El mensaje del rey Felipe VI de que hubo «muchos abusos» y «polémicas éticas» por parte de los conquistadores españoles en la colonización de América no fue improvisado: contó y tiene con el apoyo del Gobierno y del PP, «que ha sido actualizado», como confirman todos los implicados. En la familia real catalogan la “restauración de las relaciones institucionales perdidas con México” como una “operación de Estado”. A Felipe VI le gustaría que México estuviera en noviembre el XXX. Cumbre Iberoamericana en Madrid y ha realizado esfuerzos directos con los líderes de Chile, Argentina y otros países de la región para restaurar la utilidad de estas reuniones después del fracaso del evento del año pasado en Ecuador. El PP de Alberto Núñez Feijóo afirma que «nunca critican a Su Majestad» y menos sobre estas palabras que fueron cuestionadas por la popular Isabel Díaz Ayuso.
El pasado lunes el rey visitó la exposición La mitad del mundo. Las mujeres en el México indígena en el Museo Arqueológico Nacional, organizado por la Secretaría de Asuntos Exteriores de España y la Secretaría de Cultura del Gobierno de México. Parecía un acto institucional y protocolario más, aunque no estaba en la agenda anunciada. Fue grabado a su llegada, durante un recorrido por las instalaciones y durante una conversación aparentemente informal con el embajador de México. Luego, la familia real publicó el video con esta conversación en su
En uno de estos momentos no del todo casuales, comenta Felipe VI. al Embajador Quirino Ordaz: “Hay cosas que cuando las estudiamos nos damos cuenta, dicen: bueno, con nuestros estándares de hoy, con nuestros valores, claro que no pueden enorgullecernos, pero debemos conocerlas y en su contexto adecuado, no con excesivo presentismo moral, sino con un análisis objetivo y riguroso”. Y luego añade que «hay que aprender lecciones» sobre cómo se ejerce el poder en cada momento histórico, reconociendo que también puede haber habido «muchos abusos» en este proceso impulsado por los Reyes Católicos para proteger a los pueblos indígenas.
La presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se desmarcó rápidamente de esta intervención, respondiendo en una entrevista en Okdiario que los abusos en cuestión no fueron por parte de los conquistadores españoles: “abusos ya cometidos por aztecas y mayas contra la propia población nativa, que entendía los sacrificios como parte de los rituales”. Ayuso volvió a ir un poco más allá del planteamiento inicial del presidente nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien, en una entrevista en esRadio este martes, expresó su «orgullo» por la «herencia española» en América y aclaró que «es un despropósito hacer, ahora en el siglo XXI, una investigación sobre cosas que sucedieron en el siglo XV».
El equipo de Feijóo explica que en ningún momento el líder popular criticó al monarca y se limitó a exigir que su presentación se entendiera en todo su contexto. Y añaden un golpe a algunos miembros del gobierno de coalición PSOE-Sumar: “En este PP nunca criticamos a Su Majestad, a diferencia de otros en el gobierno”. Otras fuentes de la dirección del PP indican que Feijóo presentó ese día un intento de distanciarse del rey, porque la entrevista en esRadio la realizó Federico Jiménez Losantos, que no se mostró nada satisfecho con la estrategia del monarca y de La Moncloa, en consonancia con las posiciones cada vez más alejadas hacia la familia real de Vox, el ultrapartido de Santiago Abascal.
El gabinete de Ayuso dice que la presidenta de Madrid sólo ha expresado lo que ya ha subrayado en otras ocasiones, «que la Hispanidad es uno de los ejes de su mandato» y quiere dejar claro «que hay que escuchar todo lo que ha dicho el Rey, no sólo una parte, en una conversación, no en un comunicado». Y añaden: «El Presidente habla con orgullo de la labor de los españoles en América en general y en México en particular y ha destacado la apelación del Rey a las leyes indianas de Isabel la Católica».
En la familia real restan importancia a la singular posición de Ayuso respecto a Feijóos y destacan que el diálogo con la dirección nacional del PP es bueno, tanto al más alto nivel, entre el propio rey y el presidente popular, como con otros actores. El jefe de la familia real, Camilo Villarino, y el secretario ejecutivo del sector internacional del PP, Ildefonso Castro, son compañeros de carrera diplomática y se conocen y tratan desde hace años. Pues bien, en el caso de México también se produjeron estos contactos, como cuando el propio Feijóo llamó a Villarino para informarle del tuit que publicó con motivo de la desclasificación de papeles del intento de golpe de Estado del 23 de febrero sobre la necesidad del regreso del rey emérito Juan Carlos I a España.
«El jefe del Estado ha informado al Gobierno y al PP. Han hablado con el PP, no saben exactamente qué diría el rey, pero sí qué haría», indican fuentes de la familia real. Con la dirección del PP confirman: «No sabíamos lo que iba a decir». E insisten en apoyar todo lo que haga el monarca al respecto: “A diferencia de otros, nosotros siempre estamos con Su Majestad”.
En el Gobierno, la familia real y algunas fuentes del PP coinciden en dar este primer paso en la vida de Felipe VI. para vincular la deseada reconciliación con las autoridades mexicanas, a quienes agradecieron la invitación de Sheinbaum al monarca a visitar México durante el próximo Mundial en junio como una «cuestión de Estado» que va más allá de lo bilateral y que tiene un objetivo fundamental: recuperar el éxito de las cumbres iberoamericanas, cada vez más irrelevantes. Sólo cinco jefes de Estado asistieron al evento del año pasado en Ecuador. En el PP recuerdan que uno de los que no se presentó fue Pedro Sánchez. El evento de este año tendrá lugar los días 4 y 5 de noviembre en Madrid y el gobierno y la familia real pretenden volver a darle un poco de brillo. Felipe VI aprovechó su reciente visita a Chile hace diez días con motivo de la toma de posesión del nuevo presidente José Antonio Kast para asistir a un pequeño almuerzo con varios líderes latinoamericanos, entre ellos el argentino Javier Milei y otros, para invitarlos a un viaje a Madrid en otoño. Debido a estos esfuerzos, la familia real sólo se atreve a afirmar que “hubo mucha receptividad”.
