
La delegación del Gobierno examina posibles sanciones a los manifestantes de Falange que marcharon este viernes por varias calles de Madrid lanzando gritos y proclamas «racistas y antidemocráticos», en el marco de una manifestación convocada bajo este lema Contra el genocidio de 1978en relación con la democracia constitucional. Durante la marcha, en la que, según cálculos de la propia delegación gubernamental, participaron unas 700 personas y que estaba convocada para conmemorar la muerte de Franco, se levantaron consignas «por las víctimas de la violencia de los inmigrantes» y contra el presidente del Gobierno: «¡Pedro Sánchez, tiro en la nuca!». Según el delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín Aguirre, podrían constituir «un delito de odio».
La marcha fue prohibida por la delegación gubernamental pero posteriormente fue aprobada por el Tribunal Supremo de Madrid. «Si durante la manifestación se producen gritos que violan el Código Penal o la Ley de Memoria Democrática», argumentó el tribunal, «las autoridades públicas deben reaccionar» e incluso romper la concentración, pero «no basta con albergar dudas genéricas sobre los posibles efectos negativos de una concentración para restringirla o prohibirla», añadió.
El delegado del Gobierno considera «extremadamente graves» los mensajes «racistas, xenófobos, homofóbicos y de amenazas de muerte» expresados durante la marcha y fuentes de la delegación explican que actualmente se están planteando imponer sanciones en virtud de la Ley de Memoria Democrática y también del Código Penal para «denunciar los hechos a las autoridades competentes si fuera necesario». Actualmente están analizando el informe policial, que remitirán al fiscal.
El artículo 62 de la Ley de Memoria Democrática considera acciones que “conduzcan a la exaltación personal o colectiva del levantamiento militar, la guerra o la dictadura, sus líderes, los participantes en el sistema represivo o las organizaciones que apoyaron el régimen dictatorial, si entrañan descrédito, desprecio o humillación de las víctimas o sus familiares”. La multa prevista en estos casos oscila entre 10.001 y 150.000 euros. El Secretario de Estado responsable de la memoria democrática es responsable de iniciar y resolver el caso de sanciones.
El ministro de Transformación Digital y secretario general del PSOE en Madrid, Óscar López, se refirió este sábado a la Marcha de la Falange durante un acto del partido en la universidad pública. “En esta manifestación la gente gritó que fusilaran al presidente del Gobierno, y yo quiero exigir dos cosas: Feijóo condena los gritos de ayer [por el sábado] “Hubo protestas contra Sánchez en las calles de Madrid, y el mismo juez que aprobó esta manifestación con un recurso de Falange ahora condena a quienes pidieron que le dispararan en la nuca al presidente del Gobierno”.
Críticas cruzadas a la politización del poder judicial
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, no se pronunció inicialmente sobre los acontecimientos de la Marcha de Falange. El partido dedicó gran parte de su mensaje del día a condenar al fiscal general Álvaro García Ortiz por la filtración de datos confidenciales sobre la pareja de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. La viceconsejera de Sanidad y Política Social del Partido Popular, Carmen Fúnez, ha asegurado este sábado en Puertollano (Ciudad Real) que el PSOE intenta deslegitimar al poder judicial «para proteger a uno de los suyos» al presentar al condenado «como una víctima y cuestionar la imparcialidad del Tribunal Supremo». La condena del Fiscal General, enfatizó Fúnez, es también una condena política al presidente Sánchez, quien “lo designó, lo protegió y lo utilizó”.
Por su parte, la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, aprovechó la conferencia política del Movimiento Sumar este sábado para acusar a un sector del poder judicial de “suspender sus funciones constitucionales para intervenir en política” contra el gobierno progresista. Díaz insistió en que García Ortiz era «inocente», expresó su «asombro» por el anuncio de la sentencia del Tribunal Supremo y acusó al PP de querer «dominar el Consejo General del Poder Judicial para influir en la vida política» del país.
