El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó tras la cumbre europea de Bruselas que no consideraba desleal que la vicepresidenta Yolanda Díaz convocara unilateralmente una crisis de Gobierno después de que en los próximos días se conocieran presuntos casos de corrupción en el PSOE y una serie de casos de acoso sexual. «A pesar de los desacuerdos, hay muchas cosas que nos unen», aseguró el jueves por la mañana en Bruselas.
Sánchez compareció tras una reunión maratónica de líderes de la UE que, pasadas 16 horas, acordaron financiar a Ucrania con eurobonos -aunque se reservaron la posibilidad de utilizar posteriormente activos rusos- y pospusieron hasta enero la firma del acuerdo con Mercosur. El presidente se sumará en las próximas horas a la campaña electoral en Extremadura y recorrió de puntillas la política nacional durante su comparecencia ante los medios.
No hay acusaciones contra Díaz, con quien Sánchez ya se reunió en los últimos días. Aún no hay nombres disponibles para sustituir a la portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, que se presentará como candidata del PSOE a las elecciones de Aragón. No hubo conversación entre el presidente Sánchez y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero sobre el rescate de la aerolínea Plus Ultra, que se llevó a cabo «plenamente conforme a la legislación nacional y a las exigencias del Tribunal de Cuentas». Visiblemente cansado tras la larguísima cumbre, el presidente ofreció una brevísima rueda de prensa en la que no desveló ninguna novedad sobre la política española y se limitó a responder brevemente a las preguntas de los periodistas.

Tampoco hubo novedades sobre la postura de España hacia Ucrania y el acuerdo comercial con América Latina. Para Sánchez, el retraso del Mercosur no es un problema: «Si hemos esperado 25 años, podemos esperar 25 años y un mes», afirmó. Y como plato fuerte del menú de la cumbre, el presidente subrayó que los Veintisiete habían acordado por unanimidad un préstamo a dos años de 90 mil millones de euros a Ucrania, financiado con eurobonos, y que la Unión seguiría examinando más adelante la posibilidad de utilizar activos rusos inmovilizados (por valor de 210 mil millones).
Varios países gobernados por la extrema derecha rechazaron esta opción. Bélgica, que concentra la mayoría de los activos rusos, lo rechazó rotundamente. Sánchez no abordó la cuestión de si España favorece los eurobonos y el apalancamiento de los activos rusos, pero en su primer cargo atacó los ataques a la Unión Europea «desde fuera y desde dentro», refiriéndose a los nacional populistas que ya están en los Consejos Europeos. Y que lograron lograr la victoria en la cumbre crucial sobre Ucrania con este ataque contra los activos rusos.
