
El año acabó con incesantes rumores sobre una posible ventaja electoral y la caída definitiva de Pedro Sánchez, y el nuevo año comienza con el Gobierno ocupado demostrando exactamente lo contrario: que tiene mucho planeado, que continuará, que está concluyendo negociaciones importantes con sus socios para conservar la legislatura y que puede volver a tomar el control de la situación.
Sánchez ha decidido arriesgar mucho en el inicio del nuevo curso político en dos temas: uno que no podía controlar, como el ataque estadounidense a Venezuela, con una operación militar sin precedentes en Caracas para capturar a Nicolás Maduro, y otro que sí podía controlar e incluso dejar latente, como la financiación regional. Y con ambos temas y otros con los que empezó el año, como un acuerdo con la Iglesia para indemnizar a las víctimas de la pedofilia liderada por Félix Bolaños o varios enfrentamientos con el Meta o con
«Volvemos a la política. El debate sobre la financiación puede ser difícil, daremos la pelea y veremos si lo ganamos o no. Creemos que al PP le costará mucho explicar por qué vota en contra de miles de millones para educación y sanidad en sus autonomías, pero en cualquier caso es mucho mejor que hablar de Ábalos o Koldo. Si hablamos de política, de gestión, de sanidad, de educación, de vivienda, ganamos, y si los protagonistas son las Cortes y la UCO, nosotros». «Perdemos», resume un ministro. Esto es crucial para el Ejecutivo. Los casos de corrupción siguen ahí y el caso Ábalos se conocerá en unos meses, pero el Gobierno debe centrarse en la gestión y en las decisiones políticas para intentar frenar la sangría con la que acabó el año.
Sánchez ha vuelto a jugar duro con Venezuela y, pese a la amenaza de represalias de Trump que temen otros líderes europeos, ha decidido entrar en conflicto con varios presidentes latinoamericanos e incluso formar un frente contra esta invasión. «La política de apaciguamiento hacia Trump por parte de la mayoría de los líderes europeos es un error. Un año después ya estamos viendo los resultados, ahora apunta a Groenlandia. ¿Seguiremos quietos?» dice un miembro del gobierno. Según diversas fuentes, Sánchez regresó esta semana de París, donde se reunió con casi todos los jefes de Estado y de Gobierno, convencido de que su posición es la correcta y de que si Trump da un salto en Groenlandia, los demás acabarán avanzando hacia ella, similar a lo que ocurrió con el reconocimiento de Palestina, al que finalmente se sumaron varios países centroeuropeos.
Con la financiación regional, el presidente también ha optado por asumir riesgos políticos muy elevados en medio del entorno electoral en Castilla y León, Aragón y especialmente Andalucía, con el claro objetivo de consolidar el poder en la actual joya de la corona de los socialistas, la Cataluña de Salvador Illa. María Jesús Montero, candidata en Andalucía, resistió con fuerza las exigencias de ERC y ha conseguido reducir el impacto mediante un sistema en el que todos ganan y Andalucía, algo más que Cataluña, es la que más gana. Además de Cataluña, los mayores beneficiarios son los municipios gobernados por el PP como la Comunidad Valenciana, Andalucía y Murcia. Y el Ejecutivo espera aprovechar esta realidad para ejercer mayor presión sobre el PP, que ya ha anunciado una guerra total contra las reformas.
Una vez más, Sánchez está haciendo de la necesidad virtud. Necesitaba el acuerdo de financiación con ERC, que probablemente abra la puerta a los planes presupuestarios en Cataluña, pero ahora que la oposición de Montero ha sido eliminada -Sánchez le dio una orden clara de que había que hacer ese pacto- el presidente ha encargado a todo su equipo defender el nuevo sistema y jugar a la política con él, convirtiéndolo en un argumento de campaña en lugar de un problema. Algunos políticos entrevistados dudan de la posibilidad de este debate en plenas elecciones en Castilla y León, Aragón y Andalucía, lugares donde el rechazo a los acuerdos con los independentistas catalanes es muy fuerte, pero Sánchez ha ordenado a todo su pueblo competir vigorosamente con datos para defender un modelo en el que todos ganen.
Sin embargo, es probable que la reforma nunca se apruebe debido a la oposición del PP, Vox y posiblemente Junts. Un ministro se queja de esta situación. «Este país es ingobernable en algunas cosas. No tiene sentido que 11 años después de la caducidad del modelo anterior, cuando todas las autonomías piden más dinero y tienen mucha capacidad para dárselo porque la recaudación va muy bien, no haya posibilidad de acuerdo para reformar el sistema de financiación autonómica. Es un disparate, da igual lo que pongas sobre la mesa, lo rechazan», argumenta.
El PP, en cambio, está convencido de que Sánchez ha caído en un atolladero imposible para satisfacer los intereses de Illa y que ello echará por tierra unas campañas autonómicas en las que la población tiene grandes expectativas tras ver el desplome de la izquierda en Extremadura. Los populares creen que Sánchez quedará completamente asfixiado cuando llegue a Andalucía, donde Juanma Moreno podría perder la mayoría absoluta y necesita a Vox, pero el PSOE tiene muchas dificultades para ser una alternativa real con números muy bajos.
Todos los miembros del ejecutivo entrevistados, que hablan habitualmente con Sánchez, descartan absolutamente que esté planteándose un impulso electoral para hacer coincidir las elecciones generales con las de Andalucía. «No tiene sentido. Adelantar las elecciones significa rendirse, es una tregua. Le da la victoria a Feijóo. Y no lo haremos. Si La Moncloa lo quiere tiene que ganarla. Sánchez no se rendirá, parará y ofrecerá una gestión con muy buenos números y ahí peleará en las elecciones de 2027», resume un ministro.
El Gobierno, por tanto, se centra en la vuelta a la política, intentando dejar de lado el frente judicial y policial, que puede provocar más sorpresas en cualquier momento, y prepara una serie de anuncios para las próximas semanas con el objetivo de inundar el campo de debates políticos en los que las cosas están mucho más cómodas, especialmente los relacionados con el gasto social, los derechos y las luchas contra las grandes plataformas que controlan el acceso a la narrativa pública de millones de personas. Y mientras poco a poco va construyendo su mayoría -además del pacto con ERC, se fragua otro con el PNV, mientras no hay diálogo con Junts, pero se preparan otros gestos para intentar recuperarla-, Sánchez ha regresado con la clara intención de lanzar un mensaje completamente opuesto al que un diciembre temible dejó para el Ejecutivo: esto continúa, y un Gobierno puede hacer muchas cosas, incluidas muchas que no requieren una votación en el Congreso. «Lo gobierna el Consejo de Ministros, no las Cortes. Tenemos mucho más margen de maniobra de lo que parece. Y lo aprovecharemos. Los fondos europeos, por ejemplo, están saliendo de la nada en España y mucha gente lo sabe», concluye otro ministro.
