
Hay una serie fabulosa que no sólo nos entretiene estos días sino que también nos deja una hermosa lección. se llama empatía y trata la vida de una psiquiatra, su equipo y sus pacientes en una sala llena de enfermedades mentales, pero sobre todo de personas con heridas, sin medios para tratarlas, cada una con su ternura y sus atrocidades. Y lo impresionante es que no hay mucha línea divisoria entre los pacientes y sus cuidadores porque todos, ya sean los reclusos -en muchos casos delincuentes- o los profesionales que los cuidan, tienen fracturas vitales, fantasmas internos y vulnerabilidades que los acercan. La serie aborda el asunto con tanto humor y respeto que llama aún más la atención en momentos en los que se nos muestra en pantalla crueldad e injusticia acorde con la actualidad. Y no es una serie cursi en absoluto, simplemente es única y extraña en estos tiempos turbulentos.
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