
Murcia es la única comunidad autónoma donde Vox ganó unas elecciones: las generales de noviembre de 2019. Las últimas encuestas la sitúan en segunda posición en las próximas elecciones autonómicas, con entre el 25 y el 27% de los votos, casi diez puntos más que en Extremadura y Aragón. Hasta el pasado miércoles, la vicesecretaria general Montse Lluís pidió a José Ángel Antelo que dimitiera como presidente del Comité Ejecutivo Provincial (CEP), ofreciéndole a cambio el cargo de portavoz nacional del deporte y asegurándole que volvería a presentarse como candidato en las próximas elecciones autonómicas. Se negó porque, según argumentó, “dimitir cuando no se ha hecho nada es indecente”. Quienes dimitieron 24 horas después fueron los otros cinco miembros del CEP, lo que obligó a su disolución. Según Antelo, varios de ellos le confesaron entre lágrimas que los habían presionado para que renunciaran.
Antelo no tiene ninguna duda de que la decisión de despedirle la tomó Santiago Abascal y que el resto -la supuesta «falta de cohesión interna» que alegaban las dimisiones- es «una historia que nada tiene que ver con la realidad». Abascal podría haber disuelto el comité provincial sin forzar la dimisión total de sus miembros. Antelo preguntó a Monse Lluís, fontanero jefe del partido, por qué no lo hacía, y ella respondió que no quería «causar revuelo».
Había otra razón. Según los estatutos de Vox, los comités provinciales pueden disolverse “por pérdida de confianza en el Comité Ejecutivo Nacional” (CEN), pero Antelo forma parte del CEN y ¿cómo se explica que el CEN pierda la confianza en uno de sus miembros?
A diferencia de Javier Ortega Smith, que primero fue expulsado del CEN y luego quiso ser destituido como presidente del Ayuntamiento de Madrid, Antelo fue destituido primero como presidente provincial y pronto será expulsado del máximo órgano de dirección del partido. Lo que no es posible -como no ha sido posible hasta ahora con Ortega Smith- es destituirlo como presidente de la asamblea regional a menos que cinco de sus nueve diputados decidan hacerlo.
Su amistad con Ortega Smith, que le contrató para dirigir Vox en Murcia, es uno de los motivos de su caída. Antelo no oculta su amistad con el exsecretario general, a cuya boda asistió, pero para salvar el pellejo votó su expulsión y destitución como líder comunitario en Madrid. Para él no valía nada.
Así como le ha perjudicado su amistad con Ortega, también lo ha hecho su enemistad con Luis Gestoso, portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Murcia y diputado nacional en la anterior legislatura. Antelo ve la mano negra de Gestoso después de caer en desgracia. A él se refería cuando decía este viernes que trabajando en Vox, «otras personas que tienen más experiencia política, más experiencia en otros partidos, se han comprometido con otra cosa». Gestoso, amigo de Abascal desde hace décadas, militó en el PP y Ciudadanos antes de recalar en Vox, de cuyo Comité Ejecutivo Nacional forma parte, como Antelo.
En Tordesillas (Valladolid), Abascal se negó a responder preguntas sobre la crisis de Vox en Murcia. “Absolutamente nada desviará mi atención en medio de una terrible lucha contra un gobierno criminal, corrupto y enemigo de España”, afirmó. Sus palabras no desviaron el interés de los periodistas por saber por qué desencadenó dos graves crisis internas en su partido en dos semanas. Aparentemente sin ninguna necesidad.
