
Apenas cuatro días después de la firma del acuerdo PP-Vox para el gobierno de Extremadura, los socios ya discuten sobre su implementación. La primera discrepancia se produjo en torno a Cáritas, la organización eclesiástica que acoge a inmigrantes irregulares y recibe subvenciones públicas en Extremadura. El pacto entre el PP y Vox para investir a María Guardiola estipula que la junta extremeña «suprimirá todas las subvenciones, ayudas, convenios y conciertos con ONG que participen directa o indirectamente en la promoción, facilitación o mantenimiento de la inmigración ilegal o que actúen como colaboradores necesarios de las mafias de trata de personas», lo que deja claro a los negociadores de Vox, José María Figaredo y Carlos Hernández Quero, que Cáritas de las ayudas públicas queda excluida por su trabajo con los inmigrantes, ya que dijo en una entrevista en EL PAÍS. Por otro lado, el secretario general del PP, Miguel Tellado, defendió este lunes que Cáritas mantendría sus acuerdos con el Gobierno de Guardiola. «Las organizaciones como Cáritas, que apuestan por ayudar, pueden afrontar este acuerdo con total tranquilidad porque no les afectará», señaló Tellado en una rueda de prensa en Génova.
«Supresión total de las subvenciones a ONG que promuevan la inmigración ilegal», reza el acuerdo entre el PP y Vox en Extremadura, que subraya que «la Junta de Extremadura no destinará ni un solo euro público a estructuras que promuevan el efecto llamada». Los negociadores de Vox sostienen que esto supone la supresión de las subvenciones que recibe Cáritas, que recibe inmigrantes irregulares en esta comunidad autónoma. “Dijiste ‘bienvenido’, no digas ‘bienvenido’”, remarcó el jefe de Vox, Carlos Hernández Quero, en una entrevista en EL PAÍS. «Apreciamos el compromiso social de la iglesia, pero no podemos aceptar que el dinero de los contribuyentes se utilice para promover la invasión y la migración masiva», argumentó el negociador de Vox.
Sin embargo, el secretario general del PP, que también fue uno de los negociadores del acuerdo, insiste en que Cáritas mantendrá sus subvenciones públicas. «El texto trata de suprimir las ayudas a las ONG que promueven la inmigración ilegal», defendió hoy Tellado, lo que es «un delito», precisó. «El texto del acuerdo se refiere a ONG que colaboran con la inmigración ilegal. Es decir, colaboran con organizaciones mafiosas que realizan trata de personas. Esto debe ser sancionado», enfatizó el secretario general del PP, aunque el texto del acuerdo no estipula que esto deba ser sancionado.
Tellado también ha indicado que también se ha acordado una medida similar con Vox en 2023 en Aragón y Baleares, «y en ninguno de estos casos se ha dejado de cooperar con estas organizaciones».
Él numero dos de Feijóo también restó importancia a otro punto clave del acuerdo, como es la llamada «prioridad nacional» de los españoles frente a los extranjeros en el acceso a todo tipo de ayudas públicas y a la vivienda, que Vox extiende también a la sanidad. “El acceso a todas las ayudas, subsidios y beneficios públicos se inspirará en el principio de prioridad nacional, que busca la asignación prioritaria de recursos públicos a quienes mantienen una conexión genuina, permanente y verificable con el territorio”, dice el texto del acuerdo.
«No hay ningún extranjero que sea discriminado. Hay que entenderlo en ese sentido», defendió hoy Tellado. El secretario general del PP reitera que la llamada prioridad nacional «no es un criterio de exclusión, sino una cuestión más en la concesión de ayudas» y que «es razonable que la vinculación con el territorio, el verdadero arraigo, tenga peso» para acceder a los servicios públicos. Por otro lado, Vox afirma que este mandamiento implica «que los servicios del Gobierno de Extremadura se pondrán a disposición fundamentalmente de los nacionales, por supuesto de aquellos que se encuentren legalmente presentes». «La prioridad nacional no se quedará en un papel vacío. El propio acuerdo describe el camino de los requisitos, los criterios de evaluación y el objetivo final con la reforma de la ley de extranjería», dijeron a EL PAÍS los negociadores de Abascal.
