
El Gobierno de coalición de Pedro Sánchez avanza en tres ejes en este nuevo momento crítico de la legislatura con la idea de aguantar el mayor tiempo posible. Este martes, el President lanzó el guante a Junts para que revise su salida del bloque de investidura. PSOE y Sumar han trabajado para llenar el último pleno de esta sesión de la próxima semana con leyes sociales muy difíciles de combatir, como la gran reforma de la dependencia y la ley de atención al cliente, que contrarrestan posibles retrocesos de varios decretos económicos, fundamentalmente la vía de estabilidad de los presupuestos, que se votarán por segunda vez en el Congreso. El ejecutivo también someterá a votación los reales decretos aprobados este martes en el Consejo de Ministros sobre aumentar los salarios de los empleados públicos y ampliar el margen de gasto de los concejales, medidas a las que Junts y también el PP tienen menos resistencia.
La oposición del PP y Vox lleva prácticamente toda la decimoquinta legislatura asegurando que el Gobierno está paralizado, incapaz de gobernar y viviendo de espaldas al Parlamento. Junts, que pasó a formar parte del bloque de Investidura, se desmarcó de este grupo hace unas semanas y anunció cambios en todo. Pero el Congreso verá una sesión plenaria legislativa abarrotada el jueves de la próxima semana.
Este martes, el Panel de Presidentes aprobó el orden del día de este pleno y se debatirán varias leyes de máxima relevancia social, que afectan al bienestar de millones de personas y que muy probablemente volverán a contar con el apoyo de Junts. El ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, volverá a ser uno de los principales actores de la jornada, como lo es desde hace varios meses, ya que será quien defenderá otro proyecto que se espera encuentre un gran consenso o “de país”, como le gusta recalcar.
Por ello, el Congreso debatirá la reforma de la Ley de Dependencia y Discapacidad, aprobada en 2006, que ahora profundizará en la idea de atención externa y residencial a personas con necesidades diferentes, para abordar un concepto de supervisión y atención en los propios hogares.
Junts y PNV habían propuesto cambios en su totalidad, no PP ni Vox, pero en el ministerio auguran un gran apoyo sin hablar de unanimidad, como ocurrió la semana pasada con la validación del decreto de financiación con 500 millones para los enfermos de ELA. El pleno aprobará, más que previsiblemente, la ley de atención al cliente, por la que Junts tenía un gran interés, que inicialmente tuvo algunos detractores y que ahora también cuenta con un amplio apoyo.
El orden del día de esta última reunión no es casual ni traerá sólo buenas noticias al Ejecutivo. Será un reflejo del peligroso abismo parlamentario en el que ha sobrevivido el gobierno desde el inicio de esta legislatura. El Consejo de Ministros ha aprobado este martes el proyecto de la senda de estabilidad por delante de los planes presupuestarios que el Congreso ya había tumbado la semana pasada, con el voto en contra de PP, Vox y Junts, y nada hace pensar que vaya a ocurrir algo diferente la próxima semana. No está claro qué pasará con el decreto que aumenta los sueldos de los 3,5 millones de funcionarios, en el que fuentes gubernamentales consideran muy difícil poner al PP en servicio NO. El ejecutivo espera que Junts abogue por medidas que permitan a los municipios realizar inversiones más sostenibles financieramente. Un decreto de ayuda también llegará a la isla de La Palma.
En La Moncloa, tras la disolución de Junts, cuando certificaron que implementarían muchas otras leyes importantes además de los presupuestos del Estado, decidieron dar prioridad a la agenda social y a medidas a las que incluso el PP tuvo dificultades para resistir. La mayoría de los socios de izquierda llevan meses aconsejando utilizar esta tendencia para dar sentido a la legislatura y armarse de argumentos para futuras campañas, pero al Gobierno le ha resultado difícil y en algunos aspectos sigue siendo difícil. Esto está sucediendo con el empeoramiento del problema de la vivienda.
Sumar, Podemos, ERC, Compromís, EH Bildu y BNG insisten casi semanalmente en que las próximas elecciones dependen en gran medida de adoptar con valentía medidas para paliar la escasez de vivienda, especialmente para los jóvenes. Sánchez ha anunciado este martes que presentará al próximo Consejo de Ministros un real decreto para crear un artículo para ayudar a los propietarios a alquilar a jóvenes o familias vulnerables en caso de impago. Sumar, el partido liderado por Yolanda Díaz, lleva un tiempo reclamando al PSOE la aprobación de la prórroga de los contratos de alquiler firmados durante la pandemia a precios sensiblemente inferiores a los actuales. «El problema de la vivienda no se puede abordar sin dar una respuesta a la crisis del alquiler. Con la moratoria de los contratos de alquiler podemos dar tranquilidad y alivio a más de 300.000 familias. Ya hemos presentado el real decreto al respecto, al PSOE sólo le queda tramitarlo», afirman en Sumar.
Ione Belarra, secretaria general de Podemos, volvió a advertir mucho más rápidamente: «Lo que hará caer este gobierno no son Junts ni la derecha, será la crisis de la vivienda. La única manera de vincular esta legislatura era fijar algunos objetivos en el ámbito de la democratización y el progreso social, a los que Junts no puede oponerse porque tiene un apoyo mayoritario en Cataluña».
