
Entre 2013 y 2015, cuando seguía activa la Operación Kitchen contra Luis Bárcenas, el comisario Manuel Vázquez fue jefe de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF) de la Policía Nacional, que incluía al grupo de agentes que investigaban el crimen. Estuche para cinturón y el ex tesorero popular. Más de una década después, ya jubilado, el ex comandante policial se sentó este martes ante el juzgado de la Audiencia Nacional que sigue la operación de espionaje contra el exjefe de finanzas del PP y explicó que nunca supo nada de esta operación paralela de vigilancia contra Bárcenas y su familia, a pesar de que fue la UDEF la que, por orden del juez, siguió los pasos del contable.
Esta afirmación del comisario Vázquez refuerza la tesis de las acusaciones, que afirman que la operación Kitchen, urdida por los ex jefes del Ministerio del Interior y de la policía de Mariano Rajoy, tenía como objetivo sustraer material comprometedor que el ex tesorero logró mantener en secreto a altos cargos del PP para evitar que cayera en manos de la UDEF y del juez Pablo Ruz, que dirigió la investigación. Estuche para cinturón por un tribunal de la Audiencia Nacional. De hecho, la fiscalía anticorrupción adoptó esta línea desde el inicio de su interrogatorio.
– ¿Ha pedido asistencia a la Policía Nacional para cubrir algún aspecto? Estuche para cinturón? – preguntó el representante del Ministerio Público, César de Rivas.
-NO. De la UDEF, No.
—¿Han tenido noticias de la DAO (Dirección Adjunta Operativa) que se han realizado trabajos de apoyo?
-NO. No nos dijeron nada.
Aunque varios imputados -como Eugenio Pino, quien fue subdirector de Operaciones (DAO)- afirman que Kitchen fue una operación legal contra un sospechoso de corrupción, el comisario Vázquez enfatizó que nadie le dio (como jefe de la UDEF) información sobre la operación contra Bárcenas; ni de la vigilancia a su esposa, Rosalía Iglesias; ni de la existencia de un local en Madrid que la mujer utilizaba como estudio y donde, según decía, guardaba cajas de papeles que su marido había cogido de la sede del PP; ni de la colaboración del ex chofer del tesorero, Sergio Ríos, a quien la conspiración había atrapado como confidente… Excepto, como subrayó el testigo ante el tribunal, otro comisario le preguntó en una ocasión si sabía algo sobre una «operación de inteligencia» contra el ex funcionario popular, sin darle más detalles.
Además, en este sentido, Vázquez añadió que la UDEF no tuvo que recurrir a otro grupo externo de agentes para realizar la vigilancia. “Teníamos un departamento de vigilancia”, explicó. Opinión que luego fue respaldada por el comisario Juan Antonio González, comandante de la Comisaría General del Departamento de Investigación Criminal, de la que dependía la UDEF, al inicio de la investigación contra Cinturón: “En la Comisaría General había unidades de apoyo de todo tipo, había una unidad de vigilancia…”. Sin embargo, la operación de espionaje denominada “Cocina” fue llevada a cabo por otro departamento ajeno a esta rama de la policía: la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO), adscrita a la Comisaría General de Información. En 2013, la UCAO estaba dirigida por el comisionado Enrique García Castaño, quien admitió su participación en la conspiración durante la fase de investigación.
La “presión” sobre Morocho
En la fase de enseñanza de la maleta de cocinaEl inspector jefe Manuel Morocho, investigador principal del Estuche para cinturónRefirió que experimentó “presiones” por parte de sus superiores; y que le habían ordenado restarle importancia Los papeles de Bácenas. También le pidieron que quitara el nombre de Rajoy de uno de sus informes. Cuando el juez preguntó quién le había dicho eso, Morocho respondió: “Eso me sugiere toda la cadena de mando, desde quien era el comisario general en ese momento hasta [José García] Losada, a Manuel Vázquez, jefe de la unidad, al señor Gudiña, jefe de brigada, y a los dos jefes de departamento”. “Las reuniones fueron colectivas y en ellas me ordenaron modificar y eliminar ciertos temas que puse a nivel indicativo”, añadió.
Pero Vázquez presentó una visión diferente en su declaración de este martes. “Dudo que [Morocho] “Estaba bajo algún tipo de presión”, comentó, tras asegurar que simplemente estaba viviendo una situación de “autopresión” para no “cometer errores”. Además, se había metido de lleno en lo que dijo era un debate sobre si el nombre del expresidente debía incluirse en un informe después de que «M. Rajoy» apareciera en las notas de Bárcenas. Según el comisario, no tenían ninguna duda de que «M. Rajoy» era el líder del PP – «es como si K. Mbappé apareciera en la contabilidad del Real Madrid», comparó, en referencia al futbolista del club blanco, Kylian Mbappé. “La duda que surgió allí fue si era bueno el comentario, porque había una hoja que tenía las mismas personas, y uno decía señor Rajoy y otro no”. […] Pero no se tapó nada”, concluyó.
Paralelamente, la defensa de Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior de Rajoy y principal imputado en el juicio, presentó cargos este martes contra el notario Alberto Vela, que también declaró como testigo. Francisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad y número dos del ministro, llevó al notario dos mensajes telefónicos que, según dijo, le había enviado su jefe en pleno Kitchen y que demostraban que conocía la operación. Uno de ellos, de 13 de julio de 2013, señala: «Chófer. B: Sergio Javier Ríos Esgueva (ahora desempeña esta función junto con su esposa)». El abogado de Fernández Díaz, Jesús Mandri, ha intentado sembrar dudas sobre la veracidad de este SMS. “Lo que él testifica no es que esos mensajes los cruzó con Fernández Díaz, sino que Francisco Martínez dice que los cruzó con Fernández Díaz”, explicó el abogado. «Correcto. Y en la terminal.» [del secretario de Estado] “Este número de teléfono parece ser el de Jorge Fernández Díaz”, respondió Vela.
