“Cuando aparecieron los primeros restos”, explica Luciano Montero, nieto de uno de los fusilados en la mina La Paloma de Zarza la Mayor (Cáceres), “nos sentimos enormemente aliviados, porque hoy”. [por este jueves] El Parlamento de Extremadura derogó la ley de la memoria y probablemente no hubiéramos podido continuar. Pero ya han extraído tres cráneos con agujeros de bala y eso no detiene a nadie. Puede sonar macabro, pero es como si nos hubiera tocado la lotería”. Como en otros municipios, PP y Vox han derogado la ley autonómica, en este caso impulsada por el Gobierno socialista del fallecido Guillermo Fernández Vara, para sustituirla por otra llamada a la «unidad» que evita calificar como tal el golpe de Estado de Franco de 1936: «La Guerra Civil española trajo la dinámica de enfrentamiento de años anteriores», dice Texto -y que no describe los casi 40 años de opresión de los El régimen de Franco como dictadura. El diputado de Vox que defendió la iniciativa, Óscar Fernández, ha asegurado que la nueva norma «se centra en la recuperación de los seres queridos», pero ni los partidos de la oposición ni los grupos memorialistas extremeños confían en que así sea.
Julián Chaves, catedrático de Historia Contemporánea y responsable de la investigación que llevó a la tumba a los arqueólogos y peritos forenses de la Sociedad Científica Aranzadi, tampoco entiende por qué PP y Vox han derogado la norma anteriormente vigente y en cuya elaboración participó junto a otros expertos. Explica que, contrariamente a lo que afirman ambos partidos, la ley regional de memoria acogió a todas las víctimas, pero las peticiones para abrir las tumbas provinieron de familias del lado republicano, ya que las familias del lado nacional ya habían sido reparadas durante la dictadura. «Era una norma que cumplía íntegramente los convenios y tratados internacionales firmados por España en materia de derechos humanos y no suponía ningún problema. No entiendo este sectarismo. Esta es una cuestión de Estado y urgente, no se trata de colores políticos».
En esta zona, una antigua mina de tungsteno que explotó en el siglo XIX, el equipo de Aranzadi busca entre 22 y 24 personas. «Se trataba en su mayoría de jornaleros de entre 20 y 40 años que fueron asesinados como militantes o simpatizantes de partidos u organizaciones de izquierda. Suponemos que una de las víctimas es una mujer, profesora», afirma Chaves. El trabajo, en el que participaron una docena de especialistas, fue muy complejo. “Los restos”, explica la antropóloga Lourdes Herrasti, “se encontraban a 36 metros de profundidad”. [el equivalente a un edificio de 12 plantas]. Llegar hasta aquí fue una tarea gigantesca ya que tuvimos que retirar 30 toneladas de piedras, basura y neumáticos…» La mina abandonada está en un lugar remoto y fue utilizada por los falangistas durante la guerra para desaparecer los cuerpos de sus víctimas. El equipo ha colocado una cámara en la zona donde trabajan y una pantalla en la boca de la mina para que los familiares de las víctimas de las represalias puedan seguir su trabajo. «Cuando aparecieron los primeros restos”, cuenta Luciano Montero, “la gente empezó llamando a todos sus familiares y llorando…”. El abuelo de Luciano – lleva su nombre – tenía 29 años cuando lo mataron y tenía un hijo de tres años y una hija de 40 días. “Era jornalero”, explica su nieto, “y descubrimos que podía estar aquí gracias al trabajo de Julián Chaves, que estuvo años recorriendo pueblos recogiendo testimonios y documentos”. En casa ni mi padre ni mi abuela hablaron jamás de lo sucedido. “Tenían mucho miedo, tuvieron que vivir con los asesinos… A través de declaraciones de otros, se enteró de que su padre había sido asesinado en 1936”.

El ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, lamentó este jueves la decisión del Parlamento de Extremadura. «Es una terrible paradoja que justo cuando se encuentran los primeros cadáveres en la mina de La Paloma, el gobierno del PP de Extremadura se una a Vox y derogue la ley autonómica de memoria. Las familias lloran de alivio al reunirse con sus seres queridos y el gobierno de su autonomía les ha dado la espalda. Este es un tema en el que todos los demócratas deben estar unidos.» El Ejecutivo central estima que aún deben recuperarse de las tumbas de Franco los restos de unos 11.000 ejecutados y aprobó la semana pasada una nueva dotación de 2,4 millones de euros para la localización y exhumación de las víctimas de la guerra civil. La exhumación de Zarza la Mayor se financió con fondos de la Diputación Provincial de Cáceres. De momento, el Gobierno ha recurrido al Tribunal Constitucional para que derogue las leyes de memoria autonómica en los municipios donde el PP necesita el apoyo de Vox. Ya en mayo de 2024, los relatores de la ONU pidieron al gobierno español que tomara “las medidas necesarias” contra las llamadas leyes de unidad adoptadas por la derecha y la extrema derecha tras advertir del peligro del “negacionismo”.
