicio a José Luis Ábalos, Koldo García y Víctor de Aldama, aunque no formen parte en este caso, ya quedó claro desde el momento en que el Tribunal Supremo citó como testigos a Mariano Moreno, exgerente del PSOE, y a Celia Rodríguez, empleada del partido. Lo que era difícil de predecir es que fue la defensa del ex consejero ministerial la que quiso sembrar dudas sobre el control financiero de Ferraz y el abogado del PP quien protestó contra ello. Lo que pretendía el abogado de Koldo García era atribuir el dinero que gestionaba su cliente al reembolso de gastos del PSOE, pero las alegaciones así lo preveían de antemano y antes de que la defensa lo pidiera había conseguido borrar una declaración del exdirector del partido que anulaba esta posibilidad.
Moreno y Celia Rodríguez, una de las secretarias del partido, ya declararon en la fase de instrucción Caso Koldo ante el Tribunal Supremo, donde fueron citados después de que un informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil señalara «una falta de coherencia» entre los documentos remitidos por el PSOE sobre los acuerdos realizados a Ábalos y las conversaciones entre García y su exmujer sobre presuntos recibos de dinero «a través de sobres en la sede del PSOE». Moreno y Rodríguez explicaron que el dinero que el exministro y su exasesor recibieron del partido correspondía al reembolso de gastos como comidas o viajes, pero el formador consideró que no se habían despejado todas las dudas sobre los movimientos de efectivo en el partido y exigió a la Audiencia Nacional que lo investigue. De esta solicitud se desprende un caso concreto sobre los pagos de Ferraz, que sigue siendo secreto y sólo se sabe que obligó al partido a aportar todos los documentos relativos al pago de las costas entre 2017 y 2024.
Por tanto, este asunto no se encuentra actualmente en el Tribunal Supremo, pero el tribunal, a petición del Defensor del Pueblo y de la defensa de Ábalos y Koldo, ha llamado como testigos al directivo y al trabajador que gestionaba estos pagos. El hecho de que la fiscalía anticorrupción ni siquiera solicitara estas comparecencias y que no se hicieran preguntas después de su comparecencia es prueba de que la fiscalía no esperaba obtener nada relevante de ellas. Pero las acusaciones populares querían que este asunto entrara en la audiencia y sirviera a la defensa del ministro y de su exasesor, para demostrar que los acusados manejaban mucho dinero en efectivo de procedencia legal. El resultado fue un tenso y extenso interrogatorio al exlíder del partido por parte del abogado de García, con innumerables intervenciones del presidente del tribunal para intentar desviar la reunión. “Estamos atrapados en un bucle”, se quejó Andrés Martínez Arrieta.
El ex directivo explicó a preguntas del PP que el fondo del PSOE sólo reembolsaba gastos de viaje, representación o de las llamadas “actividades”, y en los tres casos habitualmente eran comidas, alojamiento, transporte, gasolina o peajes. El Entradas Se adjuntaban hoja de liquidación aprobada por el jefe del departamento y la aprobación final la daba el departamento administrativo o dirección (dependiendo del monto). Moreno explicó que la mayor parte del reembolso se realizó en efectivo y que ese dinero provino de una cuenta específica del partido. Cuando se necesitaba dinero en la caja de Ferraz, se solicitaba la cantidad necesaria al banco y una empresa de seguridad la llevaba a la sede socialista. «Nunca», afirmó el exgerente, se pidieron billetes de 500, 200 o 100 euros, por lo que «no es posible» que, según constató la UCO, Koldo y su expareja recogieran sobres con «chistorras», «soles» y «ensaladas» en Ferraz, ya que, según la UCO, se referían en clave a los billetes de 500, 200 y 100 euros.
El interrogatorio al abogado del PP reveló algunas lagunas en el sistema, como el hecho de que Ábalos, como secretario de organización, era el responsable de aprobar sus propios gastos. Pero también fue una pregunta de Durán la que cerró la puerta a la posibilidad a la que se aferraba la defensa para explicar qué dinero manejaba el acusado: ¿Es imposible que Ábalos y Koldo recibieran dinero del PSOE que no estuviera previamente justificado por los gastos que se esperaban de ellos? “Por supuesto”, respondió el ex directivo.
