Así lo demuestran las 300 personas, entre estudiantes y activistas como Cristina Fallarás y Sarah Santaolalla, que participaron en la conversación de este jueves La eurodiputada de Podemos, Irene Montero, y el líder de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, dejaron a la audiencia en Barcelona mucho más movilizada por la necesidad de una izquierda alternativa unida. Otra cosa es que la gran pregunta de cómo piensan hacer esto todavía no tiene respuesta. Aparte de que hubo una sintonía casi total entre ambos y el moderador, el exdiputado Xavier Domènech, la reunión estuvo protagonizada por Que s’ha de fer Terminó con la defensa de Rufián de Podemos como elemento que contribuiría a una fusión y su exigencia de que ERC asumiera su “responsabilidad histórica” de frenar el fascismo, por lo que cree que su dirección debe ser incluida en las negociaciones por esta suma de alto espectro.
«Le pido a mi partido que lidere esto. Y si consigo el puesto, me vuelvo a casa», dijo tajante Rufián, quien cree que «es parte de este partidismo frágil» pensar que «duele» cuestionar y arrastrar a «IU, Podemos, Sumar, cualquier partido con un proyecto español desde la perspectiva de la independencia y la soberanía». De hecho, ha defendido la posibilidad de que se repita el experimento de Unidas Podemos –“fue extraordinario”– y ha presionado para que el grupo liderado por Oriol Junqueras asumiera un papel impulsor. «¿Por qué no se puede repetir? ¿Por qué ERC no puede inspirar a la izquierda española como en otros tiempos?» enfatizó.
De hecho, por momentos parecía que el único objetivo de Rufián, al que Domènech retrató como “el puño de hierro contra la derecha española y catalana”, era responder desde casa al fuerte portazo de su partido a la propuesta de suma con las formaciones de la izquierda del PSOE en las próximas elecciones generales. Todo lo contrario de lo que ocurrió en febrero, cuando hubo una conversación mucho más apasionante con el diputado regional de Más Madrid, Emilio Delgado. Allí, el republicano habló de «ciencia, método y orden» para maximizar los votos de este lado del espectro político y esbozó la posibilidad de decidir estratégicamente quién se postula en cada provincia en lugar de competir entre aliados. En el evento de Barcelona no se trascendieron más detalles, pero se dejó entrever que habría una conversación similar con Mónica Oltra de Compromís.


GIANLUCA BATTISTA



Montero, para Domènech “la pasionaria de la izquierda contemporánea”, quiso abrir el debate sobre la recuperación de un cierto orgullo de izquierdas, que, si bien se esfuerza en que se refleje en un poder político capaz de extender derechos, ha calificado más bien de filosofía de vida. «Uno de los desafíos es centrarnos y sentirnos orgullosos de nuestro proyecto de una sociedad mejor. Hay que recuperar la brújula de los principios», añadió.
La eurodiputada fue más clara en algunas entrevistas que realizó esa mañana. En SER Catalunya, por ejemplo, parecía que se trataba de una candidatura bipartita entre Podemos y ERC. «Lo que diremos en este evento es que estamos dispuestos a trabajar juntos. Los partidos son las herramientas con las que la gente se organiza para hacer política. Podemos en España y ERC en Cataluña pueden impulsar esto», había asegurado Montero.
La dirección republicana se cierra completamente a la posibilidad de diluir sus siglas, habiendo planteado la posibilidad de alguna confluencia. De hecho, Junqueras no acudió al acto al que asistieron Podem y representantes municipales que también acudieron en representación de Sumar. Un mensaje de Rufián pareció enviar en este punto una señal de calma: «Cada uno en su casa, pero el derecho a la autodeterminación, el antifascismo y las condiciones materiales de vida de las personas en cada hogar. Allí nos podemos encontrar», afirmó. «No significa que sea menos independentista cuando digo que quiero que a la izquierda española le vaya bien. El escenario ideal es un PSOE subyugado por Bildu y el BNG», abunda.

Rufián ha expuesto ciertas claves para tratar con la extrema derecha que van más allá del mero acto de votar. Por ejemplo, sugirió no insultar a sus electores. «Es un error decirles a los votantes de Vox y de Aliança Catalana que son fascistas. Son gente enfadada», ha defendido. «Tenemos que llenar los frigoríficos de la gente, tenemos que ganar la guerra cultural, pero también la derecha», explicó, recordando que el poder de las redes es fundamental en esta división y ha puesto a disposición su capacidad para influir en ellas. «Prefiero llenar TikTok que llenar bibliotecas. Porque mi hijo mira TikTok», dijo. Finalmente, insistió en la necesidad de abordar temas incómodos como la seguridad o la inmigración, idea a la que Montero respondió con vehemencia. “Seguridad significa que hay una sociedad que financia refugios de emergencia si sufres violencia de género”, respondió.
El evento también dio algunas indicaciones de cómo Podemos visualiza su carrera electoral general. El partido en Pompeu Fabra llegó cuando en el partido se especulaba mucho con la posibilidad de un tándem con Rufián. La sintonía entre ambos actualmente no indica que vaya a llegar tan lejos.
El anuncio del acto conjunto en Barcelona el 19 de marzo ya marcó un cierto punto de inflexión para Podemos. El Lila ni siquiera envió un comunicado oficial sobre la conversación entre Rufián y Emilio Delgado en febrero. Incluso antes de celebrarse la reunión, el portavoz del partido, Pablo Fernández, prácticamente la había denigrado, calificándola de «una charla más» como muchas sobre «cine, música, política, ciencia o física cuántica», y dijo que no merecía su valoración.
En este foro, el republicano no sólo presentó su propuesta para maximizar el voto progresista, sino que también defendió la necesidad de contar con Irene Montero en cualquier proyecto unificador de la izquierda. «Cualquiera que piense que estas personas son innecesarias se equivoca. Son vitales», afirmó.

El desprecio dentro de las filas de Podemos continuó incluso después del incidente. Su secretaria general, Ione Belarra, criticó dos días después la idea de Rufián de apoyar a la lista de izquierdas con mejores resultados anteriores en cada provincia. «Si todo el planteamiento es un cálculo en la ley electoral, una matemática parlamentaria, una candidatura con más opciones electorales, entonces está claro cuál será la conclusión al final. Que debemos apoyar al PSOE y votar al PSOE porque es la candidatura más grande», dijo en su discurso ante el Consejo Ciudadano, el máximo órgano del partido.
Menos de un mes después, Belarra estuvo entre el público de Barcelona, en un acto promovido por el propio Montero, que siempre simpatizó con el portavoz republicano. Entre medias, un estrepitoso fracaso de la izquierda alternativa en las elecciones de Castilla y León, que ya agravó el escenario de las elecciones en Aragón y el pacto autocrítico in extremis para los andaluces. Y Sumar busca la manera de reinventarse sin Yolanda Díaz al frente. «¿Qué me dan por todo el equipamiento del partido? Llevo diez años haciendo esto, sé cómo funciona», se quejó Rufián en el acto en Madrid, que ahora ve a Podemos hacerse cargo de la logística. Que s’ha de fer.
