
Carmen Roldán vive en Herrera, un municipio de 6.584 habitantes en la sierra norte de Sevilla. Su hijo Bruno, de cuatro años, nunca ha visitado al pediatra de su pueblo porque no existe. “La última vez que lo vio aquí una especialista fue en 2023, y no era pediatra, sino médico de familia”, explica, en referencia a una fórmula adoptada por el Servicio Andaluz de Salud en aquellos distritos sanitarios donde no hay pediatras pero se recurre a médicos de familia para tratar a la población infantil. «Nos dijo que tenía paperas, no confiamos en ella y acudimos a un pediatra privado que confirmó que su caso era mononucleosis. Fue un error de diagnóstico porque no era experta», afirma. El profesional solicitó el traslado ese mismo verano y desde entonces no ha habido nadie que cuide a los hijos de Herrera, que tienen que desplazarse hasta Estepa, a diez kilómetros, para ser atendidos en un centro de salud público. «Además, en la consulta de Herrera, que es prácticamente nueva, no quedan muchos médicos. Tenía que haber urgencias y un fisioterapeuta y solo hay una matrona que va y viene y da los cuidados básicos. Aquí la mayoría nos tratamos solas porque también es complicado conseguir cita», explica Roldán.
Su caso ilustra el deterioro del sistema sanitario andaluz, lastrado por una escasez estructural de médicos y donde la falta de profesionales y tiempos de espera superiores a la media española en todas las categorías: atención primaria, especialistas y quirófano, han llevado a gran parte de la población a contratar seguros privados. Entre 2019, cuando el PP se incorporó a la Junta, y 2025, Andalucía se ha convertido en el municipio donde más ha aumentado el número de contrataciones para este tipo de pólizas, con un incremento acumulado del 27%.
Mari Baena tiene 71 años y no tiene intención de contratar un seguro privado. Sufre desde hace años osteoporosis y problemas de espalda. En noviembre tuvieron que llamarla para hacerle pruebas, pero eso nunca sucedió. En marzo se cayó y su médico de cabecera solicitó cita en el hospital de Osuna (Sevilla). Es del 12 de enero de 2027 a las 12:45 horas. “No puedo esperar tanto, lo que nos están haciendo es inhumano”, se queja.
Su descontento es compartido por la mayoría de los andaluces, que se encuentran entre los ciudadanos que menos valoran el sistema sanitario público -de competencia autonómica- de todo el país. Según el último Barómetro de Salud del CIS de marzo, sólo el 38,8% tiene una opinión positiva de la zona, 12,8 puntos por debajo de la media nacional. El malestar también se refleja en la encuesta Centra, el estudio de opinión del Gobierno andaluz, del pasado mes de diciembre, en la que la salud se convirtió en el primer problema para un 22,3%, por delante del desempleo.
La salud es el talón de Aquiles de la administración Moreno, especialmente en la última sesión legislativa. El líder popular acusa desde hace tiempo a sus rivales políticos de centrar sus ataques únicamente en la gestión sanitaria. La candidata socialista María Jesús Montero, cirujana de profesión y jefa del Servicio Andaluz de Salud entre 2004 y 2013, ya ha anunciado que las elecciones autonómicas serán «un referéndum sobre la salud».
El primer aviso llegó desde Marea Blanca con las manifestaciones en varias ciudades andaluzas en noviembre de 2022, poco después de que el PP ganara con mayoría absoluta en protesta por el colapso de los servicios básicos. Desde entonces, han sido ocho más -a las que se sumará una novena este domingo en todas las capitales andaluzas-, cada una más multitudinaria que la anterior, y con más motivos de descontento acumulándose: el aumento de las listas de espera, la escasez de profesionales en las zonas rurales, la amenaza de privatizar la atención primaria, los contratos de urgencia para derivar pacientes a clínicas y hospitales privados fuera de conciertos… El Gobierno andaluz también se ha enfrentado a concentraciones y huelgas promovidas por los sindicatos sanitarios, que se mostraron descontentos por el incumplimiento de el pacto de servicios básicos y otros compromisos del Ministerio de Salud.
