
La autoridad tributaria ha informado al juez del tribunal regional que investiga el caso Caso Koldo que el presunto ejecutor de la trama, Víctor de Aldama, podría añadir un nuevo delito a la lista: el de defraudación fiscal por los beneficios que obtuvo a través de su mediación en el apoyo de mascarillas al Ministerio de Transportes y otras administraciones públicas. El Ministerio de Hacienda estima que en 2020 defraudó 2,4 millones de euros en el IRPF, de los cuales sólo 1,6 millones de euros son “recuperables” deduciendo las cantidades ya pagadas por dos de sus empresas por el impuesto de sociedades.
Asimismo, el Ministerio de Hacienda señala al juez Ismael Moreno que la empresa que vendió el material sanitario, Soluciones de Gestión, también cometió este delito al defraudar 200.000 euros en el Impuesto de Sociedades de 2020. En el caso de la empresa, Hacienda dice que el principal beneficiario de estas supuestas maniobras fiscales es Juan Carlos Cueto, a quien identifica como el verdadero dueño de la empresa. “Sin intervención de ninguna de las partes anteriores [esto es, Víctor Aldama, Juan Carlos Cueto y Soluciones de Gestión]»La transacción no podría haberse realizado», concluye el informe de la autoridad tributaria.
Simulación empresarial
Según el texto facilitado por el Ministerio de Hacienda, Aldama facturó a través de dos empresas intermediarias de «forma artificial» -Deluxe Fortune y MTM 180 Capital- por servicios que la AEAT considera «muy personales» y que por tanto obtuvo «un importante ahorro fiscal» de forma «intencionada». O en otras palabras, facturó a empresas por servicios que debería haber facturado como propios. Y por eso explicó sobre el impuesto de sociedades en lugar del más gravoso impuesto a la renta personal: “De hecho, las empresas (…) no participaron en las gestiones que Víctor Gonzalo de Aldama realizó para la empresa Soluciones de Gestión”, concluye el informe.
Deluxe Fortune y MTM 180 Capital cobraron cada una a Soluciones de Gestión 2.758.696,73 euros por los servicios de intermediación de Aldama. A estas cantidades, la AEAT suma 120.000 euros que MTM 180 Capital cobró a Globalia, la matriz de Air Europa. Según explicó este martes ante el Tribunal Supremo el ex director general de Globalia, Javier Hidalgo, Aldama trabajó para el grupo con una cantidad de 10.000 euros mensuales como «vía de comunicación» con los distintos ministerios para lograr el rescate de la aerolínea y también para la recuperación de una deuda que el Estado venezolano tenía con la compañía.
El informe también señala que Aldama Deluxe Fortune facturó gastos personales como viajes en ferry con Balearia, suscripciones a las plataformas digitales Netflix y HBO, compras en grandes superficies como El Corte Inglés o Ikea, así como compras de ropa y joyería y comidas en restaurantes.
El informe concluye que los clientes contrataron a Aldama por su reputación y calificaciones personales, no por las empresas que contrató artificialmente. La cuota que supuestamente defraudó el comisionista por todas estas gestiones fue de 2.410.748,95 euros, pero la AEAT redujo la cantidad a pagar hasta 1.624.308,20 euros deduciendo lo que estas dos sociedades pantalla pagaron en el impuesto de sociedades en 2020.
La autoridad tributaria aclara en el escrito remitido al tribunal nacional que su tarea no es valorar si el papel del intermediario es “legal o no”, sino que se limita a indicar si los servicios fueron prestados por Aldama o las empresas que los facturaron. Sin embargo, reconoce el momento excepcional de la venta de mascarillas, con alta demanda y escasa oferta, lo que explica la intervención de un intermediario en la contratación pública.
La maniobra de Management Solutions –empresa central en la trama de las máscaras actualmente ante el Tribunal Supremo– para eludir el pago de los impuestos correspondientes consistió en un complejo entramado de operaciones encaminadas a reducir su base imponible: en su declaración de 2019, la empresa declaró una base imponible negativa (de 800.000 euros). La justificación fue doble: la compra y posterior venta deficitaria de algunas acciones y el deterioro de un antiguo préstamo, ambas transacciones con empresas afiliadas. Con estos argumentos quería reducir la carga fiscal sobre sus lucrativas ventas de mascarillas. Según la autoridad tributaria, el beneficiario de esta operación fiscal fue el propio Juan Carlos Cueto.
El informe, al que tuvo acceso EL PAÍS, surgió el mismo día en que Cueto fue citado como testigo en el juicio ante el Tribunal Supremo contra el exministro de Transportes José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y Aldama por presunta adjudicación de contratos para la compra de mascarillas a Soluciones de Gestión a cambio de sobornos. En su declaración, el empresario se limitó a decir que era sólo un empleado de la empresa. Sin embargo, a partir de las comunicaciones recogidas en los informes de la UCO, la AEAT considera que ejercía control sobre la empresa “y sobre todos los contratos públicos que se le adjudicaban”.
