
El 18 de diciembre, la Policía Nacional de Madrid detuvo a tres personas por su presunta implicación en un tiroteo ocurrido apenas 72 horas antes en Genk, Bélgica, población de 66.000 habitantes, en el que un hombre de 20 años resultó gravemente herido, anunció el lunes el Ministerio del Interior. Los detenidos, que viajaban en el vehículo de la madre de dos niños, supuestamente querían llegar a Algeciras (Cádiz) y tomar el ferry hasta Marruecos, de donde procede su familia, para esconderse. En el momento de la detención nadie estaba armado ni oponía resistencia, dijeron fuentes policiales.
El incidente por el que eran buscados ocurrió alrededor de las 19.00 horas. El 15 de diciembre, frente a un centro juvenil en el distrito de Termien de Genk, un desconocido disparó contra un hombre de 24 años que se encontraba frente a un centro juvenil y huyó del lugar. La víctima resultó gravemente herida y trasladada a un hospital donde ingresó en estado crítico. La policía belga, cuyas hipótesis iniciales apuntan a un presunto acuerdo relacionado con el tráfico de drogas, identificó como sospechosos de estar implicados en el intento de asesinato a dos hermanos, que sospechaban que podrían estar intentando escapar por carretera hacia Marruecos en el vehículo de su madre.
Por ello, las autoridades de Bruselas emitieron de urgencia una Orden Europea de Detención y Entrega (OEDE o euroorden), alertando a la Policía Nacional de que podían pasar por España ese día y que eran muy peligrosos. Además de las identidades de ambos, los datos facilitados también incluían los datos del coche utilizado para escapar. Este último dato fue crucial, según fuentes policiales, que señalan que el hallazgo del vehículo en el distrito madrileño de Salamanca permitió concentrar los esfuerzos en esa zona de la capital.
Los resultados no tardaron en llegar. El 18 de diciembre, uno de los hermanos fue arrestado por agentes de la División de Investigación de Refugiados mientras caminaba por la calle con otros dos hombres. Fueron liberados porque inicialmente no había orden de arresto en su contra. Sin embargo, al informar a la policía belga de la identidad de estos dos compañeros, vincularon a uno de ellos con el mismo incidente por el que buscaban a los dos hermanos y emitieron una nueva orden de arresto contra él. En las siguientes horas, agentes de la Sección de Localización de Prófugos, junto a miembros de la Unidad de Protección Ciudadana, detuvieron a este y al segundo de los hermanos.
En los últimos años Bélgica ha vivido una escalada de violencia vinculada al crimen organizado y, en particular, al tráfico de drogas, que ha convertido el puerto de Amberes en una de las principales rutas de importación de cocaína a Europa. Sólo en la capital, Bruselas, en lo que va de año se han registrado casi un centenar de tiroteos, según un balance de la Policía Federal publicado recientemente. En octubre pasado, un juez de instrucción belga publicó una carta abierta advirtiendo que el país corría el riesgo de convertirse en un estado de drogas. El juez reveló en la carta que llevaba cuatro meses escondida y bajo vigilancia policial porque había recibido amenazas relacionadas con su investigación sobre casos de narcotráfico.
