
El caso de la concejal de Móstoles que sacudió al PP de Madrid es esencialmente sencillo: una mujer, una profesional consagrada y afiliada al PP, empieza a trabajar como voluntaria meses antes de las elecciones locales de 2023. Al candidato a la alcaldía Manuel Bautista le gusta tanto que sugiere colocarlo en un lugar destacado en las listas. Dos meses antes de las elecciones, comienza a hacer insinuaciones sexuales y propuestas no deseadas. Lo hace varias veces, en un auto, nosotros dos solos. Ella lo rechaza activa y decididamente. Pese a ello, algunos compañeros le dicen que se jacta de estar juntos. Ella lo reprende y le pide que no lo haga más. A partir de ese momento, cuenta su historia, él comienza a aislarla e invisibilizar su trabajo. Tanto es así que decide pedir ayuda dentro del partido al PP de Madrid.
Tiene dos reuniones con la dirección. Le dicen que no presente cargos, que le iría muy mal, que lo mejor sería dimitir, que la política es dura con las mujeres… Después de ocho meses de solicitar una investigación y buscar sin éxito la protección de su partido, presenta su informe y se retira. Informar al PP nacional de la situación. El Comité de Derechos y Garantías proporciona información. Presenta un escrito de 20 páginas con los hechos. No los llamas para escucharlos en persona. Nadie lo recibe. Tampoco se le informará que el proceso ha sido archivado. Se mantiene al margen de la política y continúa con su vida profesional. El alcalde permanece en su cargo.
A partir de esta historia han surgido varias versiones alternativas desde que EL PAÍS destapó el caso a través de documentación de expediente que detalla comunicaciones y reuniones con el partido. En un movimiento que nos remonta a la época de Nevenka Fernández en 2001, cuando el alcalde de Ponferrada se permitió atacar con valentía al joven concejal que le acusaba de acoso sexual, el PP compareció ayer con prisas para desprestigiar al exedil. Una mujer que era de los suyos y que lleva meses pidiendo que se aclare el asunto en el seno del partido. Porque creía que en 2026 los partidos políticos investigarían a fondo las acusaciones de acoso.
Desde entonces, el partido ha seguido una estrategia de atacar sistemáticamente a las mujeres con una serie de falsedades, contradicciones y acusaciones infundadas para dañar su credibilidad.
¿Cuándo el ayuntamiento denunció ser víctima de acoso? desde el principio
El 26 de febrero de 2024 escribió una carta a la presidenta Isabel Díaz Ayuso. Dijo que desde mayo de 2023 es objeto de “una discriminación gravísima que no ha cesado y va en aumento”, y pidió una reunión. La Oficina Presidencial lo envía a número dos, Alfonso Serrano. El 11 de marzo del mismo año tuvo lugar una reunión con él y la directora regional, Ana Millán. Al no haber novedades, envió un correo electrónico el 22 de marzo pidiendo activar el protocolo de acoso de la Comunidad de Madrid. Serrano dice ahora que abrir ese expediente era imposible porque era concejala y no funcionaria, pero lo relevante -aunque esta norma no se aplica- es otra cosa: que ya está utilizando allí el término «acoso». Por tanto, si la Comunidad de Madrid insiste en que sólo habló o utilizó el término “acoso” en octubre, eso no es cierto.
¿El gabinete de Díaz Ayuso envió a periodistas todos los correos electrónicos entre la ex concejal y el gabinete presidencial?
Sí. Y contenían datos personales. Y su nombre. El exiliado acudirá a los tribunales por estos hechos, que considera delictivos.
¿Es cierto que la presunta víctima presentó dos denuncias falsas de acoso antes de este caso?
No. El gabinete de Díaz Ayuso la ha acusado de ser una especie de profesional en denuncias falsas en las notas que envía a los periodistas. Pero los detalles de los casos no respaldan lo dicho. Habla de dos expedientes administrativos, uno por acoso sexual y otro por acoso laboral, que quedaron inconclusos. Esto ignora que la primera denuncia no se basa en una denuncia de la mujer, sino en una denuncia de un padre ante la inspección escolar, a la que se suma la denuncia de otros dos profesores. Piden declarar al ex concejal del ayuntamiento, así como a otro director de estudios y al director del centro. El otro caso, el de acoso escolar, se presentó administrativamente pero se procesó y la persona que denunció a la mujer fue posteriormente condenada por coacción. El condenado también está abierto a otro juicio por el delito de negociación oficial y malversación, en el que figuran como querellantes Exedile… y la Comunidad de Madrid.
¿El ex concejal pidió al ayuntamiento ser teniente de alcalde?
El alcalde la acusó de querer venganza porque quería ser teniente de alcalde y no se lo concedió. Pero en un audio de una reunión entre ambos, al que tuvo acceso EL PAÍS, se la escucha claramente preguntando si alguna vez le pidió ser teniente de alcalde y él responde directamente con no, nunca, no. E insiste, dejando claro que nunca le preguntó a él “ni a nadie”.
En dos ruedas de prensa consecutivas celebradas esta semana, en un escenario similar al que utilizó el alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, para defenderse de las acusaciones de acoso de Nevenka Fernández hace 25 años, el ayuntamiento se sentó con todos sus concejales a su espalda para desprestigiar a la mujer. Repitió el pensamiento de que «no es la primera vez en su carrera personal» y, en un revolutum total, mezcló la información difundida por Miguel Ángel Rodríguez con la denuncia por coacciones, que acabó en condena, y la denuncia por malversación, en la que la mujer va de la mano de la Comunidad de Madrid. Todo se arma sin precisión y se le da una idea que no existe.
¿Alfonso Serrano, mano derecha de Ayuso, desacreditó al exedil?
Sí. Sostuvo que no se trató de acoso a pesar de la falta de una investigación adecuada, que la denuncia no era creíble y que incluso citó su incompetencia: “Hubo un problema y dudas sobre sus capacidades”. Pero no frenaron esto e incluso frenaron el intento de reorganizar internamente las funciones de los concejales en el ayuntamiento y así despojarlos de sus competencias. El ex concejal tiene dos carreras, dos maestrías, un doctorado y es funcionario público.
¿Isabel Díaz Ayuso se reunió alguna vez con la concejal para conocer su versión de los hechos?
No, él nunca hizo eso.
Sin embargo, ¿se reunió con el alcalde de Móstoles unos días después de la primera carta del alcalde?
Sí.
¿Se reunió alguna vez con el ex concejal Alberto Núñez Feijóo o con alguien de la dirección nacional del partido o del Comité Nacional por Derechos y Garantías para conocer su versión de los hechos?
No. Feijóo aseguró que el partido la había “escuchado”. Dijo que su denuncia «fue remitida al Comité de Derechos y Garantías de conformidad con los estatutos del partido, se contactó a los interesados y se continuó con la investigación». Pero el PP nacional y su comité de garantía no la mencionaron ni la escucharon. Ella sugirió pruebas y testigos en sus escritos, pero no llamaron a nadie. Tampoco le pidieron que proporcionara más información o pruebas. Ni siquiera le informaron que su caso fue archivado. Así lo supo estos días a través de las declaraciones públicas de políticos populares.
¿Se ha activado algún protocolo, como ella solicitó, para investigar lo sucedido?
No. En las reuniones que mantuvo con la dirección del PP de Madrid le dijeron que eso no era posible porque ella no era empleada del partido.
