La jueza de instrucción María Dolores Baeza ha archivado la causa abierta contra el grupo ultracatólico Hazte Oír por colocar ante el Congreso una pancarta publicitaria contra Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, con el lema «corrupto». El juez concluye que esta iniciativa carece de «relevancia penal» y se encuadra «en el marco del derecho a criticar la actuación de los poderes políticos, que ni promueve la violencia ni incita al discurso del odio». Fuentes socialistas afirman que apelarán esta decisión.
El 19 de mayo de 2025, Hazte Oír instaló “una gran pantalla” (de aproximadamente 253 metros cuadrados) con la foto del director general junto a la palabra “corrupto” en un edificio de la carrera de San Jerónimo de Madrid. Al fondo de la imagen había varias carpetas de archivos con el texto “caso begoña«,»Caso Ábalos/Koldo«,»caso PSOE«,»caso hermano«,»Caso Fiscal General Pedro Sánchez» Y “Caso de hidrocarburos«. También hubo una referencia al sitio web elcapo.org.
El PSOE presentó una denuncia y un juzgado ordenó la retirada de la lona como medida cautelar. Pero en los días siguientes se desplegaron pancartas similares en puentes y aceras de Madrid; y un camión recorrió la capital con carteles con la misma imagen. Además, el 28 de mayo de 2025, el grupo Ultra denunció cómo varias personas proyectaron un haz de luz con la inscripción “Corrupto Sánchez” en la fachada del Congreso.
La jueza María Dolores Baeza, del Juzgado de Instrucción XII del Juzgado de Instancia de Madrid (antiguo Juzgado de Instrucción XII de la capital), explica ahora que la lona expuesta tenía un «contenido político» y, por tanto, estaba «destinada a exponer públicamente las críticas al presidente del Gobierno». Por ello, según el dictamen, esta acción está amparada por la “reiterada jurisprudencia del Tribunal Supremo, del Tribunal Constitucional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que establece que los límites permisibles de la crítica son más amplios cuando el interesado ocupa un cargo público”. “La crítica está indisolublemente ligada a cada posición política”, añade.
En un comunicado, el PSOE aseguró que respeta la decisión, pero no comparte su contenido, al considerar que el emplazamiento es «un acto más en la campaña de descrédito y deshumanización personal que se sufre desde hace años». [Sánchez]Y que este acto “promueve la violencia y el odio”. La pancarta no fue “improvisada” sino parte de una “campaña organizada, planificada y luego reforzada con camiones, pancartas y proyecciones luminosas”. «Este es otro ejemplo de la campaña sucia de la ultraderecha y la extrema derecha». Los socialistas también sostienen que “la libertad de expresión no puede ser una coartada para el acoso político”.
