Rodrigo Rato y Carlos Cuerpo comparten desde el viernes el honor de convertirse en vicepresidente económico de su país, el nivel más alto para un economista. Pero muy pocas cosas más. Provienen de diferentes generaciones, de diferentes ideologías y, sobre todo, de orígenes familiares casi diferentes. El cabo es nieto de un hombre que no pudo ir al colegio porque a los nueve años se vio obligado a trabajar en la mina de tungsteno de su localidad del Valle de la Serena, en Extremadura. Por el contrario, Rato, cuyo segundo apellido es Figaredo, es nieto por parte materna de uno de los más famosos propietarios de minas de carbón asturianos, miembro de la misma familia que el actual diputado de Vox, José María Figaredo. En la cuenca minera asturiana todavía recordamos los durísimos conflictos entre los trabajadores de Minas Figaredo y la familia propietaria que explotaba estas concesiones desde mediados del siglo XIX en condiciones durísimas para los mineros. Un vicepresidente es nieto de un minero y el otro, propietario de una mina.
Este viernes, en su toma de posesión, Corpus recordó a su abuelo y habló de su educación en escuelas y universidades públicas, de su experiencia como expatriado -sus padres, profesores de escuela, lo trajeron a Suiza con 9 años en busca de una vida mejor- y definió el salto del nieto de un minero a la vicepresidencia primera como «el sueño americano, pero al estilo español», porque en lugar de tener una gran fortuna a sus espaldas, fue un éxito empresarial arrollador, como es habitual en Estados Unidos, lo que Corpus tiene «un verdadero bienestar». Estado” detrás de él que hizo posible este salto: toda su carrera gira en torno a esta igualdad de oportunidades.
Pedro Sánchez, experto en contar historias políticas, en hablar con imágenes, con gestos, con historias que se cuentan solas, no fue promocionado numero dos del Gobierno al Cuerpo, un hombre que ni tiene ni quiere tener carné del PSOE y por tanto ni aspira a suceder al Presidente ni participa en una carrera política dentro de un partido al que no pertenece.
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El anuncio de Sánchez del nuevo vicepresidente primero
Además de esta historia humana que tanto gusta al mundo progresista, la historia de un hombre de familia sencilla que se educa en centros públicos y alcanza el más alto nivel, el nombre Cuerpo pretende lanzar muchos más mensajes, según diversos miembros del Gobierno y del PSOE entrevistados estos días.
El primero es externo y muy relevante. Sánchez lleva meses desesperado porque el gobierno no puede garantizar que la agenda política de España esté anclada en la economía. Especialmente en la época de Rodrigo Rato, Aznar logró centrarse exclusivamente en el llamado “milagro económico” y en “España va bien”. Y así logró la mayoría absoluta en su segunda elección. Sánchez también quiere ganar las elecciones con su particular milagro económico, pero en La Moncloa se ve que la economía apenas aparece en las primeras planas, en las reuniones, en los informativos y prácticamente sin debate parlamentario, ya que los datos son en muchos aspectos incluso mejores que los de Aznar, hay más empleo y de mejor calidad. Y elige a un archienemigo de Rato para intentar que esto suceda.
Varios ministros explican que al convertir a Corpus en el actor principal también en las próximas reuniones de control, Sánchez obligará al PP a discutir con él sobre economía, demostrando así que Feijóo no tiene credenciales económicas sólidas. «¿Ester Muñoz discutirá el departamento económico con Carlos? ¿Lo hará Miguel Tellado? ¿Seguirán hablando con él de Ábalos mientras él tranquilamente cuenta atrás los datos económicos? A ver cómo lo hacen», se pregunta un ministro.
Sánchez intenta, por tanto, centrar la nueva fase política que se abre de cara a las elecciones de 2027 en la economía, porque es ahí donde cree que puede derrotar al PP, como hicieron Aznar y Rato a finales de los noventa. Y por cierto, como también coinciden varios ministros, se centra en el voto moderado, que no tiene mala opinión de alguien como Corpus, que ha tenido y tendrá grandes peleas con Yolanda Díaz, porque representa el sector más centrado de los socialdemócratas, el más cercano a las posiciones económicas, el de los llamados “Tecos” (con el nombre de su oposición, técnico comercial y economista de Estado), que siempre suelen ser más liberales.
