
El pasado martes, la policía de Ávila detuvo a un prófugo que, pese a doce denuncias judiciales, publicó en las redes sociales vídeos e imágenes en las que mostraba armas. En una de estas publicaciones apareció acompañado de su hijo menor de edad y ambos exhibieron sus armas.
Según la policía, Jorge, de 38 años, fue descrito como una persona “violenta” y propensa al conflicto. Tenía demandas judiciales por violencia de género contra parejas anteriores, pero el motivo más grave por el que debe ser considerado responsable es la agresión sexual a un menor.
Su perfil de delincuente violento llevó al grupo de Prófugos de la Policía Nacional a combinar sus esfuerzos con los de los agentes de la Brigada de Policía Criminal de Ávila. Para sorpresa de los investigadores, resultó que el prófugo era «muy activo en las redes sociales». Publicó numerosas fotografías desde su casa que mostraban armas tanto largas (escopetas, rifles) como cortas (pistolas o revólveres). Tenía muchos perfiles desde los que lanzaba amenazas, afirman fuentes policiales. En la casa encontraron un arma de aire comprimido.
Tuvo una expareja desde hace una semana
Desde 2021, el refugiado ha recibido numerosas denuncias de exparejas. «En sus relaciones creaba un clima de intimidación con amenazas de muerte a través de llamadas desde su propio número, desde móviles de sus familiares o incluso desde sus perfiles de redes sociales», afirmó la policía en un comunicado este viernes. «Golpeó a las víctimas, las arrastró por el suelo, les cortó el pelo de forma humillante e incluso mantuvo a una de sus exparejas en su casa durante más de una semana», añadió la policía.
Un amigo lo había denunciado porque mientras estaban en casa, Jorge sufrió un ataque de celos en el que lo empujó y lo hizo caer por la ventana.
Los delitos por los que se le buscaba son agresión sexual a menores, abuso familiar, allanamiento de morada, coacción, amenazas y descubrimiento y revelación de secretos.
Cuando Jorge fue arrestado, cumplía con la descripción en sus antecedentes penales. No se defendió, sino que de repente se volvió hacia el nutrido grupo que apareció frente a su casa al amanecer y les gritó algunos insultos.
Hasta ese día se sintió seguro en un barrio de Ávila donde contó con la ayuda de familiares que lo protegieron y lo ayudaron a pasar desapercibido.
En su detención participaron, además de agentes del Departamento de Investigación Criminal y de la Policía de Refugiados de Ávila, agentes policiales del Grupo de Operaciones Especiales (GEO), encargados de garantizar que el acceso a la vivienda y la detención del prófugo fuera seguro, y de la Unidad de Intervención Policial (UIP), que estuvieron atentos a si en el exterior de la vivienda surgía algún problema de orden público. También contaron con el apoyo de drones con los que vigilaron que la zona se mantuviera en calma.