La respuesta no agradó al abogado del exasesor ministerial, que presentó unos documentos contables con importes de hasta más de 4.000 euros que supuestamente Koldo García pasó al PSOE y que, aunque firmados, no contienen fecha ni concepto a que corresponde el gasto. “¿Cómo explica su afirmación de que no hay gastos no contabilizados?” preguntó el abogado, lo que provocó una protesta de la fiscalía por la “dudosa procedencia” de estos documentos. «Suponen que estas hojas proceden del PSOE, pero no lo sabemos», advirtió el abogado Durán, que no quiere que en este juicio se cuestione el control de costes de Ferraz porque eso es exactamente lo que pretende la defensa.
El directivo y el empleado del PSOE, que explicó después, confirmaron otra explicación que utilizó el abogado de Koldo García para justificar los fondos gestionados por los investigadores: el consultor cobraba con frecuencia el dinero correspondiente a los gastos previstos por Ábalos y todo lo relacionado con el resto de miembros de la secretaría organizativa. Y luego supuestamente lo distribuyó entre ellos. Todos los gastos, confirmó el secretario de Ferraz, fueron aprobados por Ábalos.
Consultado por el abogado de la consultora, Rodríguez dijo que no podía cuantificar los reembolsos anuales a la secretaría de la organización. “¿Pero pueden ser más de 100.000 euros?” El abogado persistió, provocando la reiterada intromisión de Arrieta para frenar preguntas de De la Hoz que el presidente considera repetitivas o que se refieren no a hechos sino a hipótesis: «La testigo ya ha dicho que no sabe», concluyó el juez. Llegados a este punto, la intensidad del abogado parecía haber agotado incluso a Koldo García, quien comenzó a apoyar enérgicamente las intervenciones de su abogado, asintiendo con la cabeza, pero terminó mirando al suelo con los codos en las rodillas y la cabeza entre las manos.
Contactos con Aldama del Ministro de Asuntos Exteriores
En la reunión de este miércoles también se manifestó Pedro Saura, actual presidente de Correos y secretario de Estado de Transportes durante la era Ábalos. Anticorrupción señala que en agosto de 2020 fue autor de un comunicado de prensa anunciando la intención de la junta de salvar a la aerolínea, documento que, según los fiscales, sirvió a la empresa para tranquilizar a sus acreedores. En cuanto el fiscal Luzón le hizo la primera pregunta, habitualmente un primer contacto para aclarar el asunto, Saura empezó a explicar detalladamente cómo surgió esa información y qué discusiones suscitó en el ministerio el rescate de la aerolínea.
Dejando a un lado la confusión en la nota de prensa, que aclaraba que no se trataba de tal, sino de un argumento enviado a varios periodistas, Saura ha desvelado que Koldo García intervino dos veces para apoyar a Aldama, que estaba asalariado de Air Europa y medió en su rescate, tal y como admitió en su testimonio el ex director general de la compañía, Javier Hidalgo. El excanciller dijo que Aldama le envió un mensaje el cual no respondió porque no sabía quién era, tras lo cual Koldo le envió otro pidiéndole que cuidara al empresario. Esto se tradujo en una “llamada de cortesía de no más de dos minutos” en la que aseguró que le había informado de que el rescate dependía de la SEPI y no de Transportes.
Semanas después, Koldo García se paró en la puerta de la Secretaría de Estado junto a Hidalgo y otra persona que resultó ser Aldama. Saura ha asegurado que ambos movimientos le molestaban porque había pedido a Ábalos que «encapsulara» el rescate de la aerolínea y lo dejara todo en manos del ministro de Asuntos Exteriores. “Lo que hace Koldo, y entiendo que viene de Ábalos y por eso me molestó”, anotó.
También fue tenso el interrogatorio al exjefe de gabinete de María Jesús Montero en el Ministerio de Hacienda, Carlos Moreno, a quien la agencia anticorrupción atribuye otra de estas gestiones por las que Aldama supuestamente premió a Ábalos y su asesor. Según su versión, conoció a Aldama a través de Koldo García por un asunto relacionado con el aeropuerto de Ciudad Real, y el empresario posteriormente se puso en contacto con él para plantearse aplazar una deuda fiscal de 550.000 euros para una de sus empresas. Moreno aseguró que había remitido a Aldama a Hacienda y negó «rotundamente» haber recibido 25.000 euros en efectivo u otros beneficios del empresario, según explicó ante la Audiencia Nacional.
