Hay nueva fiscal general, pero el PP ni siquiera la mencionó en la reunión de control del Gobierno de este miércoles. Los populares prefieren seguir hablando del primero, el dimitido Álvaro García Ortiz, al que ya calificaron de «delincuente» antes de la condena del Tribunal Supremo y al que ahora confirman aumentando el énfasis de la voz. Alberto Núñez Feijóo sacó el pecho contra Pedro Sánchez por una sentencia judicial que su partido califica de triunfo político. Y el líder opositor del Tribunal Supremo espera aún más: el posible ingreso en prisión este jueves del exministro y exsecretario de organización del PSOE José Luis Ábalos. Así, la disputa política continúa mientras los miembros del tribunal que condenó a García Ortiz se toman su tiempo para explicar los motivos que justifican tal decisión y -según elDiario.es- se distraen con los cursos del Colegio de Abogados de Madrid, organismo que presentó la primera querella contra el ex Fiscal General.
El laboratorio de Génova había preparado un titular para que Feijóo coronara el duelo parlamentario semanal con el presidente. Aprovecha que actualmente se estrena la serie de televisión Anatomía de un momento.Basada en el libro de Javier Cercas sobre el 23-F y filmada en el Palacio de Congresos, el líder del PP quiso calificar a Sánchez y sus circunstancias como “la anatomía de un fraude”. Un viaje se lo impidió: en el último momento se quedó atascado, tuvo que tragar saliva y disculparse, excedió el tiempo asignado y cuando pronunció las palabras su micrófono ya estaba apagado. Sánchez no pierde oportunidad para tratar con desprecio al líder del PP. Y presumió: “Una de sus virtudes es no ser buen parlamentario”.
Feijóo compareció como abogado defensor del Tribunal Supremo contra Sánchez, quien, a su juicio, acusa al tribunal de mentir si no está de acuerdo con el veredicto del exfiscal. Al mismo tiempo que derrocaban a García Ortiz, el líder del PP deshonró al Gobierno al rechazar el veredicto, aunque éste aún no ha sido determinado. “Ustedes aquí sólo están presentes físicamente, su espíritu está a las puertas de la Corte Suprema a ver qué pasa mañana”, subrayó. Parecía esperar que Ábalos y su ex asesor Koldo García fueran encarcelados, advirtiendo al presidente: «Tú eres el único de la banda que está libre».
Como viene haciendo desde la semana pasada, el director general evitó cualquier palabra que pudiera parecer una crítica directa al Tribunal Supremo. Sin embargo, eso no le impidió reiterar su rechazo a la sentencia y su confianza en que será corregida en instancias superiores, probablemente en el Tribunal Constitucional o incluso en el poder judicial europeo. “El tiempo pondrá las cosas en su sitio”, aventuró. En detalle, el presidente anunció que su Gobierno está del lado de la «verdad» de los periodistas que exculparon a García Ortiz en el juicio que le llevó a ser enviado al banquillo por las «mentiras» de Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de la presidenta madrileña. Por supuesto, Sánchez también trajo consigo su etiqueta a la hora de buscar titular. Al final anunció que Feijóo había firmado una especie de contrato fáustico: “obediencia ciega” a Isabel Díaz Ayuso.
Si bien Feijóo centró todo su discurso en cuestiones jurídicas, culpó a Sánchez, argumentando que esas cuestiones le impiden abordar lo que realmente importa: “la cesta de la compra, la inmigración o la pobreza”. Fue como un anuncio del cambio de guion por parte de la oradora popular Ester Muñoz, quien, frente a la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, abandonó su papel de azote de la corrupción para dirigirse al supermercado y denunciar el aumento de precios de los productos básicos. Muñoz no se abstuvo de llamar “déspota” a Sánchez. Su compañero Elías Bendodo tomó el camino trillado ante Montero. Y en ese duelo entre andaluces se encontró con el previsible contragolpe que Muñoz había evitado: la conspiración corrupta del PP de Almería.
El asunto con la fiscalía aún no había llegado a su punto culminante. La estrella de Miguel Tellado siempre brilla en estas cimas. Lo más amable que dijo el secretario general del PP en sus dos minutos y medio fue llamar al ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, “la bruja Lola” por confiar en la absolución del Fiscal General. El resto, la retahíla de siempre, con nuevos bríos a partir de la convicción: García Ortiz “es un delincuente”; el gobierno, “una organización criminal”… El ingenio de Tellado logra armar las historias más impactantes sin importar la realidad ni los hechos conocidos. Por ejemplo, aseguró, como si fuera algo irrefutable, que el propio Bolaños escapó del banco gracias al borrado del celular de García Ortiz. O que siguió “las instrucciones de La Moncloa” para actuar contra la amiga de Ayuso, pese a que el propio Tribunal Supremo había rechazado esa teoría por falta de pruebas. Tales declaraciones carecerán de base empírica, pero provocan el más sonoro aplauso en el banco del PP.
El ministro vio en todo esto un ejemplo del «salvajismo» verbal del Número Dos. del PP, algo que, a su juicio, se repite tanto que ya no sorprende. Lo dijo con cierta expresión de cansancio en el rostro, que inmediatamente se transformó en ironía: «Tiene que entregarse al canibalismo si quiere destacar». Bolaños, como lo ha hecho, ha mostrado generosamente respeto a la Corte Suprema dentro de la discrepancia. Como nadie lo hizo, la ministra presumió de la nueva fiscal Teresa Peramato por su trayectoria “impecable e impecable”. El PP siguió ignorándolo. Veremos cuánto tiempo.
