
En su primera rueda de prensa tras la sentencia del Fiscal General Álvaro García Ortiz, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quiso extremar la precaución para evitar una guerra abierta con el Tribunal Supremo, pero dejó claro su malestar con una sentencia de la que «lamenta» e incluso apuntó que «otros órganos judiciales», es decir, el Tribunal Constitucional podrán corregir al Supremo, única salida posible a esta situación con la que trabaja el Gobierno.
El presidente, que compareció en una rueda de prensa en Johannesburgo tras dos días de reuniones multilaterales en la cumbre del G20 en Sudáfrica, no se plantea actualmente indultar al fiscal, señalando esta vía del Tribunal Constitucional, que ahora cuenta con una mayoría progresista. Eso no cambiaría nada, porque el fiscal tiene que ser exonerado y no hay vuelta atrás, pero desde una perspectiva política una corrección por parte del Tribunal Constitucional sería relevante porque demostraría que el Tribunal Supremo tomó una decisión injusta con una votación de 5 a 2.
Sánchez lanzó una serie de mensajes muy sutiles para criticar el fallo sin iniciar una guerra con el Tribunal Supremo. Incluso hizo una mención muy clara a Manuel Marchena, factótum del Tribunal Supremo y figura clave en esta sentencia. El presidente dijo que, a diferencia del PP, el Gobierno «respeta las decisiones del Tribunal Supremo». «No me han oído decir que vamos a revisar la segunda habitación por la puerta trasera», dijo.
Es una alusión directa a Marchena, ya que fue el protagonista de este movimiento. En 2018, cuando Sánchez acordó con Pablo Casado que este juez del Tribunal Supremo sería el nuevo presidente del CGPJ, el portavoz del PP en el Senado, Ignacio Cosidó, escribió esta idea en un chat con todos los senadores. El PP dijo entonces que controlaría el espacio gracias a Marchena de perfil conservador. Y ahora él es la clave de esta frase. Sánchez señaló así sutilmente el perfil político del veredicto y la responsabilidad de su ideólogo, a quien el Gobierno atribuye en privado un deseo de venganza por la ley de amnistía, que repercute directamente en el veredicto del juicio del que fue gran patrocinador.
«Respetamos los veredictos, los acatamos, pero en una sociedad democrática podemos expresar nuestro desacuerdo. Creo en la inocencia de Álvaro García Ortiz y creo que en las declaraciones de periodistas de amplia experiencia se ha establecido que el fiscal no fue el origen de las filtraciones. Lamentamos esta decisión», concluyó el Presidente.
Sánchez confirmó que ya está en marcha el proceso para elegir un nuevo fiscal general. Algunas fuentes del Ejecutivo creen que esto podría ocurrir incluso este martes en el Consejo de Ministros, aunque para ello sería necesario que García Ortiz dimitiera primero, y eso no es seguro.
Tampoco ha sido muy claro sobre su perfil, aunque fuentes de la dirección señalan que claramente será una persona progresista y con un perfil fuerte para afrontar una situación muy delicada. «Hemos iniciado el trámite para sustituir al Fiscal General. El gobierno siempre ha propuesto a personas como García, que tienen amplia experiencia y conocimiento importante en la materia. Agradecemos el trabajo que ha hecho Álvaro García, ha sido muy positivo», concluyó.
El presidente termina así: Esta rueda de prensa se centra en la condena del Fiscal General, un G20 marcado por la ausencia de Donald Trump y por su plan de paz para Ucrania, que prevé que ese país entregue parte de su territorio a Rusia, lo que Kiev rechaza. Hay gran preocupación en la delegación española por este nuevo ultimátum de Trump, aunque confía en que esté abierto a las negociaciones. Al igual que otros líderes europeos, Sánchez ha acogido con satisfacción el plan de Trump, pero le ha fijado límites claros, el más importante de los cuales es que Ucrania debe tener la última palabra. «Coincidimos en el valor del plan porque apoya la paz. Pero para que la paz dure debe ser justa y respetar los principios de Naciones Unidas, que incluyen el respeto a la integridad territorial. Debemos revisar este plan porque toca cuestiones que afectan al futuro de nuestro continente, de la UE, de la OTAN. Por eso, «esta propuesta estadounidense debe ser examinada en detalle», afirmó Sánchez. El presidente y la delegación española viajarán ahora a Angola, donde este lunes se celebra la cumbre UE-Unión Africana, para regresar el martes a Madrid y presidir un Consejo de Ministros que podría nombrar al nuevo Fiscal General, aunque esto aún no es seguro.
