Tras la decisión del juez de enviar a José Luis Ábalos a prisión preventiva, el ministro se arriesga ahora a exigir la indemnización que el Congreso prevé a los diputados cuando dejan el cargo, para facilitarles la vuelta al trabajo. Esta compensación, que no pretende ser una pensión, sería de más de 100.000 euros en el caso de Ábalos, ya que supone un máximo de 18 pagas para quienes superen más de cuatro mandatos y el exministro socialista lleva siete en la Cámara Baja.
Tras la decisión del juez, la comisión del Congreso actuará de oficio al recibir la notificación del Tribunal Supremo y lo suspenderá de sus funciones. El artículo 21 del Reglamento del Congreso establece en su punto segundo que los diputados quedan suspendidos de sus derechos y deberes parlamentarios si «se encuentran en situación de prisión preventiva después del otorgamiento de la autorización requerida por la Cámara y de la firma del auto de juicio político y por el tiempo que dure el mismo». A partir de ese momento ya no podría votar ni participar en la actividad parlamentaria, ni pertenecer a una fracción de la Cámara de los Comunes, como ahora pertenece al Parlamento Conjunto tras su expulsión del PSOE, ni recibiría compensación económica alguna. Eso significa que su salario y cualquier beneficio restante que la Corte Suprema pudiera utilizar para compensar posibles multas u otros artículos serían confiscados. Tampoco tendría derecho al asistente que el Congreso ha puesto a su disposición en los últimos meses.
En este escenario, según fuentes parlamentarias de gran relevancia, Ábalos también tendría muchas opciones de quedarse sin la compensación que el Congreso prevé para los diputados que dejan de serlo o renuncian a esa condición por otros motivos. Los parlamentarios no tienen derecho a una pensión contributiva, sino a un apoyo que les facilitará volver a una vida activa normal cuando dejen de ser parlamentarios. Esto depende de cuántos mandatos les quedan en el Congreso, hasta un máximo de 18 para aquellos que llevan más de cuatro en el Congreso. A razón de un mes de salario por año en el Congreso.
El exministro cumplió siete mandatos en el Congreso, desde el IX hasta este. En su caso, la indemnización podría superar los 100.000 euros.

Las fuentes parlamentarias consultadas suponen que enviar a Ábalos a prisión, incluso preventivamente en espera de juicio, por riesgo de fuga, ya no tendría sentido para su reintegración a su vida anterior. Las mismas fuentes indican que este riesgo también existiría en el futuro si fuera condenado o incluso absuelto en este juicio y si las actuales mayorías progresistas en la comisión del Congreso cambiaran a una mayoría más controlada por PP y Vox, ya que serían menos sensibles a su situación. La mesa tendría la última palabra.
El exsecretario de organización del PSOE Santos Cerdán, que lleva casi seis meses en la prisión de Soto del Real, no tuvo este problema ya que el pasado junio renunció inmediatamente a su militancia como diputado y la junta le concedió este apoyo, que en su caso ascendió a 19.200 euros, ya que solo llevaba seis años en la cámara, es decir, desde 2019. Este despido es incompatible con el empleo. Algo similar ocurrió en el caso del expresidente de Sumar, Íñigo Errejón, que también lo solicitó y recibió una cantidad de unos 25.000 euros por sus ocho años en la cámara porque abandonó su expediente y no fue condenado.
El Congreso también se había preparado ya en caso de que el Tribunal Supremo enviara a Ábalos a prisión. Es la primera vez en esta fase democrática que un diputado en ejercicio llega a este extremo. Los abogados del organismo y de varios partidos han examinado las distintas historias sobre si esta situación podría cambiar y reducir la mayoría absoluta de la cámara baja, que ahora asciende a 176 de los 350 escaños totales. Según las fuentes consultadas, en principio optan por no hacer nada, pero en un Congreso tan fragmentado cada votación es crucial para construir mayorías.
