
Francisco Granados, exsecretario general del PP de Madrid y exasesor del ejecutivo autonómico de Esperanza Aguirre, lo pasó complicado en el primer gran juicio que afronta ante la Corte Nacional de Justicia caso púnicocentrado en la manipulación de contratos públicos a favor del empresario José Luis Huerta desde administraciones públicas gobernadas por representantes del pueblo. Esta semana la Guardia Civil le atacó directamente. Durante las audiencias orales de este lunes y martes, uno de los principales investigadores del instituto armado colocó al exlíder político al frente de la trama de corrupción. «Granados tenía la facultad de destituir y reemplazar alcaldes. Muchos le debían ponerlos en las listas», enfatizó el agente.
Esta afirmación respalda la tesis de la Fiscalía Anticorrupción, que exige seis años de prisión para el ex concejal porque «presentó» al empresario en varios ayuntamientos, por ejemplo en Valdemoro (donde él mismo fue alcalde hasta 2003). Según el ministerio, Granados también utilizó su “posición de dominio y superioridad” dentro del Gobierno regional para “favorecerlo” frente a otros “contratos que dependían de la comunidad”. A cambio, se dice que Huerta colmó de regalos a los funcionarios y cubrió los costos de sus partidos y del partido conservador.
Durante su extensa comparecencia ante el tribunal esta semana, el investigador de la Guardia Civil describió diversas bonificaciones manipuladas, facturas infladas, contratos falsos y medidas del PP pagadas con fondos municipales… Según su testimonio, Huerta y Granados idearon una «estrategia» para enriquecerse a costa del erario público, que surgió de la estrecha «amistad» que mantenían y que se tradujo en favores mutuos.
Según el agente, su relación llegó a ser tan intensa que el propio jefe del PP sugirió al empresario organizar el concierto Night of the Proms, que tuvo lugar el 31 de marzo de 2007 en el Palacio de los Deportes de Madrid. Sin embargo, como esto resultó ser un fracaso y no se pudieron vender entradas, Huerta recurrió al asesor para que lo ayudara, ya que este evento «había sido idea suya» y significaría su «ruina». Entonces intervino Granados, según añadió la Guardia Civil, para que la Comunidad de Madrid firmara un contrato con Huerta por el que recibió una subvención de 225.000 euros para financiar el espectáculo.
Este juicio sobre caso púnico Comenzó el 19 de enero y tiene como epicentro Waiter Music, compañía liderada por el fallecido José Luis Huerta, que dirigió sus esfuerzos principalmente a persuadir a los ayuntamientos controlados por el PP para que le confiaran la organización de sus celebraciones. Junto a Granados en el banquillo de los acusados se encuentran David Erguido, exsenador y exdiputado regional del PP; y media docena de exalcaldes del partido: José Carlos Boza y José Miguel Moreno, exconcejales del ayuntamiento de Valdemoro; Esteban Parro y Daniel Ortiz de Móstoles; María Ángeles Herrera de Ciempozuelos; y Carlos Alberto Estrada de Moraleja de Enmedio.
Al inicio de la audiencia, la defensa de Granados se desmarcó de las supuestas irregularidades. Pero la Guardia Civil se ha centrado en él esta semana. El agente no sólo lo implicó en esquemas de manipulación de archivos, sino que también lo identificó como una persona que “dio órdenes” a sus subordinados para llevar a cabo la actividad criminal. El funcionario dijo que su secretario -«una de las personas que está en su círculo de confianza desde hace años»- ordenó la destrucción de los registros del Ayuntamiento de Valdemoro.
En una sesión de negociación anterior, un ex empleado de Waiter Music también informó que una vez «llevó regalos a la Puerta del Sol, al despacho del señor Granados». «No sé si eran de Granados. Pero los dejé en su oficina y eran varios. Esto fue alrededor del 2005 o 2006». […] [Mi jefe] Me dijo: «Deja eso en la oficina de Granados», dijo el exempleado, quien confirmó que Huerta una vez le dijo que iba a «pedirle ayuda a Granados» porque no vendían suficientes entradas para el concierto Night of the Proms.
