
El antisanchismo maníaco lleva años fertilizando el territorio, con Vox cambiando el ecosistema del centroderecha como una especie invasora. Con el objetivo existencial de derrocar al presidente del Gobierno, calificado como el mayor enemigo de España, gran parte del magma antisanchista ha descuidado o abandonado por completo la crítica al discurso y la actuación del partido de Santiago Abascal, que representa la principal amenaza al Estado de 1978 tal como fue concebido y desarrollado.
Sigue leyendo
