Desde que se formó el gobierno de coalición a finales de 2019, la vivienda ha sido uno de los temas centrales de la disputa interna. Este fue uno de los temas centrales del 15-M de 2011, que finalmente dio origen a Podemos y otros movimientos a la izquierda del PSOE, ahora dividido entre Sumar y el partido de Ione Belarra. Una vez más, la coalición vivienda se encuentra en un periodo de importante tensión política, aunque este lunes en La Moncloa Pedro Sánchez intentó restar importancia al asunto, esperando resolverlo internamente. El debate es político y casi el mismo desde 2019 -cómo intervenir en el mercado inmobiliario, especialmente en el mercado de alquiler-, pero ahora también jurídico.
Dado que 1,6 millones de personas se verán afectadas por los 630.000 contratos de alquiler que habrá que renovar este año, según los datos presentados por Sánchez y recogidos previamente por Sumar, el sector socialista apuesta por un incentivo para que los propietarios paguen hasta el 100% de su IRPF por estos rendimientos del alquiler para que no los aumenten, y Sumar pide una intervención directa por decreto para congelar estas subidas, como ocurrió durante la pandemia.

Moncloa afirma que sus informes jurídicos, incluida una consulta al Ministerio Fiscal, indican que esta congelación sería inconstitucional ya que tendría efecto retroactivo sobre los contratos ya firmados, y asegura que podría producirse en 2020 en pleno estado de alarma por la pandemia, pero ahora el Tribunal Constitucional la tumbaría y sería aún peor para los inquilinos. Sumar afirma que no es así y que es una excusa para no ir a la raíz de un problema grave y no tocar a los propietarios, que, según el grupo de Yolanda Díaz, son los grandes beneficiarios de la crisis inmobiliaria, ya que los precios de venta y los alquileres se han disparado, y que por tanto ya no pueden recibir más donaciones fiscales.
Sumar lleva tres meses intentando convencer al PSOE y ha creado tal revuelo que presentó su propia propuesta de decreto que incluía esta congelación. Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales y líder de este proyecto, ha señalado este lunes que la propuesta de incentivo fiscal del PSOE es «injusta e ineficaz». «La renta media de los propietarios en España prácticamente duplica la de los inquilinos y esta brecha no deja de crecer. En estas circunstancias, es injusto destinar recursos públicos a los propietarios y ampliar aún más esta brecha, y para un Gobierno de izquierdas esto es inexplicable. La prórroga no debe ser optativa y, sobre todo, no puede ser un premio a los ‘buenos propietarios'», explicó, aunque destacó positivamente otras medidas del decreto anunciado por Sánchez, como «la regulación de las temporadas períodos». y alquiler de habitaciones para prevenir algunas de las formas más escandalosas de abuso que sufren los inquilinos en este país”.
Sánchez se mantuvo confiado en alcanzar un pacto interno con Sumar antes de que este decreto llegue al Consejo de Ministros «en las próximas semanas». El presidente ha explicado que este texto se hizo necesario porque muchas comunidades autónomas, todas ellas del PP, se niegan a aplicar el Código de Vivienda que permitiría frenar estas subidas de alquileres.
«Por eso proponemos animar a los propietarios a que no extiendan al alza estos alquileres. Es un verdadero decreto que trabajaremos con todos los socios, incluida Sumar, pero hay que crear herramientas para frenar este escrutinio desproporcionado. A pesar del debate que también se está produciendo en el seno del Gobierno de coalición, estoy convencido de que los grupos adoptarán una medida que no enfrente a propietarios e inquilinos», explicó Sánchez. Este es el núcleo de la discusión política entre el PSOE y Sumar: los socialistas no quieren hacer la guerra a los propietarios porque hay millones entre sus votantes que también tienen varias casas que alquilan para complementar su salario o pensión, mientras que Sumar insiste en que este sector ha sido el gran ganador de la crisis inmobiliaria y los que hay que proteger son los inquilinos. Es un debate no resuelto y una gran disputa en la coalición, que tiene otro añadido: se acuerde lo que se acuerde, Junts tiene la última palabra en el Congreso sobre si se acuerda o no y ya ha dejado muy claro que en temas de vivienda está mucho más cerca de PP y Vox que de la mayoría progresista.
Además, este lunes Sánchez también defendió por primera vez el nuevo modelo de financiación autonómica, que encuentra un gran rechazo no sólo por parte del PP, sino también del presidente de Castilla-La Mancha, el socialista Emiliano García-Page, ante el que ha reaccionado de alguna manera. «Once años después del fin del modelo anterior, el Gobierno presenta un nuevo modelo que respeta la solidaridad, en el que todos ganan autonomía y con el que podemos garantizar financiación adicional porque España está creciendo fuerte», ha explicado.
«Este Gobierno ha destinado más recursos que nunca, un 47% más. Este modelo aumenta en 21.000 millones de euros. De dónde viene, la negativa de la Administración del Estado a financiar otras políticas porque queremos que refuercen la sanidad, la dependencia, la educación, la vivienda y los servicios sociales. De eso estamos hablando. No hay mejor manera de unir a los españoles que reforzar los servicios públicos, eso es lo que une a una sociedad. Pedimos a los presidentes que dejen de lado la disputa ideológica para recuéstate y piensa”. sobre sus ciudadanos, sobre cómo financiar los servicios públicos”, concluyó.
