
La investigación interna de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) sobre las denuncias de acoso laboral en la bancada del Congreso, la última legislatura, descarta la presentación de cargos contra Pilar Vallugera. El diputado fue señalado por varios compañeros del grupo parlamentario y el mecanismo de control interno fue reactivado hace un año. El informe final de la responsable de cumplimiento, la exalcaldesa de Sant Cugat Mireia Ingla, no considera necesario actuar a nivel disciplinario, pero insta a la creación de protocolos en todos los grupos parlamentarios y municipales de ERC que definan «espacios de gestión de conflictos y normas de comportamiento interno».
Hace un año, la exdiputada María Dantas, que rompió su licencia y abandonó la política, describió a este diario varios episodios en los que se sintió agredida verbalmente por Vallugera. Situaciones confirmadas por otros miembros del Banco y de las que la dirección de ERC tenía conocimiento desde 2020 incluyeron gritos y amonestaciones públicas a hasta cuatro diputados y personal técnico, inhabilitaciones y desacatos profesionales (especialmente en el marco de un proceso judicial). trans) y faltas de respeto reiteradas en reuniones de trabajo. Dantas, de origen brasileño, decidió romper su silencio porque el partido había hecho la vista gorda, aunque nunca presentó una denuncia formal por canales internos.
En julio de 2024, la situación se planteó en forma de carta a la entonces secretaria general del partido, Marta Rovira, pero la investigación quedó, por un lado, intercalada entre la lucha por el poder entre el entorno de Oriol Junqueras y su entorno. ex número dos y, por otro lado, el escándalo en torno a la autoría de unos carteles que intentaban dar rienda suelta a la campaña a la alcaldía de su hermano Ernest burlándose del Alzheimer del expresidente Pasqual Maragall. La lucha por la dirección del partido terminó, entre otras cosas, con el despido del responsable de cumplimiento Xavier Mombiela.
Tras conocer este periódico las declaraciones de Dantas, el propio Junqueras llamó a los órganos de control interno a tomar medidas. La exdiputada había roto su permiso de conducir en noviembre de 2023, pero había varios militantes más activos que eran posibles víctimas. Por ello, Ingla, que sustituyó a Mombiela en abril, reabrió una investigación interna. Dantas insiste en que sufre las consecuencias psicológicas de lo sucedido. “A ERC no le importaba mi salud física y mental”, lamentó entonces el exdiputado. «Hubo discusiones políticas que tenemos que tener. A veces, cuando iba demasiado lejos, perdía el perdón», defendió la tranquila diputada, que en su momento se posicionó a favor de los seguidores de Rovira en la lucha por las riendas del partido.
La carta de Ingla, firmada el 16 de diciembre y coincidiendo con la lucha política en Madrid centrada en la inacción ante los casos de acoso sexual en los partidos mayoritarios, excluye cualquier acción disciplinaria contra Vallugera, diciendo que no se puede demostrar que acosara a miembros del grupo parlamentario en el ámbito laboral o llevara a cabo prácticas degradantes entre 2019 y 2023.
Sin embargo, el oficial de cumplimiento señala problemas en la facción en torno a Gabriel Rufián. Y recomienda algo que, como recuerdan los miembros del grupo, ya se había intentado sin éxito en su momento: reforzar los mecanismos de coordinación y un código de conducta. Estos protocolos, continúa el texto, deben contener “herramientas para mejorar el clima laboral y preservar la dignidad de las personas que forman parte de la organización”. Todo para “evitar dinámicas que, sin constituir falta disciplinaria, deterioren el ambiente laboral”.
