Un abogado vinculado al PP visitó a Luis Bárcenas en prisión
- Adrián de la Joya
Hombre de negociosArturo González Panero
Seudónimo “El Albondiguilla”, condenado en el caso “Cinturón”.Manuel Morocho
Inspector jefe de la policía estatal e investigador principal del caso “Belt”.
A partir de este 6 de abril y durante los próximos tres meses, este tribunal especializado -acostumbrado a complejas conspiraciones del crimen organizado- enfrentará una dimensión completamente distinta. La cocina no es un caso más de corrupción. El resumen describe cómo en 2013, cuando el PP estaba rodeado por las investigaciones del juez Pablo Ruz Estuche para cinturón (por el que finalmente fue condenado) y EL PAÍS Los papeles de BácenasSe activó un dispositivo sin control judicial dentro de la Policía Nacional para espiar a Bárcenas, que ya había denunciado abiertamente a su partido y amenazado con tirarle la alfombra. El objetivo supuestamente era sustraerle documentos confidenciales que aún podía conservar, que permitieron boicotear el caso que Ruz mantenía abierto ante la propia Audiencia Nacional y que comprometía por completo a la formación montada en La Moncloa con Mariano Rajoy.
Tras revisar las decenas de miles de páginas del sumario, no quedan dudas de que altos mandos policiales han puesto en marcha un operativo para seguir los pasos de Bárcenas. Tras la detención de Villarejo en 2017, el Departamento de Asuntos Internos del Cuerpo interceptó grabaciones de las conversaciones que el comisario mantenía con el chófer del extesorero, Sergio Ríos, al que seguía tras capturarlo y bautizarlo con el nombre en clave de «Cocinero» (porque le recordaba al cocinero Sergi Arola). Estas grabaciones de audio se complementan con otras pruebas de la operación, como los recibos firmados por el propio conductor por los pagos de 2.000 euros que recibió de los fondos reservados; o las fotografías y grabaciones de vigilancia de la zona de Bárcenas creadas por los agentes. Así que las grandes preguntas que enfrenta el tribunal son diferentes: ¿Quién dio la orden de ejecutar a Kitchen? ¿Cada uno de los acusados actuó con pleno conocimiento de que estaba infringiendo la ley?

Para el juez Manuel García-Castellón, que dirigió la investigación, estas incógnitas quedaron aclaradas en 2021 cuando concluyó su investigación. Entonces el juez rechazó la tesis de algunos abogados defensores -que insistieron en que el operativo era una investigación policial legal contra un sospechoso de corrupción, aunque el juez Pablo Ruz nunca fue informado- y concluyó que había indicios de que altos cargos del Ministerio del Interior y de la policía conspiraron para excederse en sus funciones y promover una misión «ilegal» para robar y sabotear a Bárcenas. Estuche para cinturón y proteger los intereses del PP. Además, se aplica lo siguiente a García-Castellón
El juez, que limitó toda la responsabilidad a este departamento, sitúa al frente de Kitchen a Fernández Díaz, para quien la fiscalía anticorrupción exige 15 años de prisión. El juez cree que todo empezó cuando el ministro “empujó” a su mano derecha y secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, para que llevara a cabo la operación de espionaje. Y de esta forma, y siguiendo instrucciones de su jefe, Martínez, según García-Castellón, «coordinó» la operación ilegal, cuya «planificación» y «desarrollo» estuvo encomendada al subdirector de Operaciones (DAO) de la Policía, Eugenio Pino, considerado Muñidor de la policía. policía patriótica (un grupo de agentes que maniobraron contra opositores al PP durante el gobierno de Rajoy y que también están detrás de la operación Cataluña contra los independientes o la falsificación de pruebas falsas contra Podemos).

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Declaración de Sergio Ríos ante la Audiencia Nacional el 25 de noviembre de 2020
Sin embargo, la fiscalía siempre ha dudado de que se tratara de una guerra sucia. Estuche para cinturón Se lleva a cabo exclusivamente en interiores. En su propia acusación en este juicio contra Kitchen, que se limita a los antiguos dirigentes del Ministerio del Interior y de la policía, el Departamento de Estado subraya que no se puede “descartar” la intervención de otras personas. Es decir, siente que no todos los involucrados responderán ante la justicia. De hecho, durante la investigación, Anticorrupción consiguió que el juez imputara a María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, y a su entonces marido Ignacio López del Hierro, con quien Villarejo habló habitualmente durante los meses que duró la conspiración. Sin embargo, García-Castellón finalmente la excluyó de la audiencia porque no había pruebas suficientes en su contra, decisión que luego fue confirmada por el tribunal penal. Sus investigaciones tampoco llegaron al expresidente Mariano Rajoy.
Para las acusaciones (e incluso para algunas defensas), esta situación supone una paradoja: ninguno de los dirigentes orgánicos del PP está en el banquillo, ni el propio partido como persona jurídica está en el banquillo, pese a ser el gran beneficiario de la operación. Para compensar este déficit, el PSOE, como acusación popular, llegó incluso a exigir que el partido conservador fuera procesado como partícipe lucrativo para que, en caso de condena, pudiera pagar el desvío de los fondos reservados utilizados para Kitchen (más de 53.000 euros, dice el resumen). Sin embargo, García-Castellón no aceptó esta iniciativa. Sin embargo, según fuentes socialistas, esta propuesta se volverá a plantear en la primera semana de negociaciones, dedicada a la fase de preguntas previas.
La estrategia del ex ministro

