Utilizando palas o cavando con las manos, una veintena de agentes de la Policía Nacional trabajaron duramente la tarde del pasado domingo para buscar y descubrir un cargamento récord de cocaína escondido en una montaña de sal. Estaban en uno de los almacenes. Estados Unidosun carguero con bandera de Camerún y con una trayectoria de medio siglo, que llegó al puerto de Santa Cruz de Tenerife con 13 tripulantes detenidos. En su interior se encontraba el mayor alijo de cocaína confiscada por este cuerpo policial en alta mar: 9.994 kilos, casi diez toneladas. El trabajo de sacar a la luz estos bultos, con los agentes formando poco a poco una cadena humana, duró unas seis horas. Terminaron hurgando por todo el suelo con palos para asegurarse de que no hubiera nada más que sal.

Los depósitos de sal del carguero variaban. Uno era plano mientras que el otro tenía relieves que parecían montañas. “Estaba claro que había sido manipulado”, afirman fuentes de la investigación. Él también estaba endurecido. Los dos grandes almacenes estaban conectados pero también cubiertos por paneles que no se podían abrir. Para llegar hasta ellos había que bajar una escalera y para subir los fardos a la superficie y descargarlos probaron diferentes soluciones, una de las cuales implicaba una plataforma. Luego de extraer la droga, la pesaban y asignaban un número a cada fardo. En total eran 294 fardos, los 293 de la embarcación y el fardo que se llevó al abordar como medida de precaución por si le pasaba algo a la embarcación para tener pruebas de que transportaba droga.
Detrás de la compra de este gran suministro de droga está una organización criminal de Europa del Este, afirman las mismas fuentes. Se considera que dos de los detenidos son de nacionalidad serbia Notariosuna especie de representante del grupo criminal cuya tarea es garantizar que el envío llegue al lugar acordado sin que los valiosos bienes sean sustraídos. Los responsables del operativo, que estaban a cargo de la Brigada Central Antidrogas de la Policía Nacional, temieron que comenzaran a distribuir la droga en alta mar y en lanchas rápidas y que fuera imposible detenerlos, por lo que se hicieron cargo del operativo. Estados Unidos cuando se encontraba a unas 300 millas náuticas (535 kilómetros) al oeste de la isla de El Hierro. Cuando los agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GEO) se acercaron la mañana del 6 de enero, encontraron casi una tonelada de medicamentos debajo del puente, cubiertos y listos para ser entregados. Se cree que parte del alijo estaba destinado a ser recogido en Cádiz y Huelva.
Esta no fue la primera búsqueda policial del barco. Estados UnidosConstruido en Dinamarca en 1975 y navegado con este nombre. Joud S., Moni K., indio, Tina o luz de luna. Mientras navegaba como Luz de la lunaEn septiembre de 2013, el Servicio de Vigilancia Aduanera se incautó de 18.000 kilos de hachís en sus almacenes y detuvo a los siete detenidos, todos de origen sirio. La droga incautada durante la Operación Selene fue descargada en el puerto de Almería. Tras su intervención, el carguero fue subastado y devuelto al mar. Con una longitud de 80 metros y una capacidad de carga de entre 2.800 y 3.200 toneladas, se utilizaba para transportar carga general o mercancías a granel entre puertos, normalmente en distancias cortas o medias.











“Si el barco era grande, se suponía que la cantidad de medicamento que llevaría también lo sería”, apuntan fuentes de la investigación. Las primeras consultas llegaron “hace cinco o seis meses” y sugerían que los compradores podrían haber encargado 7 u 8 toneladas a organizaciones colombianas, pero no se daba nada por sentado. Hasta que no pesaron todos los fardos, no sabían el tamaño del estudio. Al principio la llamaron Operación Barba Negra, pero pasó a llamarse Marea Blanca en honor a la carga que transportaba. Estados Unidos en sus bodegas.
Él Estados Unidos En octubre abandonó la costa de Türkiye y se detuvo en Trípoli, donde creía que podría reabastecerse de combustible y suministros. “De momento el barco está conectado porque está limpio”, afirman las fuentes entrevistadas. Entre finales de noviembre y enero, el sistema de comunicaciones del barco aparentemente estuvo apagado o no tuvo recepción. Una de las posiciones más recientes data del 30 de noviembre, cuando lo localizaron en la costa de Fortaleza, en el litoral noreste de Brasil, según datos de los sistemas automáticos de posicionamiento y comunicación marítima. El barco permaneció allí por un tiempo sin tocar el puerto, donde se cree que cargaron la droga. El viaje de regreso suele durar unas dos semanas, pero en caso de incidencias puede tardar más.
Seis de los trece tripulantes detenidos, cuatro de nacionalidad turca y dos serbios, fueron enviados a una prisión improvisada tras ser presentados ante un juez de la Audiencia Nacional, mientras que los otros siete detenidos, todos de origen indio, quedaron en libertad provisional. La Fiscalía Antidrogas solicitó la adopción de esta medida porque había indicios de que habían sido amenazados con un arma para cargar la droga en la embarcación. Estas limitaciones supuestamente provinieron de los afectados. Notarios de la organización criminal, quienes fueron separados del resto de la tripulación tras su detención para que no se pudiera condicionar su conducta.
Durante la investigación, los agentes españoles contaron con la ayuda de la Armada y la cooperación de sus colegas de la Agencia Antidrogas estadounidense (DEA), la Agencia Nacional contra el Crimen británica (NCA) y la Policía Federal brasileña.
Dado que los investigadores aún tienen que evaluar los elementos confiscados durante el registro del barco, como teléfonos y diversa documentación del viaje, la investigación sigue abierta.
