
El Consejo de Estado, en su informe sobre el proyecto extraordinario para legalizar a inmigrantes, exige al Gobierno que sea más estricto a la hora de acreditar los antecedentes penales de los potenciales beneficiarios de los nuevos permisos de residencia en España. El proceso, dice, “debería suspenderse” si no hay informes sobre los antecedentes penales del migrante. El Ministerio del Interior también lo había solicitado al Ministerio de Migraciones, a quien corresponde elaborar la normativa más laxa al respecto, ya que pretende continuar con el procedimiento aunque el extranjero no pueda obtener estos documentos en su país de origen. Según el texto, bastará con presentar una declaración vinculante de ausencia de antecedentes penales.
El texto de la ley también establece que si el interesado tiene antecedentes penales susceptibles de ser eliminados en España, deberá solicitar la eliminación al Ministerio de la Presidencia. Esto, subraya el Consejo de Estado, no se ajusta a lo dispuesto en la norma, que expresa la voluntad de no exigir a los inmigrantes que presenten documentos que ya obran en poder de la administración y, además, señala el informe, «esto puede tener consecuencias procesales difíciles de conciliar con los exigentes plazos de tramitación de los expedientes», es decir, quince días para la admisión a trámite y tres meses para la finalización del procedimiento.
El proyecto prevé dos excepciones que excluirían de la presentación la presentación de antecedentes penales, con lo que el informe del Consejo de Estado tampoco está de acuerdo. La primera es que el solicitante haya estado en España cinco años antes de solicitar la legalización; y la segunda razón es que durante este período ya presentó un documento que demuestra que no ha cometido ningún delito. En el primer caso, según el Consejo, es prácticamente imposible acreditar la residencia en España durante este periodo, ya que se trata de personas que se encontraban en el país de forma irregular. La segunda excepción también conlleva evidentes desventajas, ya que el extranjero podría haber demostrado que no había cometido ningún delito en el primero de los cinco años y luego cometerlos en España o en otro lugar, dice el informe. Por todo ello, afirma, “se debe dar máxima prioridad a la acreditación estricta de la ausencia de antecedentes penales en terceros países”. Y opinan que “las dos excepciones deberían eliminarse”.
El Ministerio del Interior también se opuso a la utilización de pasaportes, tarjetas de registro o títulos de viaje caducados como prueba de que el extranjero había estado en España cinco meses antes de solicitar la legalización, uno de los requisitos para el acceso. El Consejo de Estado coincide y llama a Migraciones a “excluir” del trámite a quienes no cuenten con dichos documentos vigentes. Recuerda que la administración está obligada a facilitar documentos a quienes viven en España, por lo que debería hacerlo ahora, lo que es prácticamente imposible si se quiere llevar a cabo en el momento oportuno una regularización integral -se esperan 750.000 solicitudes-, lo que, además, ha puesto de manifiesto las dificultades de «tramitar adecuadamente y tramitar un número previsiblemente elevado de solicitudes en un periodo de tiempo muy corto».
El informe del Consejo pide también que se excluya de este procedimiento a aquellas personas que hayan presentado una solicitud de apatridia, es decir, a las personas que no sean reconocidas como nacionales de ningún Estado. El Consejo considera que estas personas confunden con quienes han solicitado protección internacional, dos circunstancias diferentes en el ordenamiento jurídico español. El Ministerio del Interior había solicitado lo mismo al Departamento de Inmigración, pero el departamento que dirige Elma Saiz respondió que se exigían los mismos requisitos de regularización para apátridas y solicitantes de asilo, respuesta que no fue suficiente para el Consejo de Estado.
El Gobierno calcula que alrededor de medio millón de inmigrantes tendrán finalmente acceso a esta legalización extraordinaria, porque el proceso incluye también a unas 300.000 personas que solicitaron protección internacional a su llegada a España. Estos casos se refieren a personas que huyen de situaciones de violencia o discriminación en sus países que ponen en peligro sus vidas, entre ellos, por ejemplo, miles de malienses. El cuello de botella que se ha producido en la administración a la hora de tramitar estas solicitudes está provocando que muchos de ellos opten por la vía de la legalización para formalizar su estancia en España. Pero cualquiera que decida hacerlo debe renunciar a la protección internacional, que ofrece más seguridad. La Comisión Española para los Refugiados ha puesto objeciones al respecto y el Consejo de Estado apoya las críticas, ya que la renuncia a la protección de un procedimiento que tiene carácter excepcional y podría ser rechazado “puede afectar gravemente a la tramitación de los procedimientos de protección internacional en curso”.
Por último, el informe del Consejo de Estado plantea dudas sobre el papel que desempeñará la empresa pública Tragsa en las «muy complejas tareas administrativas de gestión de las solicitudes» de legalización. Es necesario, dice el informe, que las actividades encomendadas a esta empresa se «limiten a medidas de gestión administrativa y canalización de documentos», es decir, a una mera «cooperación instrumental». El Consejo advierte también del uso previsto de las oficinas de correos para la presentación de solicitudes de regularización, ya que estas ventanillas están distribuidas por todo el territorio nacional y cuentan con la autorización del personal implicado, lo que supondrá una «dificultad» a la hora de adaptar los trámites previstos a los plazos establecidos para los trámites. Según el Consejo, es necesario examinar si las tareas generales ya asignadas por ley al servicio postal no son suficientes para canalizar su cooperación en el proceso de presentación y tramitación de las solicitudes. “Sería”, afirma, “una opción más sencilla y operativa”, que está incluida en el texto de migración.
Fuentes gubernamentales señalan que todas estas recomendaciones son de carácter técnico, pero no van al corazón del proyecto, por lo que consideran que se favorece principalmente que se haga reformando las disposiciones de la ley de extranjería y por tanto no requiera votación en el Congreso. Los técnicos del Ejecutivo están modificando el texto durante el fin de semana para tener en cuenta todas las recomendaciones del Consejo de Estado, de modo que el texto final estará listo para su aprobación en el Consejo de Ministros el martes.
