
El nuevo y tercer abogado del exministro de Transportes José Luis Ábalos, Marino Turiel, ha informado al Tribunal Supremo de que los meses de febrero y marzo, los mismos meses que el Supremo había barajado para el juicio al exministro, a su exasesor Koldo García y al empresario Víctor de Aldama por adjudicar supuestamente ilegalmente contratos públicos para la compra de mascarillas en plena pandemia, están prácticamente cerrados por otros compromisos judiciales, entre ellos el juicio al exconcejal de Madrid Francisco granados en una rama de el caso púnico.
En un escrito al que tuvo acceso EL PAÍS, Turiel informa a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo «de las pruebas ya identificadas por otras autoridades judiciales» para que los jueces tengan «referencias» sobre «las actuaciones realizadas en el marco de este procedimiento, especialmente en los meses de febrero y marzo».
En el calendario facilitado, estos meses aparecen prácticamente completos, especialmente marzo, así como otros cuatro días muy ocupados entre abril, mayo y junio. El abogado adjunta a modo de documental las sesiones previstas para el juicio a Granados, varios exalcaldes del PP y el exsenador popular David Erguido por contratos supuestamente ilegales de sus concejales con la empresa del partido Waiter Music. Defiende a un ex concejal “popular” de Ciempozuelos.
La agenda del nuevo abogado de Ábalos choca con los planes del Tribunal Supremo, ya que, según fuentes jurídicas consultadas por este diario, el tribunal confiaba en poder llevar a cabo este primer juicio Caso Koldosi no en febrero –lo que se complicó por la agenda del propio Tribunal Penal–, entonces en marzo.
Además, Turiel recuerda que el apretado calendario no es el único problema que ha surgido con el cambio de defensa, señalando la «instrucción» de que hay que «afrontar la negociación con garantías». Las fuentes entrevistadas admiten que la necesidad del nuevo abogado de Ábalos de ponerse al día con el caso podría retrasar los plazos para preservar el derecho a defenderse del ex número tres del PSOE.
Período de prueba de al menos un mes.
Desde que el Tribunal Supremo acordó procesarle el 7 de noviembre de 2024, Ábalos ya ha pasado por las manos de tres abogados diferentes. La mayor parte de las actuaciones fueron defendidas por José Aníbal Álvarez, a quien renunció en octubre pasado por lo que el exministro calificó como “diferencias irreductibles”. El diputado silencioso no estaba dispuesto, entre otras cosas, a renunciar al acta porque este abogado le había aconsejado posponer la investigación y devolver el asunto al tribunal regional. Luego contrató al exfiscal Carlos Bautista, quien renunció la semana pasada por “desacuerdos contractuales”. Fuentes jurídicas revelaron que el político no había pagado sus honorarios.
Turiel asume la defensa de Ábalos en vísperas de que el Tribunal Supremo revise este jueves la decisión del instructor del caso, Leopoldo Puente, de enviarle a prisión junto a su exasesor. El juez los envió a la prisión de Soto del Real (Madrid) el 28 de noviembre, pero ambos recurrieron. El juez advirtió que Bautista deberá estar presente en la vista para responder a la impugnación del exlíder socialista. Sin embargo, según las fuentes consultadas, el nuevo abogado también ha solicitado su presencia.
Una vez resuelto este trámite, el caso pasará a juicio, el primero que celebrará el tribunal Caso Koldodonde se investiga el presunto cobro de sobornos -tanto en efectivo como en especie- por parte de Ábalos y su exasesor a cambio de favoritismo por parte de empresas vinculadas a Aldama.
La aportación, que se valorará en primer lugar, se refiere a los contratos adjudicados por el Ministerio de Transportes y empresas públicas de su entorno a Soluciones de Gestión SL -empresa vinculada a Aldama- para la compra de mascarillas durante la crisis sanitaria del Covid.
Fuentes jurídicas calculan que el juicio durará nada menos que un mes, ya que las partes han propuesto una larga lista de testigos, entre los que se encuentra, por ejemplo, Carlos Moreno, jefe de gabinete de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
El tribunal estará compuesto por siete jueces, como es habitual en el Tribunal Supremo. El presidente de la Sala Penal, Andrés Martínez Arrieta, será el encargado de redactar la futura sentencia, pues ya fue ponente en la fase de admisión. Junto a él estarán presentes los otros cuatro jueces que han aceptado procesar a Ábalos –Manuel Marchena, Andrés Palomo, Eduardo de Porres y Ana Ferrer–, además de otros dos que aún no han sido designados.
Ábalos y su ex mano derecha se enfrentan a hasta 30 años de prisión por presunta pertenencia a organización criminal, tráfico de influencias, cohecho y malversación de fondos, mientras que para Aldama, la Fiscalía Anticorrupción y las acusaciones populares lideradas por el PP, teniendo en cuenta su confesión, sólo proponen una pena de prisión de 7 años.
