
Cuando apenas había transcurrido media hora desde la importante cumbre del miércoles en Mérida sobre las negociaciones del Gobierno extremeño, Vox envió un comunicado a los medios detallando sus exigencias al PP. “La prioridad de los españoles en salud” es generalmente una de las condiciones para la investidura de María Guardiola. El Partido Popular niega que se haya planteado esta cuestión en la reunión a la que asistió su secretario general, Miguel Tellado, hace tres días. Pero como su apoyo también es necesario en Aragón y Castilla y León -municipios donde Santiago Abascal reclama su aumento de votos ampliando el bloqueo y donde ampliará los requisitos ya mencionados en Extremadura-, los ultras arrastran inevitablemente a Génova al debate sobre la restricción de la asistencia sanitaria a los inmigrantes, uno de los principales pilares del discurso de la extrema derecha.
Dado que de momento se desconoce cuál es el acuerdo entre PP y Vox en Extremadura, el Gabinete de Alberto Núñez Feijóo confirma que rechaza la asistencia sanitaria pública universal y gratuita para los extranjeros en situación irregular, restablecida por el Gobierno de Pedro Sánchez mediante real decreto hace apenas unos días. «Debemos servir a quienes lo necesitan, pero no crear derechos para las personas que se encuentran de forma irregular en nuestro país», afirman fuentes de Génova. Es decir, el PP pretende volver al modelo en el que los inmigrantes indocumentados reciben ayuda sólo en situaciones de emergencia, pero se les niega el acceso a médicos de cabecera o especialistas, lo que «carga aún más al sistema sanitario, que ya está llegando a sus límites», defiende la dirección del PP.
Desde hace meses, paralelamente al éxito de Vox en las encuestas, el PP ha ido endureciendo cada vez más su posición en materia de inmigración. De hecho, el pasado mes de octubre, Feijóo puso en marcha su propio plan sobre el tema, publicando en blanco y negro las proclamas difundidas previamente en actos y ruedas de prensa. Por supuesto, en ninguna de estas 11 páginas se mencionó el apoyo a los inmigrantes en el sistema de atención médica.
La cuestión fue mencionada específicamente en una propuesta aprobada en el Congreso este jueves a petición de Vox. Así, la misma semana que tenía lugar en Mérida la reunión crucial para las negociaciones sobre el gobierno de Extremadura, Vox inició un debate en la Cámara de los Comunes sobre “las medidas que tomará el gobierno para garantizar la asistencia sanitaria de los españoles”. El PP se abstuvo en esta moción que incluye, entre otras cosas, el siguiente mandamiento: «Fijar prioridad nacional en el acceso al sistema sanitario». Otras fuentes del líder popular explican que se abstuvieron porque “estuvieron de acuerdo en algunas cosas y en otras no estuvieron de acuerdo”.
El PP presentó una enmienda a la moción, que contenía exigencias al Ministerio de Sanidad, pero no incluía el apartado sobre “fijación de prioridades nacionales” en el sector sanitario. El cambio fue rechazado por Vox. Y, sin embargo, el PP no votó en contra y se abstuvo de votar en contra del texto completo. La diputada popular Esperanza Reynal intervino durante el debate en el Congreso, refiriéndose en un momento de su discurso a los extranjeros. “En términos de universalidad… la sanidad española debe dar acceso a todos los que la necesitan”, indicó desde el atril. “Pero bajo este gobierno la política migratoria es un desastre y no podemos hacer de las irregularidades un derecho”, enfatizó Reynal.
En cualquier caso, el PP siempre tendrá que operar bajo el paraguas sanitario del Estado en sus discusiones con Vox para alcanzar acuerdos de gobernanza autonómica, aunque los ayuntamientos tengan competencias delegadas. Génova tampoco hizo referencias explícitas a la salud y la inmigración en su documento marco, que sirve de guía para las negociaciones de sus barones. “La inmigración irregular ha alcanzado niveles insoportables y el gobierno está respondiendo con regularizaciones masivas que transforman la irregularidad en un derecho”, dice el texto de política migratoria de Sánchez.
Restaurar la asistencia sanitaria universal
Una de las primeras iniciativas de Pedro Sánchez tras jurar como presidente en 2018 fue precisamente restablecer el acceso universal a la asistencia sanitaria para todos los residentes en España, que el gobierno de Mariano Rajoy había recortado en 2012, cuando solo podían ser atendidos en urgencias o en los servicios de maternidad. La nueva norma de Sánchez dejó un vacío administrativo ya que en España se requería el registro con al menos tres meses de antelación para acceder a servicios gratuitos más allá de las emergencias, como un médico de familia y otros especialistas. Y por tanto quedaron fuera aquellos que llevaban un periodo de tiempo menor allí o que no podían acreditar su residencia, carencia que fue corregida en el nuevo texto adoptado por el Consejo de Ministros el pasado mes de marzo.
Algunos cambios no se comparten en Génova. “Una cosa es garantizar la asistencia sanitaria y otra convertir las irregularidades en un derecho”, argumentan fuentes del gabinete del PP. “Con este proyecto de ley, el Gobierno ejerce aún más presión sobre el sistema sanitario, que ya se encuentra en su punto de quiebre”, añaden las mismas fuentes autorizadas. «A mayor número de usuarios, mayor esfuerzo», afirman otras fuentes del comité directivo del PP, que se quejan de que con estas medidas el Gobierno está «asfixiando» a las comunidades autónomas responsables de la salud porque, según su criterio, promueve este cambio sin aumentar correspondientemente la financiación de los territorios.