Cuatro asesores
Todos estos problemas cristalizaron el pasado mes de octubre en el escándalo de las proyecciones, la mayor crisis de los dos mandatos del popular barón. Por primera vez en ocho años se escucharon en las calles gritos de “Moreno dimite”. “No dan con la tecla en materia de salud”, advierte Daniel Gutiérrez, portavoz de la Asociación de Sectores Sanitarios y Sociosanitarios de CC OO Andalucía, que pone como ejemplo el paso de cuatro funcionarios por el Ministerio de Sanidad frente a la estabilidad en el resto de departamentos o el colapso de las listas de espera. “Andalucía es el municipio con mayor retraso en la atención primaria, 11,6 días [9,5 de media en España]y luego está el tiempo medio de espera de 160 días para una operación [la más alta] que también tiene un mayor promedio de atención por consulta ambulatoria. ¿Cuánto dura una operación en Andalucía? pregunta, citando datos del último barómetro sanitario de la CEI y las listas de espera de la junta desde junio de 2025.
El PP conoce el poder de movilizar el malestar ciudadano en materia de salud. Llegó a la junta a lo grande, aprovechando las tensiones con la gestión sanitaria de los gobiernos socialistas. Moreno prometió un nuevo modelo en 2018. En los primeros meses, abolió la subasta de medicamentos, que ha disparado el gasto farmacéutico (3.500 millones de euros, el 23% del presupuesto sanitario de 2025), convirtiéndola en la mayor de toda España, y abolió la exclusividad adicional que permite a los médicos compatibilizar su trabajo en la sanidad privada.
Después de la pandemia surgieron problemas. Pese a los distintos planes de choque sanitario que ha aprobado el ejecutivo autonómico (en atención primaria, reducir las listas de espera o acudir a las citas del médico de cabecera en menos de 72 horas), la sensación de deterioro del sistema ha aumentado, tanto para los usuarios como para los profesionales médicos, agravada por la falta de personal, la falta de representación y unas consultas que no disminuyen. En noviembre de 2025, al presentar a su cuarto consejero de Sanidad, admitió que no se habían alcanzado los objetivos marcados y abogó por una reforma integral del servicio andaluz de salud con 130.000 profesionales, que considera «rígida y análoga».
El Gobierno andaluz ha tratado de calmar las críticas a su gestión con cifras económicas, destacando que nunca antes se habían destinado más recursos a la salud -el presupuesto de 2026 prevé 16.266 millones, un tercio del total y el 7% del PIB-, que la plantilla ha aumentado y anunciado 4.371 nuevos profesionales sanitarios (1.200 médicos) para 2026. Esto también ha contribuido a que el gasto sanitario per cápita esté por primera vez por encima de la media nacional.
«Por mucho dinero que inviertas, si el pozo tiene fuga no recogerá agua. Las inversiones son importantes, pero hay que gestionarlas bien, no pueden servir para mantener un modelo obsoleto», afirma Martín Blanco, exdirector de la Escuela Andaluza de Salud Pública y viceconsejero de Sanidad entre 2015 y 2017. «Ahora hay más dinero que nunca, pero si no se gestiona bien difícilmente será posible». fijo”, añade Alfonso Carmona, presidente del Consejo de Colegios de Médicos de Andalucía, quien, no obstante, valora los avances logrados en la estabilización de la plantilla a través de las ofertas de empleo público aprobadas por la Junta en los últimos años.
La confrontación de modelos sanitarios será el epicentro de la próxima campaña electoral. El ejecutivo andaluz se escuda actualmente en que los problemas son hereditarios y culpa a los gobiernos socialistas. El PP ha insistido en recordar que el sistema sanitario andaluz fue el que más se deterioró con Montero y 7.000 sanitarios fueron despedidos. La dirigente socialista ha recurrido al contraataque destacando los hitos de la investigación biomédica o la primera ley sobre morir dignamente de aquellos años e insinuando que Moreno aprobaría el copago sanitario, algo que su Gobierno desmintió categóricamente. “Quiero saber qué ofrecen otros partidos, pero nuestra vida depende de la papeleta que vaya a las urnas el 17 de mayo”, afirma Roldán, la mujer de Herrera, el pueblo sevillano donde no hay pediatra.
