
Aún falta un año para las elecciones locales, pero Esquerra Republicana acaba de ganar dos alcaldías. Y ambos proceden de Junts per Catalunya. Se trata de los ayuntamientos de Perafort y L’Ametlla de Mar en Tarragona, y en ambos casos el mecanismo fue el mismo: una moción de censura. Los movimientos se produjeron apenas dos semanas después de que Junts en Tàrrega (Lleida), en alianza con la CUP, presentara una moción para arrebatarle la alcaldía a Esquerra. Las tensiones entre ambas formaciones también surgen, aunque de forma diferente, en Sabadell, la quinta ciudad de Cataluña. Hay una crisis abierta en el seno de Junts por los contactos que la dirección del partido mantiene con Gabriel Fernández, exlíder de ERC en la ciudad, para unir fuerzas de cara a las elecciones locales del próximo año.
Todos estos movimientos de las últimas semanas se enmarcan en las estrategias de ambos partidos para tomar posición de cara a la competición municipal prevista para mayo de 2027, que los dos principales partidos independentistas afrontan en una dura batalla y en la que la ultraderecha catalana, encarnada por Aliança Catalana, espera tomar la delantera.
Este fin de semana se cumple el aniversario de la visita de Oriol Junqueras a Carles Puigdemont en Bélgica hace dos meses, en un encuentro que ambas partes intentaron llevar a cabo con la mayor discreción posible y negaron que se hubiera producido. Sólo unos días después se recibió la confirmación de que se habían visto, cuando el propio Junqueras admitió en una entrevista en la Cadena SER que se habían reunido para hablar del modelo de financiación, del impuesto sobre la renta y para abordar la situación de los trenes en Cataluña. Fue una aclaración escasa, ajena a la circulación de una cita anterior de los mismos protagonistas, cuando Esquerra y Junts emitieron un comunicado conjunto en el que se comprometían a «promover espacios de trabajo coordinado» porque, como dijeron en su momento, la relación «entre dos partidos independentistas que, a pesar de las diferencias, tienen muchos objetivos comunes» es «necesaria e imprescindible».
La supuesta complicidad se ha ido atenuando a medida que el enfrentamiento entre ambas fuerzas continúa en todos los frentes. En la Cámara de Representantes, esto se refleja a diario en las flechas que Gabriel Rufián intercambia con Miriam Nogueras y prácticamente toda la facción Junte. “Trabajan para especuladores, para fondos buitres”, dijo recientemente Rufián, en alusión a cómo el partido de Puigdemont está priorizando su estrategia inmobiliaria. “Española” o “chapuza” son algunas de las dedicatorias que Junts le hizo al presidente de ERC en el Congreso.
En el Parlament la pelea es menos encarnizada, pero desde hace un tiempo Junts destaca que utiliza el término «tripartito» para expresar que Esquerra, al igual que la cámara baja, actúa como muleta incondicional para el gobierno socialista del PSC.
La lucha se extiende al mundo comunal. En Perafort, municipio cercano a la estación de AVE del Camp de Tarragona, un movimiento orquestado por una lista de Esquerra ha acabado con el mandato de 26 años de Joan Martí Pla, representante de Junts. El cambio de gobierno se vio acelerado por un caso de transfuguismo de la número dos de la lista de Junts, Elisabet Albujar, cuyo voto fue crucial para la inversión en Lluís Massagués. La moción de censura no estuvo exenta de polémica y la participación de los vecinos fue notable en el pleno del pasado lunes 30 de marzo. Todas las miradas se posaron en Elisabet Albujar, que se presentó en el ayuntamiento luciendo una camiseta con la inscripción “”.el se burla de mi” (“Me lo lanza”).
Unos kilómetros más al sur, en L’Ametlla de Mar, un movimiento de fichas similar acaba con la alcaldía de Eva del Amo (Junts) a favor de Jordi Gaseni (ERC). Junts gobernó gracias a un acuerdo con el PSC. Sin embargo, uno de los concejales socialistas ha tendido la mano a Esquerra y, con el apoyo de un concejal de Comuns, presentan una moción de censura que pone fin al mandato de Eva del Amo y devuelve a Gaseni a la alcaldía. Ha gobernado el municipio durante ocho años y actualmente es Senador por Esquerra y Presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI).
Ripoll es otro de los focos en el caso de que se produzca una coordinación entre Junts y ERC en favor de un interés común. El ayuntamiento, gobernado por la ultraderechista Alianza Catalana, está a la espera de la aprobación de los planes presupuestarios, y la alcaldesa Sílvia Orriols ya ha insinuado que podría desbloquear las cuentas por falta de apoyo vinculándolas a un voto de confianza. Usó la misma fórmula el año pasado. Se trata de un mecanismo excepcional que aprueba automáticamente los presupuestos si del pleno municipal no sale un candidato que pueda obtener los votos necesarios para jurar como alcalde. Este paso le costaría a Sílvia Orriols, que gobierna en el Pleno con seis de los 17 concejales. La oposición acordó consensuar un grupo tripartito de Junts, PSC y ERC con apoyo externo de la CUP. La maniobra habría expulsado a Orriols de la alcaldía cuando restaba medio mandato. En el último momento, Junts se desmarcó del acuerdo alegando que la estrategia podría intimidar y empoderar políticamente a Orriol ante la ciudadanía para darle una victoria con amplia mayoría en las elecciones locales de 2027.
