
Las tensiones dentro de la coalición no están disminuyendo, sino aumentando. La reunión entre PSOE y Sumar de este viernes para buscar una solución a la crisis interna no acercó las posiciones sino que las alejó, al menos eso se deduce de las primeras impresiones de diversas fuentes. El PSOE quiere transmitir que las cosas han ido bien, pero los mensajes de Sumar son claramente lo contrario y el propio comunicado de los socialistas no refleja ni un acuerdo ni un horizonte político para una solución. Se limita a señalar que hay «más similitudes que desacuerdos», la misma frase con la que el presidente Pedro Sánchez intentó mitigar la crisis. Según fuentes de Sumar, la situación es más grave de lo que parece. El socio minoritario pide una reorientación radical de la legislatura, incluido un cambio de ministros, y la comparecencia de Sánchez este lunes dejó claro que no tiene intención de hacerlo. Todo depende ahora de una reunión en el seno del Gobierno, más que entre los partidos, para intentar acordar una hoja de ruta con hitos de política social y de vivienda para reactivar la legislatura.
Pero el problema no está ahí, sino en el horizonte policial y jurídico de nuevos movimientos que afectan al PSOE. En la reunión estuvo sobre la mesa la posibilidad de que los casos escalen o que la justicia nacional pueda acusar al PSOE de financiación ilegal -la línea roja marcada por Sumar y otros socios-. De momento parece difícil reconducir la tensión, aunque es probable que lo intenten directamente el propio presidente y el vicepresidente segundo, que suelen resolver las crisis internas cuando alcanzan esta dimensión y que ya se han pronunciado en los últimos días. Al menos en privado hay acusaciones de ambas partes, aunque el PSOE oficialmente evita la disputa en público. Sumar lamenta la inacción de los socialistas e incluso los acusa de “bunkerización”. Y en el PSOE acusan al vicepresidente de exigir la elección de primeros ministros, aunque eso supondría vincularles directamente a una corrupción en la que otros ya fuera de este partido son protagonistas por haber sido excluidos o haber dimitido, como Leire Díez.
En la carta, enviada tras una sesión en el Congreso de más de hora y media, los partidos de Sumar con presencia en el ejecutivo (Izquierda Unida, Más Madrid, Comunes y Movimiento Sumar) confían en que se logre «un nuevo impulso a la legislatura» «durante la próxima reunión de la Comisión de Seguimiento del Pacto Intergubernamental», órgano en el que están representados los ministros. Sin embargo, no hay una fecha concreta para el nombramiento ni el PSOE se refiere a ella en su texto. Sumar pide, entre otras cosas, la prórroga de la suspensión de los desahucios que vencen el 31 de diciembre y de los contratos de alquiler que vencen en los próximos meses, así como la creación de un subsidio general para el cuidado de los hijos.
«Somos conscientes de que este Gobierno se enfrenta a una élite jurídica, económica y política que lleva años intentando frenar el cambio en nuestro país con todos los medios a su alcance, pero esto no puede ser una excusa para esconderse en Ferraz y La Moncloa y no responder a una ciudadanía que exige explicaciones y cambios», reprende Sumar. El grupo tacha de «inmovilista» la postura del PSOE y cree que «sólo fomenta el desánimo progresista, refuerza la antipolítica y alimenta a PP y Vox y su política de extrema derecha». «Por esta razón, la reunión de hoy no resultó en ningún progreso significativo más allá de la calidez y las buenas palabras», dice el comunicado.
“El PSOE tiene la oportunidad de revitalizar la legislatura en todos los frentes, pero a día de hoy sigue sin siquiera presentar una propuesta alternativa a la que presentamos”, afirma Sumar, quien cree que esa postura de “bloquear la legislatura pondría en peligro el acuerdo de investidura”, un aviso sobre el futuro del Gobierno, dicen fuentes de la coalición de Díaz.
Por su parte, el PSOE asegura que la reunión fue «positiva». La secretaria de organización, Rebeca Torró, expresó que los grupos reunidos tenían más en común que desacuerdos: “Hay que seguir mejorando la vida de las personas, y en este camino común, el diálogo sigue siendo la mejor herramienta para avanzar en acuerdos que beneficien a la mayoría social de este país”. Según el PSOE, Torró explicó detalladamente las medidas adoptadas por los socialistas contra los casos de corrupción y acoso. Estas fueron las dos preguntas formuladas al solicitar esta reunión: «La posición del PSOE ante cualquier indicio de corrupción es clara y decidida: tolerancia cero. Siempre tomamos medidas contundentes e inmediatas contra cualquier conducta que vulnere los valores y principios que representan estas siglas. Lo hemos demostrado y lo seguiremos haciendo», decía su comunicado.
La reunión se produce apenas una semana después de que Yolanda Díaz pidiera en La Sexta una «transformación profunda» del Gobierno. El gesto del vicepresidente generó una respuesta generalizada tras una serie de investigaciones de corrupción y denuncias de acoso contra altos funcionarios socialistas en La Moncloa y fue rechazado por el presidente tres días después. Esta semana, varios miembros del Gabinete respondieron con sarcasmo y desprecio a los reclamos de Sumar y también restaron importancia a la reunión del viernes, que supuestamente iba a ser realizada por IU «al más alto nivel» y a la que terminó asistiendo sólo funcionarios orgánicos de los partidos. Por parte del PSOE, su secretaria de organización Rebeca Torró y el diputado Borja Cabezón. También el responsable de la Organización de los Comunes, Lidia Muñoz; y de IU Eva García Sempere. Participaron la coordinadora general del Movimiento Sumar, Lara Hernández; y, en representación de Más Madrid, el vicepresidente del Ayuntamiento de la capital, Eduardo Rubiño.
Sánchez intentó este jueves calmar el conflicto con Sumar desde Bruselas, señalando que no se sentía desleal ante la petición de Díaz y confirmando que la había conocido. El socio minoritario de la coalición se refiere a este encuentro en su nota: «En los últimos días y en la reunión que Yolanda Díaz mantuvo con Pedro Sánchez, hemos manifestado la necesidad de medidas correctoras de la corrupción y el acoso, explicaciones a la ciudadanía, un impulso social por parte del Gobierno y enmiendas y reformulaciones» del ejecutivo, «para desarrollar con fuerza la segunda parte de la legislatura», subrayan.
La última vez que Sumar y el PSOE mantuvieron una reunión pública fue el pasado mes de julio, tras el encarcelamiento del exsecretario de la organización Santos Cerdán por su presunta implicación en la organización Caso Koldo.
