
El juez que investiga el mortal derrumbe de una vía marítima en la playa de El Bocal en Santander, en el que murieron seis personas y una resultó gravemente herida el pasado 3 de marzo, investiga a tres agentes de la demarcación costera del Cantábrico, dependiente del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, por seis delitos de asesinato y un delito de lesiones, todos ellos por negligencia grave. Los tres funcionarios han sido citados a declarar el próximo 15 de mayo en una reunión donde se practicarán peritajes, tanto ante el tribunal como solicitados por la acusación particular y la defensa.
El instructor ha decidido ampliar la causa penal contra el que fue jefe del proyecto de delimitación costera y servicio de construcción desde la instalación de la infraestructura hasta su jubilación en mayo de 2023. El actual jefe de proyecto y servicio de construcción, que sucedió al tercer funcionario investigado, y el jefe de demarcación costera, que fue director de obra del proyecto de construcción del sendero costero en 2014, ya estaban bajo investigación en el caso.
Además de los tres agentes, también está investigado un operador del servicio 112 por gestionar una llamada de un vecino que alertaba del mal estado de la acera y un agente de la Policía Local de Santander que recibió el mensaje a través del 112 y no atendió.
En auto publicado este martes, el juez señala que el tercer funcionario implicado «estaba en posesión del garante de la seguridad estructural de la pasarela» y tenía la «obligación de promover, ordenar o verificar las actuaciones necesarias de inspección y mantenimiento dentro de ese plazo». La “falta de inspecciones y mantenimiento adecuado” generó “un riesgo relevante que se manifestó en el colapso de la acera”, enfatizó el juez citando el contenido del informe.
El formador opina que, por el cargo que ocupaba y desempeñaba, todos los responsables del centro de operaciones tenían «una clara capacidad de garantía y actuación» y que «con su comportamiento omitido» pudo contribuir «concausalmente» a «mantener el riesgo descontrolado» que provocó el derrumbe de la acera.
Según el auto, la falta de mantenimiento de las infraestructuras podría constituir una “negligencia grave” y la posible comisión de los seis homicidios así como las lesiones graves al sobreviviente. El juez también acordó que la joven que fue rescatada con vida por los bomberos sea examinada para valorar en un informe forense las lesiones que sufrió.
El escrito judicial destaca que la pasarela estaba “abierta al uso público sin restricción alguna” y que no había sido sometida a “ningún control, inspección o mantenimiento desde su construcción en 2014”. También afirma que los herrajes de las vigas de soporte “parecen” haber utilizado un material “ciertamente inadecuado” para este tipo de estructuras expuestas a un ambiente exterior descubierto y ubicadas en un entorno costero.
Colapso por deterioro incontrolado
“La falta total de inspecciones probablemente impidió que se descubrieran daños estructurales”, subraya. Las únicas actuaciones de mantenimiento se realizaron “tardías y parciales” y se centraron únicamente en la estructura de madera. “El colapso puede haber sido consecuencia de un deterioro progresivo incontrolado”, concluye.
El juez concedió permiso a los peritos de las partes para acceder al lugar del accidente para realizar una inspección visual y tomar muestras y programó la entrega de los informes «tres días antes del 15 de mayo», fecha de comparecencia de los tres Costas examinados. También rechazó que el ingeniero que firmó el proyecto de la acera se declarara examinado el próximo viernes y no como perito, como había solicitado el Ayuntamiento de Santander.
