
Quince destacados exdirigentes de Vox, encabezados por su exportavoz en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, y entre ellos una decena de exdiputados, algunos cargos todavía en activo como Javier Ortega Smith o la vicealcaldesa de Toledo, Inés Cañizares, una de las más importantes responsables institucionales de la formación, y fundadores del partido, como Ignacio Ansaldo, titular del carnet de afiliado número 1, han emitido un manifiesto en el que piden la celebración de un congreso extraordinario para Santiago Abascal.
La iniciativa, que supone un desafío sin precedentes para la actual dirección, critica «el empobrecimiento» del proyecto, «la salida o salida de líderes históricos de la organización» sin dar razones o «la desaparición de la autocrítica». También “la extrema concentración de poder y la pérdida de controles internos”, las “remuneraciones exorbitantes en el entorno del presidente”. [del partido, Santiago Abascal]inadecuado para un proyecto que defiende la austeridad” o “desprecio por la democracia interna, la separación de poderes o las opiniones independientes”.
Denuncia “la existencia de una red paralela de entidades opacas, desconocidas para la mayoría de los afiliados, no sujetas a un control suficiente y vinculadas a intereses económicos e intercambios que exigen transparencia”, en referencia a las empresas vinculadas a los dos principales asesores de Abascal, Kiko Méndez-Monasterio y Gabriel Ariza, hijo de Julio Ariza, padrino mediático de Vox. “Quien pida que España sea un modelo a seguir debe primero garantizarlo en el marco de su propio proyecto”, subraya.
Los proponentes del manifiesto recuerdan que «en los últimos años el partido ha realizado importantes cambios de dirección política que no fueron explicados ni discutidos antes de la militancia. Entre ellos se encuentra la salida del grupo europeo ECR, presidido por [la primera ministra italiana] Giorgia Meloni, tras una década de asociación; un estatista y un activista antisindical abandonan la defensa del libre comercio como motor de crecimiento; y una tendencia republicana y antimonárquica, que a estas alturas acaba coincidiendo con intereses ajenos al propio proyecto. Cambios de esta magnitud requieren una explicación política seria y un contraste abierto”, argumentan.
Aunque reconocen que «el partido ha crecido en determinados momentos en cuanto a intención electoral», se refieren a los recientes acontecimientos electorales en Extremadura, Aragón y Castilla y León, pero añaden que «ese crecimiento no es suficiente» ya que no ha conseguido «disputar la hegemonía en nuestro propio espacio político, que sigue en manos de otra fuerza política», en referencia al PP.
“En un proyecto como este, la fuerza no está en la jerarquía, sino en la militancia: desde el que estuvo al principio hasta el último inscrito, todos tienen la misma dignidad política y el mismo derecho a ser escuchados y a decidir”, proclaman.
Por todo ello, piden que se convoque un congreso extraordinario, “con plazos suficientes y reglas claras”. […] no para imponer una candidatura alternativa, sino para abrir un debate real sobre la dirección del proyecto”. Los firmantes exigen que el debate “incluya una revisión completa de la arquitectura interna del partido”. […]una explicación política seria para los cambios de orientación realizados en estos años […]un debate abierto sobre liderazgo, organización política y estrategia de gobierno” y “un congreso para preparar al partido para el gobierno”, en relación con la entrada en gobiernos autonómicos y, a medio plazo, incluso en el nacional, de la mano del PP.
Ante el previsible rechazo de Abascal a su petición de un congreso extraordinario, advierten: «Rechazar esta petición no es una decisión neutral. Significa aceptar conscientemente que el partido no quiere o no puede corregir su tendencia interna, explicar sus cambios políticos y cumplir el propósito para el que fue fundado».
El manifiesto, que pueden firmar otros miembros de la formación, lo firmó Iván Espinosa de los Monteros, exsecretario general y expresidente del Parlamento, diputado número 5 de Vox. Javier Ortega Smith, suplente y vocal número 6; Ricardo Garrudo, expresidente del Denaes, fundación que dio origen a Vox; Inés Cañizares, exdiputada y vicealcaldesa de Toledo; Rocío Monasterio, exdiputada regional y expresidenta del partido en Madrid; Rubén Manso, exdiputado; Víctor González Coello de Portugal, militante número 7, exvicepresidente del partido y exdiputado; Víctor Sánchez del Real, exviceministro nacional de comunicación y exdiputado; Francisco José Contreras, exdiputado; Malena Nevado, expresidenta de Vox Cáceres y exdiputada nacional; Juan Luis Steegmann, ex miembro del comité ejecutivo nacional y ex diputado; José Ángel Antelo, expresidente de Vox en Murcia y diputado autonómico; Isabel Lázaro, expresidenta de Vox en Tarragona y exdiputada autonómica; Cristóbal Palacio, diputado en el Parlamento de Cantabria; e Ignacio Ansaldo, Concejal por Madrid y Vocal número 1.
Vox reaccionó con irritación ante la petición de sus disidentes. «Métete en tus asuntos. No sé, déjanos en paz», esperaba a Espinosa de los Monteros el portavoz nacional del partido, José Antonio Fúster. En declaraciones a RNE, Fúster ha descalificado a los firmantes del manifiesto alegando que «no ha habido ni un solo desacuerdo interno durante su mandato». Después de llamar a los disidentes «destructores de equipos», añadió: «Para mí, los líderes son aquellos que ponen su orgullo en el lugar que corresponde, su ego en el lugar que corresponde, y lo que se hace es formar equipos».
