La última vez que España mejoró en el ranking global del Índice de Percepción de la Corrupción fue en 2019, año en el que se celebraron dos elecciones generales tras la moción de censura contra Mariano Rajoy. Han pasado seis años y desde entonces el valor del terreno ha disminuido. En 2025, España ha perdido un punto y tres puestos más en el ranking, situándose ahora en el puesto 49 entre 180 países. Chipre y Fiji tienen la misma puntuación. De cerca se encuentran Italia y Polonia con 53 puntos cada uno; Malasia y Omán con 52; y Bahréin, Georgia, Grecia y Jordania con 50. Así lo refleja el Índice de Percepción de la Corrupción elaborado y publicado este martes por la ONG Transparencia Internacional: cuanto más alta es la posición, más fuerte es la presencia de la corrupción.

El informe advierte que hay una disminución general en las puntuaciones en la mayoría de los estados miembros de la UE, y la ONG está particularmente preocupada porque observan una tendencia global hacia el debilitamiento de la lucha contra la corrupción. Dos factores que explican este declive son la pérdida de liderazgo internacional y el deterioro del papel de Estados Unidos. «Su papel ha sido muy influyente en los últimos años. Sin embargo, desde que Trump es presidente, una de las primeras decisiones que se tomó fue derogar la FCPA (Foreign Corrupt Practices Act). Y por supuesto eso ha supuesto que haya menos presión para que otros países cumplan una norma de extraordinaria importancia en la política anticorrupción», dice a EL PAÍS Silvina Bacigalupo, presidenta de Transparencia Internacional España.
En este contexto, España también cae un puesto en el ranking de percepciones sobre corrupción en la Unión Europea, del puesto 16 al 17 entre los 27 Estados miembros. El declive español se debe, entre otras cosas, a “la necesidad de reforzar los controles y la transparencia en la contratación pública”, “las tensiones geopolíticas y los aranceles” y “la falta de reformas anticorrupción efectivas en términos de transparencia”.
El Gobierno puso fin a un 2025 marcado por tensiones internas y desafíos de gobernanza, además de la detención del exsecretario de organización del PSOE Santos Cerdán, ahora prófugo, y el ingreso en la prisión de Soto del Real del exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García.
Como respuesta a los escándalos, el pasado julio el ejecutivo impulsó un plan estatal anticorrupción con 15 medidas, presentado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Transparencia Internacional analizó las medidas en septiembre y concluyó que si bien era «un paso muy importante», era «inadecuado» y tenía «alcance limitado».
Para la organización, el resultado conseguido por España “no es inesperado”. El país no puede aumentar su puntaje porque necesita fortalecer las políticas anticorrupción, lo cual es complicado porque depende de “la existencia de un consenso político fundamental que conduzca a reformas legales”. Los representantes de los tribunales españoles son cada vez más reacios a llegar a un acuerdo y muchas reformas quedan olvidadas en el cajón del Congreso. A esto se suma la necesidad de un “compromiso institucional efectivo y continuo”, dice el informe.
La ONG ha advertido en repetidas ocasiones que la tendencia a la baja en España continuará si no hay cambios estructurales. El presidente de Transparencia Internacional España aboga por la creación de una estrategia nacional anticorrupción. “Hay que acordarlo entre el Congreso y el Senado de tal manera que esta estrategia no dependa de cambios de gobierno, sino que represente una política inmobiliaria”, subraya.
Bacigalupo cree que si bien se han avanzado importantes reformas regulatorias, todavía carecen de recursos suficientes para garantizar su eficacia, “particularmente dada la ausencia de presupuestos gubernamentales generales”. El índice, que se ha convertido en el indicador de corrupción en el sector público más importante del mundo, clasifica a todos los países en una escala de 0 a 100 puntos utilizando datos de 8 fuentes externas en el caso español, entre ellas el Banco Mundial o el Foro Económico Mundial.
