Un alcalde de un pequeño pueblo, un experimentado comunicador -incluso en las redes sociales-, un aspirante a profesional renovador de un partido en malos momentos en un municipio donde históricamente ha tenido una influencia muy fuerte, una voz que alerta de las dificultades del PSOE para llegar a sectores importantes del electorado. Todo esto es Álvaro Sánchez Cotrina (Cáceres, 39 años), alcalde de Salorino con 522 habitantes desde 2011, diputado en la asamblea regional, secretario general del PSOE en la provincia de Cáceres y líder socialista en Extremadura desde el sábado por la noche, después de que el proceso preelectoral se abriera el 21 de diciembre por los malos resultados del partido.
Activo y cercano, padre desde hace 15 días, se da cuenta de que su vida personal ha cambiado tras el nacimiento de su primer hijo, Hernán. “Te organiza tus prioridades y te hace más consciente de qué tipo de país quieres dejar”, explica en declaraciones a EL PAÍS. Sin convertirlo en un abanderado político, afirma que esta nueva etapa le ha hecho más exigente en temas como los servicios públicos, el arbitraje o las oportunidades de estancia de los jóvenes en Extremadura.

Como alcalde de su ciudad, se autodefine como “porretero, porretero”, por el nombre de Salorino, y afirma que su día a día como concejal le dio su carácter político. “La política comienza en la puerta de entrada”, ha dicho a menudo. Sánchez Cotrina reivindica una forma de hacer política basada en la vida cotidiana. Su experiencia como alcalde fue “una escuela brutal”, dice. De esta manera, subraya, se aprende a arreglárselas con pocos recursos, a establecer prioridades y a reaccionar con hechos. Se considera caótico, pero asegura que se comprende a sí mismo en su caos.
Estudió en un centro rural y luego en el Instituto Loustau-Valverde de Valencia de Alcántara antes de estudiar gestión y administración pública en la Universidad de Extremadura, etapa de su vida que le llevó a vivir en la capital de provincia de Cáceres, a poco más de 50 kilómetros de su ciudad. Luego completó la carrera de Derecho en la UNED y, mediante oposiciones, consiguió un puesto de agente laboral y de desarrollo local.
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— Álvaro Sánchez Cotrina (@AlvaroSCotrina) 11 de abril de 2026
Entre sus aficiones se encuentran correr, nadar (se considera un buen nadador), caminar y escuchar música de grupos como Siloé, Arde Bogotá o los extremeños Sanguijuelas del Guadiana. Alto, de 1,87 años, también mantiene la costumbre de leer la prensa y escuchar la radio para tomar el pulso al país y a Extremadura, además de jugar al fútbol en su ciudad, que asegura sigue siendo un importante espacio social con el que consigue construir comunidad. Como aficionado, es seguidor del Atlético de Madrid.
Después de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, Guillermo Fernández Vara y Miguel Ángel Gallardo, es el primer dirigente de la provincia de Cáceres en liderar el partido que más veces ha gobernado la Junta de Extremadura. Sánchez Cotrina asegura que la juventud tiene un lugar central en su proyecto político. Rechaza que su discurso dirigido a los jóvenes se base en simples eslóganes y defiende que estos deben tener «poder real» en la estrategia, organización y comunicación de un partido que quiere resucitar. “Si los jóvenes no participan realmente, el partido envejecerá internamente y perderá conexión externamente”, advierte. Su objetivo es un PSOE en el que los jóvenes no sólo trabajen juntos sino que también tomen el liderazgo.

En cuanto a la comunicación, se propone una estrategia que combina la presencia en la calle y el uso planificado de las redes sociales. «No reemplazan a la calle, la refuerzan», explica, enfatizando la necesidad de contenidos útiles, pedagogía política y una voz reconocible contra el «ruido». “El objetivo no es tener razón, sino volver a gobernar y transformar Extremadura”, subraya. Para lograrlo, se compromete a fortalecer el papel de las regiones y ciudades dentro del partido y a devolver la política local al primer plano como base del proyecto.
Después de años que califica de “difíciles pero instructivos”, envía un mensaje interno claro: la unidad no puede ser sólo un eslogan, sino una forma de trabajar. En este sentido, para ella es importante integrar los perfiles de los candidatos en competencia. «No es una cortesía, es una condición para el éxito», subraya, en su afán por volver a afrontar oportunidades contra la popular María Guardiola, la presidenta de Extremadura, que convocó las elecciones y aún no ha cerrado su pacto con Vox para formar un gobierno que evite repetir comicios.
