
Soy víctima del terrorismo y como tal escribo con el dolor que he vivido pero también después de los más de 37 años transcurridos. Y quizás por eso me preocupa la forma en que seguimos hablando de la violencia de ETA: demasiado a menudo en titulares y eslóganes y con simplificaciones que impiden entender lo que pasó y complican la convivencia que decimos defender.
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