La Audiencia Nacional espera que a partir de este lunes haya diez personas en el banquillo de los acusados, ya que continúa el juicio contra un undécimo imputado (el comisario Enrique García Castaño, alias el gordo) Fue archivado después de un derrame cerebral. El foco principal estará en Jorge Fernández Díaz, pero le acompañarán Francisco Martínez, Eugenio Pino, Sergio Ríos, José Manuel Villarejo y otros cinco ex altos mandos policiales -dos inspectores jefe: José Ángel Fuentes Gago y Bonifacio Díez Sevillano; y tres comisarios: Andrés Gómez Gordo, quien fue asesor de Cospedal; José Luis Olivera, exjefe de la UDEF (Departamento de Delitos Económicos y Fiscales) y exdirector del CITCO (Centro de Inteligencia Contra el Terrorismo y el Crimen Organizado); y Marcelino Martín Blas, exjefe del Departamento de Asuntos Internos.
La estrategia del ex ministro será otra de las claves de la audiencia oral, pues su versión tiene implicaciones directas para la defensa de su ex número dos. Desde que el juez lo acusó, Fernández Díaz no sólo ha negado su implicación en la conspiración, sino que ha insistido en que no sabía nada de la Operación Kitchen ni del reclutamiento de Sergio Ríos como confidente. Pero le juegan en su contra unos mensajes telefónicos que Francisco Martínez presentó ante la Audiencia Nacional y que, según sus declaraciones, recibió de su jefe en plena acción contra el extesorero. En estos mensajes de texto que el excanciller llevó ante notario hay una referencia concreta al chófer de Bárcenas -«Cófer B. Sergio Javier Ríos Esgueva (ahora ejerce esta función junto a su mujer)»- y al presunto robo de los dispositivos electrónicos del extesorero y su socio para acceder a sus contenidos -«la operación se realizó con éxito. Todo quedó volcado (2 iPhone y un iPad)».
– Alguien te dio esta información y querías comprobar si era cierta o no. Porque si no, ¿por qué estoy inventando esto? ¿Para qué? –Francisco Martínez espetó a Fernández Díaz el 13 de noviembre de 2020.
Ese día, durante la fase de investigación, se produjo un tenso enfrentamiento en la Audiencia Nacional durante el cual el exministro negó haber enviado los mensajes que lo incriminaban. Luego ambos se acusaron mutuamente de mentir. Y ninguno de ellos se ha alejado de su cargo durante estos años.

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Declaración de Jorge Fernández Díaz y Francisco Martínez
Cualquier juicio es impredecible, pero los infinitos recovecos que se esconden en el sumario de Kitchen lo convierten en una bomba de relojería para la actual dirección del PP, que lleva años intentando distanciarse. Una larga lista de los líderes populares más importantes de los últimos años desfilarán por la vista oral para declarar como testigos: Mariano Rajoy, Soraya Saénz de Santamaría, María Dolores de Cospedal, Juan Ignacio Zoido, Javier Arenas… E inevitablemente el juicio navegará por algunos episodios crueles que afectan de lleno a la historia reciente de la formación conservadora: como la presión sobre el investigador principal del Estuche para cinturónel inspector Manuel Morocho por desconocer las pruebas contra el oficialismo; el violento ataque a la casa de los Bárcenas en 2013 por parte de un falso sacerdote que decía estar buscando documentos que pudieran derrocar al Ejecutivo; la entrada ilegal en un estudio que Rosalía Iglesias tenía en Madrid; Las visitas sospechosas que recibió el extesorero en prisión en pleno Estuche para cinturónquienes los agentes Clonaron un celular y una tablet que le habían robado sin control judicial…
Los planes de Villarejo así lo atestiguan. Con enorme precisión, la comisaria ha captado los hitos clave que definen Kitchen. El 17 de octubre de 2013, en referencia a la clonación, escribió: “Copiar teléfonos”. Y el 8 de junio de 2015, cuando la operación se acercaba a su fin, agregó: «Lo que le quitaron a LB está en la oficina de Gago. Este verano lo va a copiar. Chisco». [sobrenombre que usaba para referirse a Francisco Martínez, número dos del ministro] “Él fue quien me ordenó que dejara de contactar con Sergi”.
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Diseño: Ana Fernández
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Formato: Brenda Valverde Rubio
