
Es casi una constante del periodo legislativo más difícil de la política española reciente: cada vez que el Gobierno sufre, la oposición ayuda con un error de libro de texto. Al menos así ven, tanto en el Gobierno de coalición como en varios sectores progresistas e incluso entre algunos conservadores, que este PP acepta la «prioridad nacional» de tener gobiernos en Extremadura y Aragón.
El Ejecutivo ha cogido rápidamente el guante y se dispone a llevar al extremo una polémica que, según varios ministros y dirigentes progresistas, es muy peligrosa para el PP porque muestra a Vox como el gran ganador y sobre todo porque reactiva aquello que en 2023 movilizó a la izquierda e impidió a Alberto Núñez Feijóo llegar a La Moncloa: el miedo a que Vox La Moncloa pudiera conseguir dominando al PP e imponiendo políticas como la de la “prioridad nacional”, que Provoca un fuerte rechazo en la izquierda.
La pregunta es lógica: si Vox consiguió que el PP adoptara este concepto a cambio del gobierno de Extremadura, ¿por qué no iba a lograrlo a cambio del gobierno de España? Santiago Abascal alardeó este sábado de que la «prioridad nacional» se implementaría en toda España «más pronto que tarde». «Aún queda un largo camino por recorrer para cambios legislativos a nivel autonómico y nacional antes de que Vox llegue al Gobierno del país, y también a nivel europeo», ha asegurado.
Mientras en el PP se teme que este movimiento pueda dar alas a Vox al mostrar lo útil que es empujar hacia la derecha del PP, en el Gobierno se han producido esta semana varias reuniones internas con ideas diferentes para intentar dar un giro completo a la campaña electoral andaluza y al debate nacional y explotar este error del PP.
Sánchez tiene un mitin en Córdoba este domingo y es probable que aproveche al máximo este tema, como ya hizo este sábado en un vídeo enviado al Congreso del PSOE en Extremadura. “Es un paso atrás sin precedentes”, afirmó Sánchez. “Un ataque directo a la esencia, esencia y también a la memoria de Extremadura”, concluyó. El expresidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra, muy alejado de Sánchez, coincidió en el asunto: «No es justo que una región de expatriados como Extremadura se esté convirtiendo ahora en un laboratorio para tirar a los expatriados a las malditas calles».
El tema divide a la derecha -tanto el andaluz Juan Manuel Moreno como la madrileña Isabel Díaz Ayuso se han distanciado- y une a la izquierda, como se ve con Sánchez e Ibarra, que por una vez coinciden. La medida une y reactiva a la izquierda. El coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, pidió que sea una «prioridad nacional» poner «un pie en el muro» contra el fascismo. El diputado de Sumar, Agustín Santos, lo equiparó con el “apartheid”, las leyes racistas de Sudáfrica.
Sánchez y los suyos aprovecharán este error para intentar retratar al PP en la trampa de la extrema derecha y la restricción de derechos, mientras el presidente y su equipo se centran en otras “prioridades nacionales”. El entorno del presidente lo explica de esta manera: «Nuestra prioridad nacional es la paz, no la guerra, la creación de empleo y un aumento del salario mínimo, y servicios públicos sólidos. Este es un buen debate para nosotros porque enfrenta un proyecto progresista de progreso social contra otro de involución. La prioridad es lo que nos une, no lo que nos opone».
Otro miembro del gobierno ve muy claro el error, especialmente por el crucial voto latino. «Está claro que el PP está en problemas, por eso Moreno y Ayuso se están distanciando. Detrás de esto está la voz latinoamericana, que es crucial, sobre todo en Madrid, y Ayuso lo sabe. ¿Quieres decirles a los latinoamericanos que viven, trabajan y pagan los mismos impuestos que los demás que tienen menos derechos que un español? ¿O que sus familiares están en el fondo de los servicios públicos? El PP todavía no sabe en qué lío se ha metido», afirma.
Pero independientemente de si la “prioridad nacional” está equivocada o no –algunos líderes del PP entrevistados señalan que su electorado se ha girado hacia la derecha y la idea ahora es popular en muchos sectores e incluso entre potenciales votantes socialistas–, el gobierno es claramente consciente de que luchará y que su compromiso con un discurso sobre inmigración y acciones legales perdurará.
La regularización extraordinaria, contraria a lo que incluso algunos gobiernos socialdemócratas europeos están haciendo, continúa con vigor y el ejecutivo cree que está ganando el debate porque cuenta con el apoyo no sólo de la izquierda, de las partes afectadas e importantes de este electorado latinoamericano tan relevante, sino también de los empresarios, los sindicatos y la Iglesia, y así lo reafirma la visita del Papa. Vox ha iniciado una masacre contra los obispos – Abascal los acusa de hacer “negocios” con la inmigración. El PP no se atreve a hacerlo, pero la derecha está muy enfadada por un tema que genera muchas dudas, porque son los empresarios, habitualmente cercanos al PP, los que más apuestan por la legalización.
«La inmigración en España es un caso de éxito. Necesitamos más. Vox dice que la crisis inmobiliaria es culpa de la inmigración. ¡Pero es al revés! Necesitamos más inmigrantes para construir casas; la industria lo exige, falta mucha gente para la demanda que tienen», dice un ministro.
“En los datos de fondo de las encuestas no vemos el impulso xenófobo que buscan Vox y el PP”, concluye otro miembro del Gobierno, que suele sondear las entrañas de las encuestas con su equipo. «La gente sabe que el problema de salud no es la inmigración. De hecho, muchos sanitarios son inmigrantes, al igual que el personal de enfermería, eso es muy evidente. Sin inmigración el país no funcionaría, eso lo sabe todo el mundo, incluidos los de Vox», concluye. “Dentro de 50 años veremos quién acierta, si es España con una política favorable a la inmigración y al crecimiento poblacional que nos permite crecer más que nadie, o los países que apuestan por ser un segundo Japón: viejos, estancados, sin mano de obra para casi todo, sin jóvenes”, concluye.
«El PP no sabe ni cómo explicarlo porque es imposible. Es una idea inaceptable para la gran mayoría de la sociedad. ¿Nos imaginamos que en Cataluña o en el País Vasco digan: ‘Prioridad nacional, catalanes y vascos primero’, y el resto de españoles esperen atención médica o plaza en un colegio? Esto es una desviación. Y demuestra la enorme debilidad del PP”, afirma otro miembro del Gobierno.
Así que ésta no es una controversia pasajera. Tiene todos los requisitos para convertirse en un eje de lucha política en los próximos meses. Sánchez está decidido a conseguirlo impulsando un discurso positivo sobre la inmigración, que casi nadie en Europa practica. Feijóo se ha permitido el discurso más duro de Vox, aceptando incluso la “prioridad nacional” que habría sido una línea roja impensable para el PP hace unos años. Las encuestas mostrarán quiénes lograron convencer al mayor número de españoles con sus apuestas contrarias.