El presidente también ha elegido a otro moderado, Arcadi España, como nuevo ministro de Hacienda. Sin embargo, es un títere del PSOE, miembro del ejecutivo y con mucha experiencia en la negociación con territorios. Para esta última fase de la legislatura, Sánchez no parece diseñar un gobierno belicoso contra la derecha, sino uno que intente poner la pelota en el suelo y hablar de economía y gestión.

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¿Quién es Arcadi España, el nuevo ministro de Hacienda?
Así que Sánchez juega en ambos bandos: cubre el flanco izquierdo y más combativo -el presidente busca chocar con los «tecnooligarcas» o algunos empresarios y es cada vez más popular entre los sectores de izquierda por sus posiciones claras sobre Palestina o la guerra de Irán-, pero apuesta numero dos a alguien que es mucho mejor visto por los votantes moderados. “Los presidentes del PSOE siempre tuvieron un ministro de Economía más a su derecha, Boyer, Solchaga, Solbes, Calviño”, recuerda un ministro.
Sánchez tiene varios problemas electorales, entre ellos el colapso del espacio a la izquierda del PSOE, pero también lo tiene en la fuga de votos del PSOE al centro, al PP o incluso a Vox, y con Corpus también está jugando a este juego: está intentando minimizar esa pérdida, calmar un poco el debate parlamentario desactivando la guerra diaria que para él representan el PP y Vox.
Pero a todos estos movimientos también se suma el interior. Al elegir a Corpus en lugar de Félix Bolaños, el otro gran aspirante al cargo de vicepresidente primero -de hecho, ya ejerce algunas de las competencias tradicionales del cargo controlando el Consejo de Ministros e incluso ostentando el cargo que siempre ha pertenecido a los vicepresidentes-, Sánchez cierra cualquier especulación sucesoria. Si apoyara a un líder clave del PSOE –como Bolaños, Óscar Puente u Óscar López– la especulación sería inevitable. “Es mucho mejor que no haya sucesor, porque sabiendo cómo es el PSOE, eso significaría quemarlo, como ocurrió en el pasado”, afirma un veterano.

Bolaños parece ser el más perjudicado por el movimiento, pero desde el punto de vista simbólico lo es más porque en realidad seguirá teniendo el mismo poder o un poco más porque concentrará todas las negociaciones. Algunos señalan que Sánchez no ganó nada usándolo más que recompensarlo, pero podría sacar más provecho de la elección del Cuerpo. Entonces eligió lo que más le beneficiaría. “La decisión no los respeta cursus honorum (Carrera de Honor), Bolaños se lo merece, pero eso tiene completa lógica política. “Sánchez ya está cubriendo a la izquierda, ahora le toca al otro”, resume otro ministro.
Pero especialmente dentro del Gobierno y del PSOE, donde hay sectores que están enojados porque el numero dos No es del partido y representa una visión más técnica y más cercana a posiciones más focalizadas. Interpretan que Sánchez está diciendo a todos, dentro y fuera, que no prepara su salida porque no quiere que nadie hable de sucesión, sino que está reorganizando su equipo y la imagen del Gobierno para liderar la lucha en 2027 y conseguir renovar el mandato.
Actualmente las encuestas dicen que esto es imposible. Los resultados regionales -las perspectivas para Andalucía son malas- sugieren que la derecha está creciendo. Pero Sánchez y algunos fieles parecen absolutamente convencidos de que pueden repetir el milagro de 2023 en 2027. «Quien piense que tenemos un año más y nos vamos, que se vaya ahora. Aquí nadie se mete en eso. Todo lo que hace Sánchez va en dirección contraria. Está jugando a ganar. No es el Zapatero de 2010, cuando Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón ya se mataban entre ellos». Siempre hay gente que se mueve, pero Sánchez los frena”, dice un ministro.
El entorno del presidente lo deja claro: Sánchez ya piensa en 2028. “Estamos integrando gente más joven y muy solvente [Cuerpo es de 1980]. Este es un proyecto a largo plazo. “Miramos más allá de 2027”, concluyen. La xima mutación del sanchismo inicia su andadura.
