
La Fiscalía ha solicitado la apertura de juicio oral contra los siete investigados por el incendio de dos discotecas de Murcia que acabó con la vida de 13 personas el 1 de octubre de 2023. El Ministerio de Estado los considera responsables de homicidios por imprudencias graves, lesiones y vulneración de los derechos de los trabajadores y solicita para ellos penas de entre ocho años y medio y cuatro años de prisión. Pide una indemnización de casi 5,3 millones de euros para los familiares de los fallecidos, los perjudicados y los propietarios de comercios vecinos que sufrieron daños materiales.
El fiscal responde así a la petición del juez de instrucción que investigó este trágico suceso y que el pasado mes de febrero pidió a las partes que decidieran si se abría una audiencia oral. En su escrito de acusación, al que tuvo acceso EL PAÍS, el fiscal pide el banquillo de Daniel RR, gerente de la discoteca Fonda Milagros donde murieron las trece víctimas, así como de Juan IR y Marco Andrés MA, administradores del Teatre donde se produjo el incendio. También acusa a Eva María MA, gerente de esta discoteca, y considera que todos ellos son responsables de 13 delitos de asesinato por imprudencia grave «de notoria gravedad con un número muy elevado de muertes», cinco delitos de lesiones por imprudencia grave y un delito contra la vida, la integridad física y la salud de los trabajadores, y pide una pena de prisión de ocho años y medio para cada uno de ellos.
También se solicita la misma sentencia para Carlos José FB, ingeniero que realizó el proyecto de división de la nave industrial en la que se ubicaban los dos locales y que está acusado de homicidio y lesiones por negligencia grave.
También está imputado Alfonso GM, propietario de una máquina de chispa o fuego frío cuyo uso negligente se cree que provocó el incendio, y exige para él siete años y nueve meses de prisión. El último de los imputados es Juan Carlos RR, quien disc jockey quien organizó la fiesta temática que tuvo lugar en el teatro la noche del incendio y por la que exige cuatro años de prisión.
En el escrito de acusación, de más de 60 páginas, el fiscal detalla la situación de las discotecas que estaban ubicadas en el mismo pabellón industrial que fue dividido en dos partes en 2017, un cambio, advierte el Ministerio de Estado, que contribuyó «significativamente» a la «situación peligrosa para las personas» y a la rápida propagación del fuego de un bar a otro la noche del incendio. Recuerda que las salas estaban abiertas esa mañana a pesar de no tener licencia para ello, situación de la que los cuatro directivos eran conscientes. El Ayuntamiento de Murcia no había aprobado la división del local, ordenó el cese de actividad y pidió en varias ocasiones que se legalizara la situación, pero esto no ha sucedido. Los propietarios del local, señala el auto, “tenían pleno conocimiento de que la actividad que desarrollaban suponía un riesgo para la integridad de las personas, ya que no contaban con verificación por parte de la administración correspondiente del cumplimiento de las medidas de seguridad y protección contra incendios aplicables”. Se añade también que las salas no contaban con planes de emergencia o seguridad contra incendios debidamente aprobados por la administración y que, pese a las advertencias del Ayuntamiento, la división de la nave en dos partes se realizó incumpliendo las medidas de seguridad establecidas por la ley en cuanto a aislamientos, salidas de emergencia, conductos de ventilación, fachadas o tejados, etc.
En cuanto a los empleados de las discotecas, el fiscal señala que no recibieron ninguna formación en prevención de riesgos laborales o incendios y en el uso de aparatos de combustión en frío. Considera que tanto el director del teatro como el organizador de la fiesta y, sobre todo, su propietario «incumplieron significativamente el deber de diligencia» y actuaron «profundamente imprudentemente» en relación con su uso, sin tomar «ninguna precaución» respecto a los posibles riesgos para los participantes en el evento. Fiesta.
El fiscal propone que por el juicio pasen más de 80 testigos y 15 peritos, y en su carta también especifica qué indemnización cree que deberían recibir las víctimas. En concreto, se estiman más de 4,3 millones de euros para los familiares de las trece personas fallecidas, y otros 38.000 euros para las doce personas que sufrieron diversas lesiones y consecuencias en el incendio. Además, calcula una cantidad de casi 865.000 euros para los propietarios del almacén y de los comercios colindantes que sufrieron daños materiales a consecuencia del incendio. A tal efecto, declaró responsables directos a las aseguradoras de las dos discotecas y al club. disc jockey que organizó la fiesta, y la sociedad mercantil Teatre como responsabilidad civil subsidiaria.
