
El Partido Popular utilizó su mayoría absoluta en el Senado para aprobar la cuarta reforma de los estatutos de la cámara en dos años. No contaban con el consenso de los demás grupos, que les acusaban de esta falta de acuerdo. Todos menos Vox han criticado la falta de una sección que amplíe el uso de las lenguas cooficiales. El nuevo reglamento, aprobado este miércoles en el pleno, establece un límite de tiempo para la participación de los ministros en las reuniones de control, que actualmente no está fijado, y abre el camino para acudir al Tribunal Constitucional y pedir al Congreso que bloquee las propuestas legislativas presentadas por el Senado. Además, los jueces y fiscales ya no tendrán que participar en las comisiones de investigación de la cámara alta.
Sólo falta la publicación en el Boletín Oficial del Gobierno (BOE) para que entre en vigor el nuevo código, presentado el pasado mes de marzo. Durante el pleno de este miércoles en el que se debatió la reforma, ningún senador mencionó el nuevo plazo para los ministros en sus intervenciones, pero desde la implementación de la reforma tienen un máximo de 40 minutos para sus primeras presentaciones y 15 o 10 minutos para respuestas. La sala tampoco hizo referencia al apartado de la reforma que estipula que jueces y fiscales no están obligados a participar en comisiones de investigación.
Por otro lado, han debatido el apartado del nuevo reglamento destinado a poner fin al bloqueo por parte del Congreso de las propuestas legislativas aprobadas en el Senado. La novedad es que si hay un retraso «injustificado» en la tramitación se podrá proponer al pleno de la Cámara Alta un conflicto de competencias, que podría acabar en el Tribunal Constitucional. Por su parte, el portavoz popular de la Comisión Reguladora, Antonio Silván, sostuvo que “hay que modernizar el Senado y recuperar su peso institucional”.
Silván ha insistido en que la reforma es necesaria porque el Gobierno «expide leyes por decreto» y «falta el respeto al Senado». “Esta reforma dice basta”, argumentó, “basta de eso pedidos expresos, Basta de convertir el parlamentarismo en un mero procedimiento y basta de que los gobiernos escapen al control”. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, anunció hace unas semanas su intención de liberar la tramitación de los proyectos de ley del Senado que habían sido detenidos por el Congreso, y para ello tuvo que cambiar la normativa. Ahora será posible.
Tanto el PSOE como el resto de grupos que intervinieron en el debate expresaron su descontento por la forma en que se adoptó la nueva normativa, es decir, sin acuerdos y con mayoría absoluta. El senador socialista Manuel Fajardo recordó al PP que la tramitación debe ser «una cuestión de diálogo y consenso», aunque no presentó enmienda. El senador del PP le acusó de no presentar enmienda: “Enmienda no significa aceptar la reforma, sino mejorarla”, enfatizó.
La mayoría de los grupos presentaron enmiendas a las nuevas regulaciones, particularmente los grupos que representan áreas con lenguas cooficiales, ya que no vieron una mayor representación de estas lenguas en las nuevas regulaciones. Durante el debate quedó claro que en la Cámara de los Lores había una clara diferencia de opiniones sobre el uso de estos idiomas, con dos posiciones claras.
Senadores de Compromís, Esquerra Republicana, PNV, BNG, Junts, EH Bildu y el grupo Izquierda Confederal han defendido que se debería ampliar el uso de las lenguas cooficiales. Ahora su uso se limita a la presentación de escritos, debate de mociones y a la Comisión General de las Comunidades Autónomas, pero exigen que se extienda a todas las actividades parlamentarias, como ocurre en el Congreso. La senadora del PNV, Estefanía Beltrán, ha afirmado que «la mayoría absoluta del PP» está «dando un portazo a los vascos, catalanes y gallegos» con esta nueva normativa. Carmen da Silva, del BNG, va más allá: “Estáis practicando una política lingüística”, anunció.
Por otro lado, el senador de Vox, Ángel Gordillo, acusó que hay «una persecución creciente a los españoles desde hace décadas» en las instituciones. Ha sostenido que «el uso de lenguas regionales hace que la mayoría de los españoles no puedan entender inmediatamente todas las actuaciones, medidas e intervenciones reflejadas en el Senado». Y que el uso de lenguas cooficiales supone “un enorme gasto en recursos materiales” como auriculares y traductores.
El portavoz del PP respondió a ambas posturas. Ha criticado que algunos grupos hayan presentado enmiendas para, sostiene, “exigir el uso de todas las lenguas oficiales en cada procedimiento, en cada comisión, en cada documento”. “Quieren convertir la Cámara de los Lores en una Torre de Babel que sólo sirva a su historia”, argumentó. Esto indignó al senador de Junts, Juan Bagué, que no entendió que esto se presentara «como un problema» y no como «riqueza».
En su respuesta a Vox, el senador popular denunció su intento de “borrar de un plumazo cualquier uso de las lenguas cooficiales en España”. Además, ha apuntado que «hace tres décadas el Senado» aprobó el uso de estas lenguas «con el voto del PP». “Una vez más se juntan los extremos, algunos quieren imponer, otros quieren prohibir”, concluyó.
La reforma recientemente adoptada prevé el voto telemático de los senadores «por motivos de conciliación y de salud», así como en situaciones en las que las votaciones coincidan con un pleno de su parlamento autonómico, como había solicitado el PSOE. Pero eso no satisface a los socialistas. Su portavoz en el Senado, Juan Espadas, ha denunciado que el PP no contó con «ningún otro grupo» para llevar a cabo este cambio normativo, argumentando que por ello será «impugnado» por el Tribunal Constitucional.
