
Continúa el operativo de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, que permitió destapar una presunta trama de corrupción centrada en la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Agentes del instituto armado acudieron a primera hora del viernes a las sedes de Correos y de varios organismos dependientes de los Ministerios de Hacienda y de Transición Ecológica y Reto Demográfico para recoger documentos sobre la adjudicación de contratos y subvenciones sospechosos de manipulación, confirmaron a EL PAÍS fuentes conocedoras de la investigación.
Tras la detención este martes de la ex militante y ex consejera socialista Leire Díez, el ex presidente de la SEPI Vicente Fernández Guerrero y el empresario vasco Joseba Antxon Alonso, socio y novia del ex dirigente del PSOE Santos Cerdán, los agentes han apuntado ahora, entre otros, a la Dirección General de Bienes del Estado y al Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales, ambos dependientes del Ministerio de Hacienda, así como a la sociedad Cofivacasa Instrument íntegramente participada por la Sepi. La UCO también solicita documentos a la Dirección General de Política Energética y Minas, dependiente de Transición Ecológica. Este ministerio ha emitido un comunicado confirmando que los agentes han retirado «dos actos administrativos», añadiendo que fueron «tramitados con todas las garantías y según los procedimientos habituales establecidos».
Estos pedidos de información complementan otros pedidos realizados en los últimos días que también tuvieron registros. La Guardia Civil visitó, entre otros organismos oficiales, la sede de la propia SEPI y otras empresas de la misma. En particular a Mercasa, ENUSA Industrias Avanzadas y la Sociedad Estatal de Promoción Industrial y Desarrollo Empresarial (Sepides). Los agentes también estuvieron presentes en las oficinas de Madrid y Zaragoza de Forestalia, empresa especializada en energías renovables. a un piso de la calle Diego de León de Madrid, donde Díez mantenía reuniones con empresarios; al despacho de abogados SDP Estudio Legal de Sevilla y a la sede de Servinabar 2000, la empresa supuestamente propiedad de Cerdán y que ya fue registrada el pasado mes de junio en el marco de la investigación que se sigue en el Tribunal Supremo contra el exlíder socialista y exministro José Luis Ábalos por presunta manipulación de contratos públicos.
La investigación, que permanece en secreto de sumario, fue impulsada por la Fiscalía Anticorrupción y actualmente está siendo encargada por el juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña, que investiga la presunta comisión de delitos como estafa, malversación, tráfico de influencias y asociación delictuosa. Los tres detenidos comparecerán este sábado ante el juez para declarar. En los próximos días se espera que comparezcan varias personas más que no han sido detenidas pero están siendo investigadas por su presunta implicación en los hechos. Entre ellos se encuentra José Vicente Berlanga, que fue presidente de ENUSA de 2018 a 2021 y es considerado cercano al exministro Ábalos. Berlanga, que forma parte de la junta ejecutiva del PSPV-PSOE, habría sido suspendido provisionalmente de la militancia por su partido tras conocer su acusación. Ferrán Bono.
Fuentes cercanas a la investigación señalan que la supuesta nueva trama corrupta destapada en los últimos días coincide con la conspiración que investiga el Tribunal Supremo por presunta manipulación de contratos públicos en el Ministerio de Transportes, como demuestra la presencia del empresario Antxon Alonso y su empresa Servinabar en ambas empresas, pero insisten en que son diferentes. Según las mismas fuentes, la ya extinta organización supuestamente comenzó a funcionar poco después de que el PSOE llegara al poder a mediados de 2018. Fernández Guerrero asumió entonces la presidencia de la SEPI y Leire Díez asumió el cargo de portavoz de prensa de ENUSA.
Fernández Guerrero permaneció en este cargo durante un año y cinco meses. Años más tarde, solicitó permiso a la Oficina de Conflictos de Intereses para trabajar como consultor externo de Servinabar, la empresa del tercer recluso, que supuestamente era propiedad de Cerdán. En la investigación del Tribunal Supremo hay documentos que demuestran que esta empresa pagó a Fernández Guerrero un sueldo bruto de 68.632,48 euros en 2021 y otro de 33.251 euros en 2023. Además, el Ministerio de Hacienda de Navarra aportó información de que la constructora retuvo 40.800 euros en impuestos en 2022, aunque en los documentos no se indica lo que percibió este año, lo que justificaría esta elevada retención en origen.
Díez, por su parte, permaneció en ENUSA hasta 2021, antes de dar el salto en 2022 a Correos -una de las empresas públicas a las que la UCO acudió este viernes a pedir documentos-, donde ocupó el cargo de directora de filatelia y relaciones institucionales de la compañía hasta 2024.
Estas imágenes, a las que posteriormente se añadieron grabaciones de audio de fiscales a los que supuestamente también intentó sobornar, acabaron con su imputación en un juzgado de Madrid por la presunta comisión de un delito de cohecho y otro de tráfico de influencias. En este caso, los fiscales le atribuyen «dirigir» un «plan criminal» destinado a «descrédito» de la dirección de la UCO y de la Fiscalía Anticorrupción, con el objetivo de «cancelar» casos que «afectan a políticos y empresarios». De hecho, la UCO y la Autoridad Anticorrupción la están investigando ahora por su presunta implicación en esta nueva trama de corrupción.
