
¿Cuánto nos cuesta la corrupción? En primer lugar, ni siquiera sabemos cuánto tenemos. Cuando los casos se disparan en un país, puede ser porque la corrupción está aumentando, o todo lo contrario: porque el poder judicial está empezando a actuar con seriedad.
Para medir la corrupción, nos basamos en métricas indirectas, como las evaluaciones de expertos. Y estas cifras son preocupantes para España. Los indicadores internacionales muestran un deterioro inexorable de la posición de España en la lucha contra esta lacra. Los escándalos que hemos presenciado este año, que involucran a políticos de diferentes administraciones, parlamentos y sectores que toman decisiones a favor de sus amigos, no son una excepción a la regla, sino una confirmación de la tendencia de que algo anda mal en nuestro país desde hace mucho tiempo.
Caer por debajo de estos indicadores no es inofensivo, pero tiene un alto coste para la sociedad en su conjunto. Muchas de las diferencias en riqueza y crecimiento económico entre los países europeos pueden explicarse por una sola variable (y no es la ideología del gobierno, ni la religión protestante, ni las horas de sol): la calidad de las instituciones, medida por estos indicadores.
Las encuestas a empresas son otro termómetro rojo. Según Ipsos, el 86% de las empresas españolas (frente al 63% de las europeas) cree que la corrupción está muy extendida en el país. Y según un informe del Instituto de Estudios Económicos, España ha ampliado su brecha con la Unión Europea tanto en la calidad de las instituciones como en las regulaciones. Damos la impresión no sólo de más corrupción, sino también de mayor inestabilidad. Y la incertidumbre pesa sobre las inversiones.
La percepción de corrupción desalienta el espíritu empresarial. Dada la manipulación de los contratos públicos y de las regulaciones que hemos presenciado en los últimos meses, ¿qué joven querría montar una empresa para participar en un concurso público? ¿Quién se encerrará a investigar una solución de ingeniería al problema de los baches en un puente cuando saben que es más rentable tomar un café con fulano de tal para ganar un contrato?
Además de estos costos, también están los costos de las medidas anticorrupción. Por ejemplo, los requisitos para sistemas de Cumplimiento Las medidas anticorrupción para las empresas que deseen celebrar contratos con la administración provocarán que los licitadores ya requeridos tengan que completar más procedimientos. La cultura de la integridad puede convertirse en una doble pesadilla: la agonía del papeleo para los contratistas bien intencionados y la oportunidad de chantaje para los malintencionados.
