
Este jueves por la tarde, el PP y su exsocio de gobierno Vox acordaron una nueva edición de la coalición en Extremadura. Ambas fuerzas han acordado 74 medidas, con especial foco en la inmigración, respondiendo las fuerzas populares a gran parte de las demandas y argumentos de la extrema derecha sobre esta cuestión. El nuevo ejecutivo pretende, entre otras cosas, devolver a los niños inmigrantes no acompañados a sus países de origen, dar a los nacionales prioridad en el acceso a la vivienda social y restringir otras prestaciones y asistencia social para los refugiados irregulares. Ambas formaciones han acordado dotar a los ultras, además de un senador designado autonómicamente, un consejo con rango de vicepresidente de liberalización, servicios sociales y familia y otro de agricultura, ganadería y medio rural. A cambio, los diputados de Vox se comprometen a aprobar los cuatro presupuestos anuales durante toda la legislatura. Estas son algunas de las medidas incluidas en el pacto.
Inmigración. El Partido Popular adopta las exigencias más extremas de Vox en la lucha contra la inmigración, la gran bandera de la formación de Abascal, con medidas que van desde el retorno de los niños inmigrantes no acompañados, a la supresión del apoyo económico a las ONG que apoyan a los extranjeros, a la obligación de dejar de facilitar más plazas en los centros de acogida, a la prohibición del uso de burkas y niqabs en los espacios públicos. Como punto de partida, el nuevo ejecutivo rechazará “cualquier mecanismo de distribución de inmigrantes ilegales, tanto adultos como menores, por todos los medios legales, judiciales y políticos”. Tampoco aportarán un solo euro para facilitar su entrada o acogida en Extremadura. El pacto no se queda ahí y también incluye el compromiso de “trabajar activamente por el retorno de los menores no acompañados a sus países de origen” a través de “acuerdos con los países de origen que faciliten y aceleren la repatriación y retorno efectivo de los menores con sus padres”.
También se comprometen a crear una unidad administrativa para la verificación del fraude de prestaciones y del registro y residencia real, con el fin de profundizar el control del registro de inmigrantes y suprimir la aplicación del programa de enseñanza de la lengua árabe y de la cultura marroquí. Para el cumplimiento de estas medidas se ha fijado como fecha límite septiembre del próximo año.
Allanamiento. Otro punto de la agenda política habitual de Vox se centra en las medidas contra la okupación. En concreto, los partidos abogan por «la aplicación coherente del desalojo exprés» de okupaciones y el desarrollo de mecanismos autónomos de apoyo a las víctimas «para garantizar la eficacia real de estos procedimientos». Además, “se garantiza asesoramiento jurídico inmediato a los propietarios afectados y comunidades vecinas”. El pacto estipula que “el acceso a todas las ayudas, subsidios y beneficios públicos se inspirará en el principio de prioridad nacional, que busca la asignación prioritaria de recursos públicos a quienes mantengan una conexión genuina, permanente y verificable con el territorio”.
Asistencia sanitaria y social. El acuerdo prevé “excluir el acceso a prestaciones y servicios sociales estructurales a quienes se encuentren en situación irregular y limitar su acceso exclusivamente a casos de urgencia vital”. Según fuentes del PP, esto significa que los inmigrantes no tendrán acceso a la renta básica extremeña, mientras que no se sabe si también se suprimirá la sanidad pública universal y se negará a los extranjeros asistencia médica salvo en casos de urgencia vital. Fuentes del PP extremeño confirman que «el acceso a la asistencia sanitaria se ajusta a la legislación vigente», pero el texto del acuerdo es ambiguo y otro apartado habla de mejorar el sistema sanitario para «garantizar una atención accesible y de calidad a los españoles», es decir, la exclusión de los ciudadanos de origen extranjero, aunque tengan permiso de residencia, una exigencia de Vox.
A partir de este año se acordará en los presupuestos una dotación adicional de 500 millones anuales, que se consolidará en todas las cuentas anuales posteriores. Menciona, sin dar más detalles, «campañas quirúrgicas extraordinarias, ampliación de horarios de consulta, derivaciones coordinadas y colaboración público-privada» así como un plan de cuatro años para contratar 1.500 nuevos profesionales sanitarios. En atención geriátrica se habla de “más plazas en residencias y guarderías”, sin cuantificar.
Buey. El pacto prevé reducir progresivamente el impuesto sobre la renta un 0,25% anual en los dos primeros periodos autonómicos hasta alcanzar el 1% al final del periodo legislativo. Se ampliarán las herencias y donaciones “con la posibilidad de ampliar la reducción de la base imponible en 500.000 euros a favor de los sobrinos”. También habrá una reducción general de los impuestos autonómicos y una reducción del impuesto sobre actos jurídicos documentados.
Departamento. Se establecerá un sistema de acceso a la vivienda tutelada y al alquiler social, «guiado por el principio de prioridad nacional y de acuerdo con la legislación vigente, y buscando la asignación prioritaria de los recursos públicos. Además, «se promoverá la construcción de al menos 3.500 viviendas tuteladas a lo largo de la legislatura a través de fórmulas de cooperación público-privada», pero para el acceso a la vivienda tutelada y al alquiler social, se establecerá «un sistema (…) inspirado en el principio de prioridad nacional», con «exigencia de arraigo» (…). Extremadura” con un plazo mínimo de 10 años para compra y 5 años para alquiler.
