A cinco semanas del inicio de la campaña electoral andaluza, los candidatos empiezan a calentarse en forma de propuestas, cada uno en los ámbitos en los que se siente más cómodo, a la espera de un enfrentamiento directo a partir del 1 de mayo. El presidente del Consejo de Administración, Juan Manuel Moreno, ha anunciado este sábado en Granada su décima rebaja fiscal, la bonificación del 99% en el impuesto de sucesiones y donaciones entre hermanos, para contrarrestar el plan Montero en materia de sanidad que presentó su oponente casi al mismo tiempo en Cádiz.
La secretaria general del PSOE de Andalucía y su candidata a la Junta de Andalucía, María Jesús Montero, ha dejado claro desde su llegada definitiva al municipio que las elecciones del 17 de mayo serán un «referéndum sobre salud». Y este sábado lo ha vuelto a respaldar, pero no sólo para denunciar el deterioro del sistema sanitario andaluz, con servicios básicos colapsados y listas de espera incontrolables, o para acusar al Gobierno de Juan Manuel Moreno de debilitarlo deliberadamente en beneficio de la empresa privada -eso también-, sino para presentar su modelo de reactivación de la sanidad pública andaluza. El líder socialista ha lanzado en Cádiz una serie de propuestas muy ambiciosas, entre ellas eliminar los retrasos en el acceso a médicos de familia, especialistas y quirófanos en los primeros seis meses de gobierno; Una promesa que será posible gracias a la dotación anual de 3.000 millones sólo para el puesto de salud, sumados a los 5.700 millones que corresponderían al territorio según el nuevo modelo de financiación autonómica que presentó como ministra de Hacienda y que el PP andaluz rechazó.
“¿A quién no se le encoge el corazón cuando experimentamos el trajín diario de lo que alguna vez fue la joya de la corona?” Montero, cirujana de profesión y asesora sanitaria de la junta entre 2004 y 2013, comenzó su discurso señalando cómo los gobiernos socialistas se referían a la sanidad andaluza. El candidato del PSOE-A ha llamado a los ciudadanos a expresar su frustración por el deterioro del sistema sanitario público del municipio, el peor de España según el último barómetro del CIS. “Si la gente se moviliza el 17 de mayo, se podrá restablecer la salud pública”, afirmó.

El PSOE de Andalucía, como los demás partidos de izquierda, pero también Vox, se basa en el descontento de los ciudadanos con la sanidad andaluza para erosionar la mayoría absoluta de Moreno. Gran parte de los malos resultados de los socialistas en 2018, que llevaron al PP a entrar en la junta ejecutiva con el apoyo de Ciudadanos y Vox, tuvieron que ver con el desencanto de los andaluces que salieron a la calle a través del médico granadino Jesús Candel. espirimanque alentó las manifestaciones masivas en los últimos años de la legislatura de Susana Díaz. La población es consciente de este efecto erosionante y esta mañana Moreno recordó las movilizaciones en Granada -de donde era originario Candel- durante la presentación de las listas de su partido. «Nadie olvida el despido de 7.700 trabajadores sanitarios ni el recorte de 1.700 millones de euros», señaló el popular barón.
Nuevo recorte de impuestos

El director general, mucho más cómodo con el estado de la economía, es consciente de que su rival estaba desvelando su plan sanitario casi al mismo tiempo y respondió con uno de sus primeros anuncios antes de las elecciones: la eliminación del impuesto sobre donaciones entre hermanos. Una medida que se enmarca en una serie de recortes de impuestos para los dueños de mascotas o los asistentes al gimnasio que aplicó en octubre del año pasado, empañado por el estallido del escándalo de las proyecciones, y que presentó como respuesta a la intención de los socialistas de recuperar este impuesto, manifestada en los cambios en los presupuestos autonómicos.
Tras atacar al Gobierno de Pedro Sánchez por «asfixiar con impuestos a la clase media», el líder popular defendió su nueva bonificación del 90 por ciento porque «constató que hay problemas con las donaciones con hermanos que heredan una casa», y destacó el éxito de suprimir el impuesto entre padres e hijos porque «las donaciones de casas han aumentado un 60% entre estos familiares». Sin embargo, Moreno ha incidido en la “guerra a la sanidad” promovida por el resto de la oposición, para asegurar a los suyos que se habían difundido “montones de noticias falsas” y para reiterar que cuando el PP llegó a la junta, “nos hicimos cargo de la sanidad, que estaba última en términos de gasto per cápita y ahora está por encima de la media”.
Montero no rehuye esa comparación, y este sábado -algo que los dirigentes socialistas andaluces no han hecho habitualmente en los últimos ocho años- ha destacado el desarrollo y expansión de la sanidad pública bajo los gobiernos socialistas y ha afirmado los avances en investigación y derechos biomédicos desarrollados durante su etapa como concejala. “En el afán de dejar atrás el subdesarrollo, los primeros gobiernos socialistas surgieron con un sistema de salud pública potente, universal y gratuito, que garantizaba los más modernos derechos y prestaciones, que estableció una red de centros hospitalarios de atención primaria que estructuraron y unieron a nuestra comunidad”, defendió Montero.
«Esto no fue una casualidad, fue la consecuencia de una clara voluntad política: construir una igualdad real donde antes había desigualdad», añadió el líder socialista, confrontando esta apuesta por la justicia con el modelo del PP: «Hay un problema de mala gestión, pero sobre todo hay un problema de modelización. Lo que el PP pretende es la privatización de la sanidad, y a eso conducen las no decisiones o las decisiones conscientes que nos llevan a este punto. Este es un manual de política neoliberal, por lo tanto,» debilitar los servicios públicos y reducir la calidad, obligando a los ciudadanos a recurrir a seguros privados”.
El pasado noviembre, en plena crisis de cribados, Moreno admitió que no había conseguido «alcanzar los objetivos marcados» en materia sanitaria y prometió reformar el sistema sanitario andaluz, que consideró «rígido» e «ineficiente». Sin embargo, nada se ha revelado sobre el contenido de estos cambios, salvo que se creará un panel de expertos, del que tampoco se sabe nada. Montero ha estropeado ese secretismo: «Ha dicho que la sanidad es insostenible y ha guardado lo que quiere hacer con ella para la campaña electoral. Si alguien no explica lo que va a hacer, todos sabemos que es porque hay una agenda oculta que saben que le castigará, y sabemos que no saldrá en los titulares por el carácter blando de Moreno».
Tomar la cabeza

