Lo ocurrido entre la madrugada del domingo 22 de febrero y el martes 24 de febrero en el piso de la calle Doctor Daniel Ortega 11, en El Puerto de Santa María, es en parte un misterio macabro que aún no ha sido resuelto. Lo único que está claro, como resume Daniel Rodríguez, jefe de la Brigada de Investigación Criminal de Cádiz, es que un gaditano «normal y corriente» entró voluntariamente tras encontrarse con una mujer y «salió sin vida». Su cuerpo calcinado fue encontrado un día después en su coche en una carretera de las afueras de la ciudad. Y el pasado lunes, las dos personas que habían pasado las últimas horas con él fueron detenidas y acusadas de secuestrarle, obligarle a transferir más de 5.000 euros y finalmente matarle.
“Es una investigación extraña”, admitió Rodríguez durante una rueda de prensa en la comisaría de Cádiz, explicando los primeros detalles conocidos de un caso que ha levantado gran expectación en la ciudad desde que se confirmó el hallazgo del cadáver a finales de febrero. La víctima era un residente en la capital de 48 años, funcionario de la delegación de la Junta de Andalucía en Cádiz, que nunca antes había desaparecido. Los dos detenidos y acusados de su secuestro y muerte son Isaías M. y Marina S., de unos 40 años y con amplios antecedentes penales por delitos contra las personas y la propiedad.
La policía todavía está investigando qué y durante cuánto tiempo se conocían la víctima y Marina y por qué Isaías se unió a ellos. a posteriori. Lo que sí está claro es que el hombre decidió acudir a la casa de El Puerto pasadas las cinco de la madrugada del 22 de febrero, tras la fiesta de la tarde del sábado de Carnaval gaditano con unos amigos de los que no tenían rastro de este último movimiento. Para los investigadores tiene claro que el gaditano acudió voluntariamente a la cita con Marina y, con este consentimiento, permaneció en su casa hasta sobre las 20.00 horas. el mismo domingo 22 de febrero. Entonces todo salió mal y desembocó en una detención ilegal, aunque horas después la víctima envió un mensaje de audio a un familiar diciéndole que se encontraba bien y que tendrían noticias suyas.

La policía sospecha que este mensaje, que los engañó durante la investigación, se hizo bajo coacción. Sobre todo porque en ese momento el agente ya había comenzado a realizar extraños movimientos bancarios en beneficio de los dos detenidos, Marina e Isaías, su vecino. En total, la policía de la UDEV de Cádiz y El Puerto-Puerto Real documentó movimientos por valor de más de 5.000 euros. Se realizaron entre el 22 y 23 de febrero por importes entre 1.000 y 500 euros. Incluso hubo un intento de conseguir un préstamo personal.
Fue el hermano de la víctima quien denunció su desaparición el 24 de febrero. La licitación puso en marcha una operación en la que, a lo largo de estas tres semanas, participaron hasta 70 agentes, la mayoría de las comisarías de Cádiz y El Puerto-Puerto Real, según indicó el comisario provincial accidental Francisco Vidal. Poco después de que comenzara su investigación, los que ya estaban bajo custodia aparecieron en el radar de los agentes y parecían ser los beneficiarios de estas entregas. Pero su condición de mera testigo cambió a la de investigada luego de que ambos sufrieran contradicciones al registrar sus declaraciones. “Nos expresaron serias dudas por la historia que contaban todos”, explica Rodríguez.
La policía actualmente no sabe cómo y por qué le quitaron la vida a la víctima. Los agentes plantean la hipótesis de que tras ser obligado a realizar estas entregas mediante amenazas y violencia dentro de la casa, el hombre intentó escapar y finalmente se quitó la vida. En los dos registros realizados ayer -en la casa de Marina y en la contigua de Isaías- la policía criminal recogió nuevas «pistas» que el jefe de la brigada de policía científica de Puerto Real, Pedro Barrera, espera que ayuden a esclarecer las circunstancias de la muerte. Los agentes también están investigando si las armas y machetes encontrados en la casa de Isaías podrían tener alguna conexión con la muerte.
El estado en el que quedó el cadáver en el coche de la víctima, un Kia Río rojo, tras el incendio no ha aportado hasta el momento ninguna pista sobre la causa de la muerte. Sin embargo, para la policía está claro que el hombre ya estaba muerto cuando aterrizó en el coche. El cadáver apareció en el vehículo en la calle Pistacho, una zona de chalets y campos en las afueras de El Puerto, al día siguiente de presentarse la denuncia de desaparición, la tarde del 25 de febrero. Un vecino de apellido Difundido de La Hijuela del Tío Prieto lo encontró cuando el fuego ya se había extinguido.
Los dos sospechosos fueron detenidos el pasado lunes por la mañana tras un amplio operativo policial en la calle donde vivía el presunto autor del asesinato. Más allá de los traslados a su favor, Rodríguez asegura que “tienen constancia de ello en el lugar donde ocurrieron los hechos”. Está previsto que los agentes tomen declaración a ambos durante el día y las pongan mañana a disposición del Juzgado nº 5 de El Puerto, que es el encargado de llevar la investigación.
