Junts está cada vez más harto del Gobierno de Pedro Sánchez, con el que rompió en otoño aprobando normas y decretos sin consultarles, como la reciente legalización de inmigrantes. El partido vota frecuentemente y sin complejos con el PP y Vox en el Congreso, pero no se atreve o no ve todavía ningún beneficio en provocar elecciones anticipadas con una moción de censura a la derecha española y la extrema derecha. La portavoz de Junt en el Congreso, Míriam Nogueras, había advertido días atrás que su pregunta de control al presidente en el Congreso esta semana debería recibir atención. Lo nuevo fue que, ante ese malestar creciente, Nogueras pidió a Sánchez avanzar en la cita con las urnas. Sánchez y el líder opositor Alberto Núñez Feijóo volvieron a chocar por sus diferencias irreconciliables sobre cómo ven el país. Feijóo, lleno de «corrupción e incompetencia». Sánchez tiene miedo del ultrapacto entre PP y Vox en Extremadura.
El Presidente volvió este miércoles a las sesiones de control después de casi un mes de no ser interrogado en el pleno. Feijóo, aparentemente sin mucho entusiasmo, reiteró su previsible escenario, plagado de que España no está funcionando en absoluto: «Tienen un historial de subida de impuestos y de deuda pública, pero España está a la cola de la Unión Europea en inversión en infraestructuras en términos de producto interior bruto. Mire, ¿dónde están los 500.000 millones de euros que han aumentado la deuda pública cuando las infraestructuras (autopistas y AVE) no están funcionando?».
Con un argumento conocido, el líder socialista volvió a presumir de tener los mejores registros en su equipaje y decidió desafiar primero a Feijóo con sus citas anteriores: «España debe superar los 22 millones de afiliados a la seguridad social al final de la próxima legislatura, eso es lo que dijo el señor Núñez Feijóo. Un año antes de que finalice la legislatura, señor Feijóo, lo hemos hecho. Tenemos 22 millones de afiliados a la seguridad social. Con este gobierno, España funciona». una oposición que lleva años confundiendo sus deseos con la realidad”.

Feijóo explicó su plan y responsabilizó al presidente de la serie de incidentes en Cercanías, Rodalies y AVE. Mencionó de paso algunos de los casos ya totalmente resueltos en los tribunales y que atañen al poder ejecutivo, y aludió a las víctimas del accidente del tren de Adamuz. «¿De verdad cree que los españoles merecemos pagar con nuestro dinero de seguridad a los amigos del ex Ministro de Transportes o pagar el sueldo del actual Ministro que se ha propuesto insultar a todo el mundo en las redes sociales? Lo único más vergonzoso que su corrupción es su falta de humanidad. Usted cobra sin descanso, es insensible a los problemas de la gente», sondeó Feijóo, concluyendo: «Lo único que tiene relación con su corrupción, señor Sánchez, es la suya». Incompetencia.»
El presidente finalizó su intervención sin oponer resistencia, reprochando a Feijóo la importancia del acuerdo alcanzado con Vox en Extremadura para investir este miércoles a la popular María Guardiola: «Ofrecéis lecciones de constitucionalismo a Extremadura y a España y lo primero que hacéis es vulnerar la Constitución y con ello vulnerar el principio de igualdad de los ciudadanos y el principio de no discriminación». Y en respuesta a Caso Koldo cualquiera MáscarasSánchez se refirió al juicio que afronta ahora el PP ante la Audiencia Nacional: «Se financian en B y quieren trabajadores en B».

Parecía una sesión de control más en la campaña preelectoral, en este caso con vistas a Andalucía, pero la portavoz de Junts llevaba días advirtiendo que al parecer tenía un mensaje para Sánchez. La generalidad de la pregunta de Nogueras a Sánchez, muy similar a las formuladas por el propio Feijóo en el pasado reciente, da una idea de sus intenciones: «¿Cuál es su opinión sobre la actual situación política en España?».
En realidad, Nogueras quería cuestionar el Govern que ayudó a crear, porque sabe que cada vez pasan más cosas en el Parlament y en Junts, y porque el president va a Cataluña y no las tiene mucho en cuenta. El representante de Carles Puigdemont en el Congreso acusó sumariamente a Sánchez de «hacer propaganda» con el foro progresista celebrado el pasado fin de semana en Barcelona, al tiempo que «degradaba las instituciones catalanas», no respondía a las necesidades y servicios de las clases medias, pymes y autónomos catalanes, y abusaba de los decretos fuera del Parlamento. Allí se refirió al proceso de legalización de inmigrantes, que acaba de empezar: «También autorizan medidas por la puerta de atrás, como la legalización masiva, cuando ningún otro país de la Unión Europea hace algo parecido, y hacen la legalización, pero usted no paga, señor Sánchez. España invita, pero los ciudadanos de Cataluña pagan y sufren como siempre».
La portavoz de Junts había preparado minuciosamente su última intervención días atrás: «Usted lleva demasiado tiempo en el poder sin mayoría, señor Sánchez, culpa a la derecha con la que pacta cuando le conviene, rompe acuerdos, aprueba políticas de espaldas al Parlament, pero no aplica las políticas que se han aprobado. Y la guinda de todo este panorama son los casos de corrupción que le rodean. ¿Qué argumento democrático le queda? Señor Sánchez, para eso no». ¿Convocar elecciones?»
La intervención de Nogueras, que se mostró muy ilusionado por la presencia de un profesor de secundaria en el hemiciclo, disgustó mucho a La Moncloa y al presidente. Sánchez inicialmente le dijo que no sabía muy bien lo que le preguntaba. Y luego aprovechó para defender la necesidad y oportunidad de la regularización: «Vemos que después de la pandemia, España ha creado de media más de medio millón de puestos de trabajo, reduciendo la tasa de paro y al mismo tiempo aumentando la contribución de la migración al crecimiento económico de nuestro país. Señoría, este gobierno reconocerá por supuesto derechos que harán de Cataluña y de España mejores países».
Después, Junts dejó claro que no pueden seguir tolerando a Sánchez, ni al Gobierno, ni a su actuación, sin adherirse a los acuerdos pactados con ellos y sin negociar temas tan graves como la inmigración fuera del Parlamento, y auguraron que el levantamiento de este control de nuevo este miércoles supondrá un punto de inflexión, acompañado de más preguntas próximas sobre su vaso lleno. Parece que pronto se acordará una posible moción de censura, pero no. Junts también precisó que la combinación de sus votos con PP y Vox no da lugar a una moción de censura, ya que son conscientes de que sus siete votos no son decisivos, al contrario de lo que reflejan las matemáticas de sus escaños compartidos. Exigen que Sánchez vuelva a argumentar por qué no convoca elecciones aunque lleva meses en minoría. En el PP les animaron, pero confirmaron que llegaban un poco tarde con sus peticiones de nuevas elecciones. El PSOE confirmó, sin muchas novedades, que Junts forma parte de la derecha y la extrema derecha española desde hace meses.
Sin embargo, la sesión sirvió para repasar el nuevo estilo, actitud, modales y educación del nuevo vicepresidente primero Carlos Corpo, que los dos diputados del PP que le interrogaron no supieron cómo tomar la medida. Muchos ministros recogieron el guante de su presidente y, ante cualquier crítica, señalaron las consecuencias del pacto extremeño entre PP y Vox. El jefe de la Oficina Presidencial de Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, advirtió con toda claridad al PP que el Gobierno aceptaría «algo» de este acuerdo «inhumano» y evitaría cualquier retroceso en los tribunales.

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