La candidata socialista quiere liderar el debate sobre los modelos y ha presentado un ambicioso conjunto de medidas que se convertirán en ley (si gana el gobierno de la junta) y que incluyen una “intervención para salvar el sistema público”. «La primera decisión que tomaré es aprobar un plan de rescate para salvar el sistema sanitario y ponerlo de nuevo en pie, con un informe económico, un calendario de ejecución, un presupuesto final, una evaluación e indicadores que nos puedan mostrar si vamos por el buen camino», prometió Montero.
La prioridad de este plan de intervención es acabar con las listas de espera que lidera Andalucía en todos los parámetros. Montero quiere que las citas en atención primaria no superen las 48 horas -en el municipio la media es de 11,6 días, la más alta de España, donde la media es de 9,5-; 30 días para las pruebas diagnósticas -en Andalucía estas listas no se publican desde 2019-; 60 días para consultas –el tiempo promedio de espera es de 127 días, en el resto del país de 96 días–; 120 para intervenciones quirúrgicas por patologías comunes y 180 para las más complejas -el territorio tiene el período de espera más largo, 160 días, frente a la media de 121 en el resto del país-. Estos plazos están regulados en una ley y deben entrar en vigor en los primeros seis meses de su mandato si llega a ser presidente.
Montero pretende cumplir con esta obligación mediante una inyección directa de recursos, en concreto 3.000 millones de los 5.700 millones que la Comunidad ha destinado según el nuevo modelo de reparto del sistema de financiación que diseñó como ministra de Hacienda, un modelo que debería aprobarse mediante una ley orgánica y que actualmente no cuenta con el apoyo de PP, Vox y Junts para salir adelante.

El plan de salud va aún más allá. También se baraja asegurar por ley la equiparación de los salarios de los profesionales sanitarios -una de las eternas demandas del sector en la Comunidad- mediante incentivos para asegurar su presencia en zonas de difícil cobertura o mediante medidas para reforzar la atención primaria, como el aumento del número de profesionales médicos y enfermeros, la integración de nuevos especialistas -un total de 18.000 puestos de trabajo-, la desburocratización o el blindaje de agendas. Iniciativas similares se incluyen en el pacto de servicios básicos que la junta firmó con los sindicatos en 2023, cuyo incumplimiento ha sido denunciado sistemáticamente por los representantes de los trabajadores.
Montero ha reiterado otra de sus primeras promesas cuando dejó sus cargos en el Gobierno central: la limitación de los acuerdos sanitarios, señalando que «donde hay un hospital compartido, también habrá un hospital público». También ha manifestado su intención de reforzar las funciones de los médicos de familia o completar la red de hospitales de alta definición, una apuesta de los gobiernos socialistas o la integración y desarrollo de nuevas tecnologías en los centros sanitarios públicos.
De manera más orgánica, el líder socialista se ha comprometido a convertir al Ministerio de Sanidad en vicepresidente del organismo, tras señalar que esta cartera se comparte actualmente con el Gabinete Presidencial y la Oficina de Emergencias, y ha propuesto la creación de una alianza de salud pública, que incluya a sindicatos, Marea Blanca, profesionales sanitarios, técnicos, especialistas y plataformas cívicas, que se creará dentro del primer año de gobierno.
Con el plano montero, El PSOE intenta no sólo liderar el debate sanitario en la comunidad de cara a la precampaña, sino también recuperar la confianza de los expertos sanitarios que le dieron la espalda en 2018, desanimados por los recortes obligados por la gran recesión, y capitalizar el descontento ciudadano que Marea Blanca ha visibilizado a través de las multitudinarias manifestaciones que promueve desde noviembre de 2020, meses después de que Moreno lograra la mayoría absoluta. El próximo tendrá lugar este domingo en todas las capitales andaluzas.
